MADRID
Entre gatas y gatos

El periodista que devolvió el Hotel Florida a su altura histórica: "No se ha vuelto a repetir la posibilidad de vivir y contar la guerra como los corresponsales de la Guerra Civil"

El madrileño Carlos García Santa Cecilia coordina un ciclo cultural sobre el emblemático edificio, derruido en los años 60, y que alojó a Charles Chaplin, Ernest Hemingway, Gerda Taro o Robert Cappa

El periodista Carlos García Santa Cecilia, en el edificio que fue el Hotel Florida.
El periodista Carlos García Santa Cecilia, en el edificio que fue el Hotel Florida.JAVIER BARBANCHO
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Incluso el más anodino, aloja anécdotas y vivencias dignas de recuerdo. Aunque existen hoteles que gozan de un privilegio singular: ser testigos históricos de Madrid, por su veteranía, como el Palace y el Ritz, pioneros del lujo hotelero y productos de los deseos de Alfonso XIII, y, además, hay sólo uno que pudo presumir de ser Historia en sí mismo. «Todo confluía en él. Con su espíritu de efervescencia cultural donde se dieron y se desarrollaron las grandes ideas e innovaciones de nuestro país, y en particular, de Madrid», valora el periodista y escritor Carlos García Santa Cecilia (Madrid, 1957), estudioso de este mito que trata de rescatar del olvido, desde hace ocho años con especial ahínco, para situarlo en un pedestal de la memoria.

Porque el Hotel Florida, construido por Antonio Palacios, aquel «Gaudí de Madrid», e inaugurado el 31 de enero de 1924, fue capaz de desplazar el centro del meollo capitalino desde la Puerta del Sol y la Plaza Mayor hasta Callao, cuando la mismísima Gran Vía se encontraba aún en desarrollo, y de alzarse como «un símbolo de la modernidad», hospedando en sus 10 plantas a leyendas como Charles Chaplin, Miguel de Unamuno, María Casares, Ernest Hemingway, Martha Gellhorn, Robert Cappa, Gerda Taro, Antoine de Saint-Exupéry, John Dos Passos, Mijaíl Koltsov... «Solamente estuvo en pie 40 años», destaca García Santa Cecilia sobre aquel flamante edificio, derruido en 1964, que se presentó con un baño propio en cada habitación y el primer bar de estilo americano como reclamos novedosos para los clientes, tan dispares de los diplomáticos y los aristócratas del Palace y el Ritz, y que terminó mutando en el epicentro político, cultural y artístico de principios del siglo XX.

«Se celebraban constantemente todo tipo de banquetes, homenajes, fiestas y actos durante los años 20 y, ya con la Segunda República, será donde se cuajarán muchas cosas, porque sus gerentes, Justo Aedo y Manuel Morán, estaban muy comprometidos con la izquierda». Allí, atentan contra la Asociación Republicana Femenina durante un homenaje a Clara Campoamor, con el que Concha Espina y Carmen de Burgos decidieron continuar tras una explosión con petardos, o la Federación Universitaria Escolar, contraria a Primo de Rivera, honra a Federico García Lorca con la representación de El retablillo de Don Cristóbal.

Aunque, ante todo, el Florida pasó a los anales como «el primer gran hotel de los corresponsales de guerra», explica este doctor en Periodismo, que también trabajó para El País, Diario 16 y este mismo diario. Se prendó del Florida con las crónicas de la época, como la de Dos Passos con su Habitación con baño en el Hotel Florida, tras investigar para una exposición que comisarió en 2006, Corresponsales en la Guerra de España. «Esa posibilidad de ver, vivir y contar la guerra tal y como la contaron estos periodistas de la Guerra Civil, eso ya no se ha vuelto a repetir. Si España [estaba] en el corazón de la lucha contra el fascismo, como dice aquella frase célebre, el corazón del corazón fue el Hotel Florida».

BOMBARDEOS DIARIOS

Pese a tal relevancia, ya sólo subsisten vestigios: una placa conmemorativa, colocada en la fachada del gran almacén que hoy ocupa aquel solar número 19, a iniciativa del periodista Alfonso Armada y el propio García Santa Cecilia. Además del ciclo anual Hotel Florida. Jornadas de Periodismo y Literatura, que organizan ambos en Ámbito Cultural del Corte Inglés. La pasada semana cumplió su octava edición, que ya acumula una nómina de huéspedes de más de 140 personalidades: Iñaki Gabilondo, Pablo d'Ors, Cayetana Álvarez de Toledo, Edurne Portela...

«Fue un sitio fundamental y no había la mínima mención», lamenta. La piqueta de Pepín Fernández, dueño de Galerías Preciados, conquistó Callao borrando aquel símbolo de la resistencia. «Desde la terraza de la cafetería aún se ve perfectamente el cerro Garabitas de la Casa de Campo, donde Franco colocó sus baterías para bombardear cada día el Florida y el edificio Telefónica, que era desde donde transmitían sus crónicas internacionales los corresponsales». La memoria sigue ahí, aunque falte el Florida.

ADN

- Es autor de la novela gráfica 'Hotel Florida', junto a la ilustradora Antonia Santolaya.

- Trabajó en la Biblioteca Nacional hasta el año 2020.