Nuestro Fernando Point ya reseñó Le Chinois (María de Molina, 6) en julio de 2025. Debió de ser uno de sus últimos artículos, así que les ahorraré la copia de la erudición gastronómica de la que carezco y me centraré en una ingesta que se produjo tras unas desalentadoras palabras que mi progenitora le dedicó a Rosa, después de un artículo que ella consideró ligeramente poético (o eso quisimos creer nosotros porque en realidad el reproche provenía del copioso desayuno de aquella mañana postnavideña).
"Rosa, como sigáis así vais a parecer Gloria Fuertes". Pero no lo dijo por las líneas de Rosa, sin pretensión poética alguna, sino porque se había saltado la cita con la peluquería (Rosa no es de las que se deja el pelo blanco) y había escuchado que salíamos a comer.
Le Chinois es un local muy bonito (se nota que ha habido inversión) situado al lado del banco en el que trabaja una amiga. Lo gestiona el Grupo Macao, que en su día ya abrió House of Ming. Como íbamos a lo que íbamos (a ponernos Fuertes) pedimos el menú Pato, que incluye unos rollitos, dim sum, medio pato laqueado con sus obleas y verduritas y un arroz salteado con la carne de la anátida. Para beber, por 70 euros, se puede tomar un cóctel de la casa y una botella de vino.
La propuesta no nos pareció mal (para Fuertes), así que Rosa pidió su botella de agua y yo me aferré a mi blanco como el niño al biberón. Los rollitos y los dim sum estaban buenos, correctos, aunque los hayamos tomado mejores. Lo mismo puede decirse del pato y del arroz. Bueno, del postre me parece que pasamos.
Nos costó 70 pavos; 10 euros más con la propina, por la premura en el cambio de turno con los siguientes comensales. (Lo cierto es que Rosa y yo, como engullimos, nos sobraron 20 minutos).
Tendré que volver a Le Chinois a probar otras propuestas que me sedujeron más que el pato, como la costilla o el rodaballo hechos a la manera china. También las verduras. Es verdad que los menús limitan, pero evitan sorpresas. Sobre todo, en el bolsillo.
Me acuerdo de un verso de Gloria Fuertes, que ahora no sé si era parodia: "Me gustaría que mi mejor amiga se llamara Tenta, para estar siempre contenta".
"Yo soy tonta", me dijo Rosa antes de que la obligara a apoquinar.

