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Zapatero, a los pies de Delcy

El ex presidente prefiere mostrarse como naif amanuense a que los investigadores concluyan que intercedió en el rescate de la inoperante compañía Plus Ultra y cobraba comisiones ilegales

Zapatero, junto a Delcy y Jorge Rodríguez en el Palacio de Miraflores.
Zapatero, junto a Delcy y Jorge Rodríguez en el Palacio de Miraflores.EFE
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La instantánea distribuida por la agencia Efe que por segunda vez publicó ayer EL MUNDO deja en muy mal lugar a España. También a Zapatero, aunque eso es lo de menos. Es reciente, corresponde a este mes. Delcy Rodríguez, la presidenta encargada por Trump para Venezuela, despacha cómoda y relajadamente sentada; acodada y con las piernas cruzadas. Su hermano, el también sanguinario Jorge Rodríguez, reposa igualmente la espalda en su silla neoclásica. Carece de reposabrazos y sitúa sus manos entre las piernas.

Ella sonríe. Zapatero, no. Él está ligeramente inclinado hacia delante. No se posa confiado ni su trasero ocupa del todo la silla. Coloca las manos como Jorge Rodríguez, pero para él son un sudoroso estorbo. La estampa de Zapatero es de tenso pedigüeño; de sacacuartos receloso. Delcy Rodríguez recibe a un alcahuete. Pero ese alcahuete fue presidente del Gobierno de España.

Este último viaje a Caracas se produjo tres días más tarde de la detención del testaferro de Maduro, Alex Saab, elevado a ministro de la tiranía venezolana después de que lo liberara Biden, junto con unos narcosobrinos de Maduro. Saab se creyó intocable. La presidenta encargada por Trump colaboró en su captura, que coincidió con la liberación de presos españoles. El régimen advirtió a Zapatero: «Todo esto [se refiere a la excarcelación de españoles inocentes] es gracias a Zapatero». O sea, «eres tan nosotros como nosotros». De aquellos tensos días, esta fatigosa foto.

Qué tiempos: se cumplen seis años desde que Zapatero, rebosante, viajó a Caracas acompañando al imperecedero ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, hoy rebajado. Dos días después, el 8 de febrero de 2020, Julio Martínez, investigado por blanqueo de capitales chavistas, creó Análisis Relevante. Al mes, Zapatero emitió el primer informe tapadera. Al cabo de un año, Sánchez rescató extrañamente a la aerolínea Plus Ultra. Hoy, Zapatero, en la cima de su avaro desdoro, rivaliza por la autoría de esos infantiles informes que luego maquetaban con pan de oro -198.000 euros sacados del rescate- sus hijas.

Zapatero prefiere mostrarse como pueril y naif amanuense a que los investigadores concluyan que intercedió en el rescate de la inoperante compañía Plus Ultra, que cobraba comisiones ilegales y que triangulaba sobornos mediante Julio Martínez, su testaferro. De tal lodazal, este cauteloso culito de pollo en la silla de Delcy.