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Andoni Ortuzar (Zierbana, 1962) seguirá al frente del PNV cuatro años más y extenderá su liderazgo interno hasta 2028. Sumará así 16 años al frente del PNV -los mismos que Xabier Arzalluz- con la singularidad de que el actual presidente del PNV ha impuesto desde 2023 un profundo proceso de «renovación» tanto en los cargos orgánicos como institucionales para revitalizar sus siglas frente al crecimiento electoral de EH Bildu. Ortuzar formalmente «se ofrece» a sus bases para que le elijan en un proceso interno que se iniciará a partir de mañana lunes y que se cerrará el último domingo de marzo en San Sebastián con su ratificación como presidente del Euzkadi Buru Batzar (EBB).
«Yo estoy a disposición de este Partido para lo que necesite; donde la afiliación crea que soy más útil, allí estaré», comunicó este sábado Andoni Ortuzar en una carta publicada en sus redes sociales y dirigida a sus afiliados. El 'ofrecimiento' despeja todos los interrogantes sobre su continuidad al frente del PNV aunque formalmente a partir de mañana, lunes 20 de enero, se abre un proceso interno en el que las juntas municipales pueden proponer a cualquier candidato. Pero la decisión de Ortuzar de no renunciar le sitúa como el único presidenciable en un PNV controlado por clanes familiares y con cientos de cargos públicos dependientes de las decisiones del EBB.
«¿Hasta dónde debe llegar la necesaria renovación?», se llega a preguntar Ortuzar en su misiva. La cuestión ha centrado el debate mediático público y un soterrado análisis interno desde que en noviembre de 2023 se hiciera público que Iñigo Urkullu no repetiría como candidato a lehendakari para facilitar la «renovación» del PNV. Desde entonces pero especialmente después del Alderdi Eguna celebrado en septiembre de 2024, la gran incógnita de la Asamblea General del PNV residía si Ortuzar también asumiría que la renovación incluía su renuncia.
El presidente nacionalista constata en su carta que existen opiniones divergentes entre sus alderdikides (afiliados del PNV). «[Hay] quienes creen que la renovación debe ser total, empezando por la propia figura del presidente del EBB. Y quienes consideran que es muy arriesgado cambiarlo todo al mismo tiempo y proponen un 'mix' de renovación y continuidad (que no continuismo)», señala. Y tras considerar que «ambas son legítimas y defendibles» traslada formalmente el debate a las reuniones que a lo largo de la próxima semana se desarrollarán en todos los batzokis.
Ortuzar no deja lugar a dudas sobre su predisposición a continuar. Y eso que llega a reconocer que en 2020 quiso cerrar su etapa como presidente aunque una «opinión mayoritaria» en su entorno más cercano le pidió que continuara. Ahora, deja de lado cualquier duda -«es y será un honor estar al servicio de este partido»- y realiza un edulcorado amable análisis del balance electoral de su partido en los dos últimos años. «Nuestro partido ha sido capaz de retener prácticamente toda la representación institucional que tenía», señala a sus seguidores sin hacer referencia alguna a que el PNV mantiene la Diputación de Guipúzcoa gracias al PP de Feijóo, que perdió la Alcaldía de Vitoria donde Bildu ganó en las urnas y que se vio obligado a conceder 5 departamentos al PSE-EE en el Gobierno de Pradales.
Además, traslada que los etxekolanak (deberes en euskera) para recuperar el partido prácticamente están hechos con los relevos que su dirección ha impuesto tanto en los cargos internos como en sus representantes institucionales en un partido que hace gala de su bicefalia. Ortuzar, que se ha mostrado muy molesto por las presuntas interferencias mediáticas en el proceso de la Asamblea General, traslada a su parroquia la importancia de la «política útil». El líder nacionalista reclama a sus seguidores que primen en el presunto proceso interno a «las personas más útiles para pilotar el partido en los años venideros» y culmina esta reflexión de su carta con un autoreconocimiento de sus capacidades: «Sinceramente, creo que también está probada mi capacidad de compromiso y dedicación a la causa abertzale y jelkide».
La continuidad de Ortuzar al frente del PNV no solo tapona cualquier debate interno sobre el liderazgo sino que garantiza la estrategia de aumentar el autogobierno vasco con las competencias comprometidas por Sánchez. Ortuzar capitaneó en 2018 la decisión de finiquitar a su socio Mariano Rajoy (PP) y apoyar al secretario general del PSOE en una moción de censura. Seis años después, el presidente del PNV seguirá apuntalando a Sánchez durante 2025 porque a lo largo de este año el Gobierno de España debe traspasar una veintena de materias, incluida la gestión económica de la Seguridad Social. El presidente del PNV, además, cuenta con el presidente socialista para resolver las diferencias que pudieran dificultad la aprobación de un nuevo Estatuto vasco con el apoyo del PSE-EE de Eneko Andueza. La continuidad de Ortuzar consolida a Sánchez en La Moncloa.

