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Nada por escrito

Vida coñazo frente a vida cañón de los 'boom boom boomer'

La comparación entre la riqueza de los 'boomers' con la de los 'millenials' no se da solo en España. No hay excepcionalidad en los problemas que afectan al mundo

Pensionistas en un parque
Pensionistas en un parqueSERGIO GONZÁLEZ
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En verano, una amiga, abogada trumpista, nos decía, hablando de los precios de la vivienda en el estado de Nueva York, que claro, que los jóvenes se toman cafés de especialidad de cinco euros y luego se quejan del precio de la vivienda. La española que caminaba conmigo se enfadó como si se lo hubiera dicho un boomer de la vida cañón, con piso en Madrid y, además, la casita de Alicante.

Uno de los temas de eso ya tan cansino que llaman la Leyenda Negra (que tuvo su momento) es la supuesta excepcionalidad de España respecto al mundo. Los problemas -los de verdad- que hoy preocupan a los españoles son los mismos que afectan a muchos ciudadanos de lo que llamamos el mundo desarrollado.

Es verdad que no nacen suficientes niños en España (o en Europa), pero pasa lo mismo en Estados Unidos, Rusia, Hungría o China, donde tratan de revertir la política del hijo único con incentivos económicos. Y ni así lo consiguen. Es evidente que muchos no quieren tener hijos, pese a las ayudas económicas y los beneficios fiscales. Ni por desgravar ni por desbragar. Claro, no tienen una casa en la que caerse muertos. Y aquí llegamos a otro problema que tampoco es excepcional de España: el precio de la vivienda. O la brecha generacional. Los jóvenes de EEUU también se quejan de no tener la vida cañón de los boomers, si bien saben que tampoco han tenido que pasar por la vida coñazo de sus padres: sin libertad sexual, sin acceso ilimitado a la cultura...

Existe también la Francia vacía, la Inglaterra vacía, la Alemania vacía, la China vacía, los EEUU vacíos... y allí se producen las mismas lamentaciones que nosotros nos repetimos. Ya no quedan bares ni colegios, y para sacar dinero o acudir a urgencias hay que desplazarse a algún sitio lejano. Los males de muchos son una advertencia para quienes creen en los caudillos de cualquier signo.

Otras cosas que también acontecen en todo el mundo: ha bajado el consumo de alcohol porque cada vez las personas se cuidan más. Y quienes menos beben son los de la generación Z. También en China, en India o en Rusia. No hay un Shangri-La y tampoco Próspera, la ciudad de Honduras que quieren construirse los tecnobros, con todos esos empollones bebiendo batidos de testosterona y claras de huevo, parece un lugar envidiable.

Al final, el mejor, el único consuelo es el mal de siempre. La copita.