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Pablo Martínez Masip (Kia): "Hay que esperar a ver qué pasa con las marcas chinas"

El vicepresidente de Marketing y Producto de Kia en Europa atesora una larga trayectoria que inlcuye puestos de responsabilidad mundial en la sede central de la marca en Corea. Vino a España para recibir el premio Abrazote de Manolo.

Pablo Martínez Masip (Kia): "Hay que esperar a ver qué pasa con las marcas chinas"
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Pablo Martínez Masip es vicepresidente de Producto y Marketing en Kia Motor Europe. Antes, vivió varios años en Corea del Sur, donde fue responsable mundial de satisfacción al cliente y de la red de concesionarios. Son los últimos hitos de una carrera que comenzó hace más de 20 años y que, antes de recalar en Kia en 2010, le llevó por Mercedes, Ford o Chrysler.

En este tiempo ha ocupado muy distintas responsabilidades que le han dado un perfil «más redondeado». Méritos suficientes para recibir el premio El Abrazote de Manolo, que conceden los jurados españoles del Coche del Año en Europa en homenaje al desaparecido Manuel Doménech. Es un galardón que han recibido también Luca de Meo, Walter de Silva, Carlos Sainz o Rafa Nadal, todos ellos reconocidos por su influencia, su trayectoria y su forma ejemplar de apoyar este sector.

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Profesión voacional

Martínez Masip viene a recogerlo a Madrid y cuenta que con ya dos años supo que quería trabajar en el automóvil. «Por eso hice Ingeniería Mecánica y estudié en Múnich, pensando en BMW, que era mi favorita. Pero he podido conocer todos los departamentos de una marca y discuto las cosas porque las he vivido y las entiendo. No hablo desde la barrera».

De este modo, sitúa la evolución de Kia en los últimos 15 años apostando primero por la calidad, luego por el diseño, y el siguiente paso fue mejorar la tecnología y la electrificación. Pero, en lugar de seguir lo que hacían otros, «teniendo nuestras propias ideas, con coches que, de alguna forma, nadie había hecho antes». El siguiente paso irá más allá del producto. Por ejemplo, en todos los servicios que hay alrededor del eléctrico, como la red de recarga o facilitar su uso.

«Es tanto cubrir una necesidad como hacer negocio con ello», afirma, ya que «empezamos con modelos más grandes por rentabilidad y los más pequeños lo son menos, pero esas otras cosas nos pueden permitir darle un vehículo al cliente al precio adecuado y que nosotros tengamos beneficio».

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Estos servicios también pueden ser claves para sacar adelante los e-car (modelos de baterías, de hasta 4,2 m de largo y entre 15.000 y 20.000 euros) que la UE quiere potenciar. «Si nos permite ofrecer productos con menores requisitos y más baratos, es una forma de atraer a clientes que luego compren coches más grandes, con los que ganamos dinero, y se mantengan fieles a la marca». Se trata de «mirar el negocio en su conjunto», afirma, aunque en ese camino no ve una alianza con otros fabricantes: «Ya somos muy eficientes y rentables».

Y, como buenos coreanos, «pragmáticos y flexibles». Lo primero, porque no pierden tiempo en quejarse por lo que no pueden cambiar, se centran en adaptarse al nuevo escenario con el mejor resultado. Y lo segundo, por su rapidez en reemplazar lo que no funciona.

más allá del precio

Esto les asimila a los chinos, de los que tienen que aprender en aquello que son mejores... para adelantarles en lo siguiente que hagan. Pero admite, con la nueva filosofía de Kia, «nunca vamos a poder dar la batalla del precio», que es el hueco que están aprovechando. «Un coche nuestro no cuesta lo mismo que hace 10 años y tenemos otros valores». Asimismo, pide tiempo porque en México los chinos llegaron antes, crecieron mucho y luego se estancaron. «No basta con precio, producto o concesionarios; hay que tejer una relación de confianza con el cliente desde que entra en la tienda hasta el último día que tiene el automóvil».

Luego, le pedimos que frote la bola de cristal. Y cuenta que «los SUV seguirán dominando, aunque con siluetas más bajas y aerodinámicas». Y que «los híbridos enchufables estarán bastante más tiempo de lo que pensamos».

Martínez Masip, con los jurados españoles del Coche del Año en Europa, Emilio Herrera (Kia) y Juan Carlos Payo.
Martínez Masip, con los jurados españoles del Coche del Año en Europa, Emilio Herrera (Kia) y Juan Carlos Payo.KIA

Baterías y recargas

En cuanto a la tecnología eléctrica, para Martínez Masip la autonomía seguirá siendo clave en el medio plazo, porque es lo que más valora quien se compra su primer coche de baterías; y más tarde, la velocidad de recarga, que es lo que priorizan los que tienen el segundo. Aunque no ve mucho sentido a la carrera por recargas de 1.000 kW de potencia: «Si bajas de 45 minutos a 13, merece la pena. De 13 a seis, no tanto». Igualmente, ve que las baterías de estado sólido siguen siendo demasiado costosas y ensalza las bondades de la tecnología V2G, que permite que el coche intercambie electricidad con la red y que el dueño gane dinero con ello. «Puede atraer al eléctrico al cliente de los segmentos A o B».

¿Y qué pasará con su marca en Europa? Ya han entrado en nuevos segmentos, como las furgonetas, y tendrán una estrategia continuista que pasa por crecer de forma sostenible y con un alto nivel de satisfacción del cliente, aunque no está autorizado a dar cifras concretas de objetivos y es consciente de que no podrán aumentar la cuota de mercado al ritmo al que lo han hecho hasta ahora.

«Todo depende de lo que nos permita la UE, aunque si hay que cambiar, somos flexibles y lo haremos», concluye, días antes de que Bruselas diese a conocer su plan para el automóvil.