COLUMNISTAS
Cristal de bohemia
Opinión

Si el BNG fuese un partido independentista

PREMIUM
Actualizado

Quizá tiene razón Beiras y el BNG siempre sangra porque ya ni parece independentista

La líder del BNG, Ana Pontón.
La líder del BNG, Ana Pontón.ROSA GONZÁLEZ

Imagino a Ana Pontón contemplando a la izquierda en Galicia más allá de su BNG como al superintendente Chalmers en aquel capítulo de Los Simpson en el que el director Skinner lo invita a cenar a su casa. La cocina está ardiendo tras el comedor y, ante la preocupación de Chalmers, Skinner insiste en que las llamas no son más que los bellísimos reflejos de una aurora boreal. «¿Una aurora boreal, ¡a esta hora!, ¡¡en esta parte del mundo!! y ¡¡¡ubicada específicamente en su cocina!!!?», pregunta Chalmers. «Sí», le responden. «¿Puedo verla?». «No». Y se marcha satisfecho por la cena mientras el fuego se traga la casa entera.

Otra vez, el BNG puede ser el primer partido de la izquierda gallega, ayer y hoy carbonizada por egos y traiciones inflamables que por odiarse entre sus demonios piden el voto para otros partidos, como ha implorado el dinamitero PabloIglesias. No es casualidad. En los últimos años, Ana Pontón se ha convertido en una líder carismática, en la única oposición real al PPdeG, si es que tal animal no es un unicornio. Está también el tópico de su cara amable, equivocadísimo, porque obvia que Pontón se ha forjado a fuego: recogió unas siglas rotas por las escisiones y echó pulsos a históricos de la UPG -formación mayoritaria del BNG-. Cierto es que tras naufragar la marejada de izquierdas, ella levantó su proyecto sobre los bonus del BNG: un partido muy estructurado, compacto, con un suelo electoral sólido, fiel y con historia.

«No sé si esto es un elogio o no, pero el BNG está siendo muy institucional», me decía un nacionalista en la campaña de 2020. La misma idea mantiene Xosé Manuel Beiras, el sex symbol del galleguismo moderno, que en una entrevista maravillosa de Mario Beramendi en La Voz de Galicia definió al BNG como «autonomista». «Su objetivo es llegar a la Xunta», respondía, como si fuese mala meta, «su aspiración es la eternización de la autonomía, de la autoanemia, que decía Pilar García Negro». Y quizá tiene razón Beiras y el BNG siempre sangra porque ya ni parece independentista. Para los de pedigrí, es una especie de monosabio nacionalista. Lo dejó claro Aitor Esteban en su análisis del discurso del Rey: «No lo hace pensando en los nacionalistas vascos o catalanes, incluso en los gallegos». Nunca un incluso fue tan revelador de que en esto del rupturismo también hay clases, y los que queman el edificio son los que se llevan la cena.

Hoy vuelven las meigas a profetizar: una mujer en la Xunta. Pero quizá haya que esperar unos años, ¡hasta que el BNG prenda la mecha del independentismo! Así lo tomarán en serio en el que dicen que es su país y en España, claro, donde se valora a los pirómanos.