CULTURA
Entrevista no vista

Pimpinela, dúo musical: "A los hombres nos cuesta, sobre todo en nuestros países latinos, adaptarnos al empoderamiento femenino"

Su 'Olvídame y pega la vuelta' se sigue cantando en los karaokes del mundo entero. Pimpinela, el dúo formado por los hermanos Lucía y Joaquín Galán, actúan el 21 de septiembre en el Movistar Arena donde volverán a interpretar sus peleas de amor teatralizadas

El dúo Pimpinela, en el Teatro Real.
El dúo Pimpinela, en el Teatro Real.SERGIO GONZÁLEZ VALERO
Actualizado

PREGUNTA. Vuestro show 'Noticias del Amor' recoge los cambios que ha habido en estos tiempos en la pareja. ¿Cuáles son?

Lucía. Las mujeres hemos empezado a decir las cosas que no nos gustan, a poner límites, a creernos que no solamente valemos para criar a nuestros hijos, sino que también queremos crecer profesionalmente y tener nuestro trabajo. Tampoco estoy tan de acuerdo en echarle la culpa de todo al hombre. Tambien depende de uno el abrirse camino, el hacerse respetar, el hacerse valer y, poco a poco, el otro o se adapta o tiene que cambiar de sitio, ¿no?

P. ¿Y cómo han evolucionado los hombres?

Joaquín. No ha habido más remedio. Mi instinto siempre ha sido en defensa de lo que supuestamente es el sexo débil. En las canciones de Pimpinela ya está Lucía poniendo límites y el hombre buscando excusas que no tienen ningún peso. Hoy en día las nuevas generaciones ya son completamente diferentes. Los chicos jóvenes pasan por encima de esa discriminación hombre-mujer. La igualdad está al día.

P. Ha habido mucho empoderamiento de la mujer, pero el hombre se ha quedado un poco descolocado, ¿no?

J. Y cuesta todavía. El hombre ha tratado de adaptarse mucho con los años y ha costado, sobre todo, en nuestros países latinos donde lo hemos vivido en carne propia. Por eso, las canciones de Pimpinela han tenido tanto éxito.

P. Por ejemplo, los hombres ya no saben si ceder el paso o no, si ser caballeros o no...

J. Eso nos ha creado un trauma impresionante, porque para los que somos de una época ser caballeros puede hasta incluso interpretarse mal. Pero es un tema de cómo todo pasa de un extremo al otro y luego se irá acomodando con el tiempo.

P. A muchas mujeres les sigue gustando que un hombre les abra la puerta.

L. A mí me gusta que el hombre me invite, que me pague todo y que me mande flores. Pero claro cada vez hay menos que hacen eso.

P. Porque muchos están atemorizados y ya no se atreven.

L. Mira, ¡con tanta modernidad! A mí me gusta la caballerosidad, que no tiene nada que ver con que cada uno pueda defender lo suyo.

P. ¿Corren buenos tiempos para el amor? Ahora sólo se liga con las aplicaciones de citas.

L. Para mí es muy complicado porque no puedo tener una aplicación. Cuando llegas a la parte de que te piden poner una foto, ¿qué hago? ¿qué tapa del disco pongo? Siempre me río de esto con mis amigas. Nuestro público tiene la fantasía de que estamos rodeados de multitudes, pero somos muy solitarios. Como no vengan a tocar el timbre de mi casa, no sé dónde voy a conocer a alguien.

P. ¿Cuál es vuestra arma de seducción?

L. No hay. Cuando me conocen más, puede que sea el sentido del humor.

J. Soy de observar más que de participar. Y, a veces, en la observación o en el no ir de frente a encarar a alguien, hay un poco más de misterio. En general, sonreír es un arma. Pero eso es una necesidad.

P. ¿A qué famoso invitaríais a cenar?

L. A Antonio Banderas.

J. No me sale ahora.

L. ¿Penélope?

J. Sí, Penélope.

L. Tenemos telepatía.

P. Vuestro 'Olvídame y pega la vuelta' es la banda sonora del despecho y la que más suena en los karaokes. Es mi favorita. Siempre la pido.

L. Han pasado 42 años de esa situación. Ese tema es nuestra bandera de karaokes y de versiones para discotecas. Los chicos siguen cantándola.

P. Hasta sois virales en Tik Tok.

J. Cuando los jóvenes descubren este diálogo cantado por una pareja que discute les encanta. Siempre hemos tenido la premisa de no ser una moda. La problemática del amor es siempre la misma: nos acercamos o nos alejamos.

P. ¿Cuántos matrimonios os han dicho que se sentían identificados con la letra de vuestros temas?

L. Muchos y mujeres solas que te dicen que les pasó lo mismo. También han puesto nuestras canciones en centros de niños con discapacidad que aprendieron a atravesar situaciones como autismo o asperger a través de la música. Cuando uno hace una canción, no es consciente de todos los recovecos que toma y hasta donde llega. Hay mucha magia.

P. ¿Cómo se sobrevive a una relación tóxica?

L. ¡Ufff! Dándose cuenta.

J. Y ahí es importante el entorno, el saber escuchar y hacer terapia. Pero es difícil porque normalmente son tal para cual. Esa persona con esa toxicidad se complementa perfectamente con la tuya. No es culpa de esa persona. Es que tú tienes un terreno fértil ahí y alguien te plantó la semilla, entonces ya no está dentro del otro, sino dentro tuyo.

P. Confesad: cuando no estáis de acuerdo, ¿quién es el que cede?

L.Yo. No me queda otra.

J. Soy el hermano mayor.

P. ¿Lo que menos te gusta de él?

L. Cuando tengo que ceder.

P. ¿Y de ella?

J. Ahora ya no lo es tanto, pero antes era muy impulsiva. Te decía cosas antes de pensar lo que uno le estaba diciendo. Pero con los años y la madurez se fue pasando.

P. En vuestra autobiografía contasteis que tuvisteis momentos de querer dejar el dúo después de tantos años.

L. Nunca hubo una situación tan extrema. Ha habido momentos difíciles, en los que hemos recurrido a nuestra familia, a los amigos y a terapia. Y, como buenos argentinos, nos hemos psicoanalizado para aceptar las diferencias del otro.

P. ¿Por qué surgen las peleas?

J. Cuando eres hermano hay una relación, una infancia compartida y situaciones que ni siquiera uno sabe de donde surgen. A veces, tiene que ver con la relación con los padres en aquel momento o con algún tramo de tu vida que te resuena en alguna situación en el presente. Y eso luego se puede trasladar a una gira. Una vez les pedimos recomendación al grupo Les Luthiers y nos decían: «Nosotros hacemos terapia juntos de toda la vida porque si no ya nos hubiéramos matado».

P. Empezasteis hace tiempo, cuando en la industria había bastante machismo y Julián contó que tenía que estar pendiente de los tiburones.

L. A mí no me ha pasado, porque somos un bloque los dos y él es el autor y el mánager y el que tenía más contacto con las discográficas.

P. ¿Cuántas lágrimas cuesta el éxito?

L. Tenemos el privilegio de poder vivir de lo que nos gusta y eso es una bendición. Y lo que queda es agradecer. Por supuesto que, a veces, uno lo lleva mejor que otras porque pasas momentos de tristeza o de soledad o quieres estar en tu casa acompañando a alguien y estás de gira. La soledad está muy presente cuando uno tiene esta profesión. Lo importante es tratar de fortalecerse y rodearse de gente sana que lo apoye a uno y que lo anime.

P. Con los años, ¿uno se hace inmune a los pecados?

J. La experiencia te da datos, pero luego uno termina haciendo lo que siente y no estás inmune a volverte a equivocar. Ese error seguramente es parte del disfrute de la vida.

P. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que os han hecho? ¿Y qué respondisteis?

J. Más que impertinente, fue surrealista, Nos entregaban el Premio La Gaviota de la Paz en Puerto Rico y, entonces, el presentador armó toda una presentación hablando de este dúo impresionante que ha recorrido estos escenarios y pidió un fuerte aplauso para los hermanos Pimpi y Nela. Pero vamos a ver, ¿quién es Pimpi y quién es Nela? La gente se moría de risa porque era un pelotudo.