¿Cuántas calles llevan el nombre de generales en Madrid? ¿Y de cuántos de esos generales sabemos algo? En general (como quien dice), muy poco. Y un ejemplo es el de General Oráa una importante y popular vía en el trayecto oeste-este del barrio de Salamanca. Como tantas veces, el cronista de la villa Pedro de Répide incluyó en su callejero madrileño publicado hace un siglo varios datos interesantes sobre el origen del nombre de una vía, esta vez el de un militar.
Y esto es lo que nos dice el cronista: «Era don Marcelino Oráa, cuyo apellido se rememora en esta calle, una interesantísima figura militar de excepcional relieve en la primera guerra carlista. Jefe del ejército del centro, en 1837 consiguió reorganizarlo y llevarlo a la victoria. Llamábanlo el Lobo Cano».
Oráa era navarro, nacido en Beriain, y en ese sentido era un caso infrecuente ya que hizo la guerra en las filas liberales, frente a unos carlistas con predominio navarro. Su conocimiento del terreno le ayudó. Sufrió una importante derrota cuando en 1838 intentó reconquistar la histórica plaza de Morella, en el Maestrazgo castellonense, ocupada por el brutal general carlista Ramón Cabrera, pero su potente ejército fue rechazado. Pese a ello, prosiguió su brillante carrera militar y política: sucesivamente, capitán general de Valencia, Aragón y Filipinas, senador vitalicio y, en 1847, ministro de la Guerra.
Así que otro general más del turbulento siglo XIX español tiene calle en Madrid. Aun estando en una zona nueva, la del ensanche de Salamanca, esta vía oeste-este que nace en la Castellana, traza una curva y sigue recta hasta Francisco Silvela, ya estaba bastante urbanizada cuando escribía Répide, que le dedica una descripción amplia para lo que era esta zona:
«Es toda de viviendas modernas, en la que abundan los hoteles de noble estilo, y por una curiosa coincidencia han tenido y tienen en ella su residencia algunas eminentes figuras de la Medicina española». Mencionaba el cronista que en el número 5 vivió y murió el destacado neurólogo Luis Simarro (1851-1921), y citaba la presencia del sanatorio de Villa-Luz, hoy desaparecido. De ese pasado inmerso en la medicina nos traen un recuerdo un edificio actual, el Centro de Vacunación de la Comunidad de Madrid, en el número 15, así como la Clínica Avanza, en el 70.
En la actual calle del General Oráa, plagada de comercios, de viviendas de alto standing y de despachos profesionales como todas las del barrio de Salamanca, quedan muchos otros recuerdos de figuras destacadas que vivieron aquí.
Como narraba en entrevista con EL MUNDO el gran actor y director José Sacristán, en el 40 -hoy, 42- de esta calle tan señorial, con los «hoteles de noble estilo» que glosó Répide, estaba la vivienda en la que se instaló su familia al llegar a Madrid desde Chinchón después de la guerra. Recordaba la entrevista que «su padre, Venancio Sacristán, el Venancio (con artículo), tuvo que exiliarse a la capital al salir en libertad provisional de la cárcel en la que había estado preso por rojo».
«Dormíamos en la misma habitación mi padre, mi madre, mi abuela, mi hermana y yo», recuerda Sacristán. General Oráa, 40, tercero F. Habitación con derecho a cocina, unos 50 metros cuadrados. Madrid, siempre entre la opulencia y la pobreza.
En 2024, General Oráa alberga una serie de comercios, oficinas y demás establecimientos que se salen de la rutina, y que contribuyen a su rica diversidad. Algunos son bastante sorprendentes, como, en el número 11, la Residencia Anunciata para Opositoras y Postgrados, es decir, para mujeres universitarias, creada y dirigida por las Religiosas Dominicas de la Anunciata.
Continuando hacia el este, nos vamos encontrando con la reputada Librería Pérgamo (en el número 24), con el taller de restauración artística de José Sierra Álvarez (en el 37), con el Club Fajador, que es un entrenador personal (en el 47), con una inmobiliaria de lujo de cuya aparición ya parecía barruntarse Répide, Ivory Homes Inmobiliaria de Lujo en Madrid (en el 82), bien complementado por el servicio de cuidado de viviendas Luxury and Comfort (en el 78), y también uno de los edificios de alquiler de apartamentos de lujo del grupo Darya Living (en el 67). Y, para dar el toque más tierno al terminar la calle en Francisco Silvela, el Parque Infantil General Díaz Porlier.
No es, como habrán visto, una calle con gran presencia de bares y restaurantes, pero en su entorno estos abundan, como todos sabemos. Sí que son reseñables algunos en la propia General Oráa, como Ita Madrid o el japonés Ramen Kagura. Que aproveche.

