COLUMNISTAS
Caja negra

Sánchez ficha en el mercado de invierno para salvar la temporada

Seguir de ministro después de 45 muertos es muy difícil, pero, viendo lo que están exponiendo los expertos, parece que era mucho más difícil llegar a evitarlo

Pedro Sánchez recibe al lehendakari, Imanol Pradales, en la Moncloa.
Pedro Sánchez recibe al lehendakari, Imanol Pradales, en la Moncloa.Kiko HuescaEFE
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LUNES

PUENTE (I)

Arranca oficialmente la semana de pedir responsabilidades políticas al Gobierno por el accidente de Adamuz, lo que se traduce, básicamente, en pedir la dimisión de Óscar Puente.

La situación del ministro de Transportes se complica porque no es solo el PP el que pide su cabeza, sino también Junts y ERC por el caos de Rodalies.

La petición de los catalanes es toda una extrañeza, ya que hablamos de dos partidos que reclaman esas competencias, por lo que les debería dar igual, o incluso deberían celebrar, la incompetencia de un ministro de Madrid.

MARTES

PUENTE (II)

El ministro empieza a asumir su marcha tras anunciar que caerá quien tenga que caer, incluso si tiene que ser él. Hay que reconocer que no es el mejor momento para ser el máximo responsable del Ministerio de Transportes. En otras carteras, cuando ocurre un problema se toman medidas para que desaparezca, pero en el caso del ferrocarril, cuando ocurre un problema aparecen todos los demás.

De repente, evitar otro suceso como el de Adamuz implica una reducción de la velocidad en distintos puntos de España, lo que invita a pensar que los trenes van ahora a la velocidad que deberían si no quieres esnafrarte.

También trae consigo una serie de inspecciones extraordinarias, lo que supone reconocer que todas esas de las que habla el ministro desde hace días o no servían para nada o eran insuficientes. Seguir de ministro después de 45 muertos es muy difícil, pero, viendo lo que están exponiendo los expertos, parece que era mucho más difícil llegar a evitarlo.

MIÉRCOLES

ÓMNIBUS

La vicepresidenta Yolanda Díaz culpa al Partido Popular de haberle «arrebatado» 50 euros al mes a cada pensionista, algo que es de agradecer, ya que el verbo que le pedía el cuerpo es «robado».

Esta moda de empaquetar los decretos que tiene el Gobierno empieza a recordar a los paquetes hipotecarios que montaron los bancos durante la crisis inmobiliaria: dar crédito a personas sin solvencia y luego armar paquetes basura. Un mal sistema funciona mientras todo el mundo cierra los ojos, y deja en evidencia a sus impulsores en cuanto el primero levanta la mano.

En los próximos días, el Gobierno debe decidir si le sale más rentable electoralmente beneficiar a los pensionistas o perjudicar al PP.

JUEVES

MERCADO DE INVIERNO

Pedro Sánchez comienza el año perdiendo otra votación en el Congreso de los Diputados y se lanza a fichar en el mercado de invierno, para tratar de salvar lo que queda de legislatura.

El primer fichaje es el de Podemos, con la regularización de inmigrantes; y ahora se lanza a por el PNV mientras hace hueco en el vestuario con la salida de José Luis Ábalos. Sin el ex ministro de Transportes, no es que Sánchez recupere muchos votos. Ni siquiera mucha credibilidad, por aquello de que España deje de necesitar a un preso para aprobar sus leyes. E incluso alimenta las sospechas de un nuevo acuerdo PSOE-Ábalos, para que nos enteremos todavía de menos. Sánchez, con el voto de Ábalos, había hecho buena aquella frase de Mourinho de «si no tienes un perro para ir a cazar y tienes un gato, vas con el gato».

Brillante Ábalos tras descubrir: «No puedo sostener el acta en mi situación procesal». Claro que lo mejor para todos era que no sostuviera el acta en el momento de delinquir.

VIERNES

FUNERAL

La política se traslada al último escenario en el que podría consumar su degradación moral: los funerales. Lo que debería ser un momento para compartir y acompañar el dolor de las familias, e incluso su fe, pierde sentido para convertirse en arma política, otra vez.

Pocos sitios son más adecuados para una figura como la de los reyes, e inadecuados para la presencia de este Gobierno.

Por eso no extraña a nadie que, en el caso del accidente de Adamuz, muchas familias prefieran actos privados, tanto como los gobernantes, temerosos de ser señalados o como culpables o por abandonar a las víctimas.

Pedro Sánchez, por si acaso, prefiere pasar por los segundos, e incluso escudarse en que nunca va a ceremonias religiosas, como si sus preferencias estuvieran por encima del dolor de los familiares en este momento, o en cualquier momento. Alguien a quien estos días no se le pasa por la cabeza someterse al escrutinio de las urnas difícilmente va a someterse al escrutinio de un funeral.

...

El ministro Óscar Puente responde en el Senado a los partidos que piden su dimisión: «Es como si oyera llover (...). Les molesto porque lo hago muy bien». Olvidando que porque no diga esa frase en el funeral, las víctimas no vayan a escucharla.