Parece que sucedió ayer, pero ya en pocas semanas llegaremos al cuarto aniversario del cataclismo que sacudió al mundo, la pandemia de covid 19, con sus confinamientos y el vuelco al teletrabajo, que afectó a muchos, pero ha tenido un especial impacto en profesiones como el periodismo, donde el contacto directo dentro de redacciones a menudo apretadas estaba en la base del oficio y en la elaboración de informaciones.
Agreguen ustedes el resurgir a veces polémico del feminismo, los movimientos sobre igualdad racial en varios países importantes, dos guerras cruentas, un frenazo económico, la irrupción deformadora de las ingentes plataformas sociales y la generalización de un modelo de trabajo híbrido -parte presencial, parte en casa propia-, y el periodismo vive a finales de 2023 en un verdadero mundo nuevo.
Es relevante en ese entorno el informe anual Redacciones cambiantes del Instituto Reuters en la Universidad de Oxford, creado justamente en 2020, y cuya última edición acaba de publicarse, tras una encuesta a 135 directivos periodísticos en 40 países. Entresacamos a continuación algunos datos significativos del resumen que el propio Instituto ha hecho público.
Dos tercios de esos líderes afirman que sus medios han implantado modelos laborales flexibles e híbridos, con nuevas normas para el personal. El 30% detalla que los trabajadores deben estar en la oficina algunos días fijos por semana y la empresa se encarga de verificar que esto se respete, mientras que un 22% sostiene que se estableció un esquema similar pero nadie comprueba si se cumple. Algunos siguen preocupados por la sensación de desconexión en su plantilla: el 38% menciona que el cambio hacia el trabajo híbrido y flexible ha debilitado el sentimiento de pertenencia de los redactores.
También llega la inteligencia artificial generativa, de la que un 74% cree que ayudará a aumentar la productividad y mejorar los flujos de trabajo, sin afectar la esencia del periodismo. Sólo un 21% opina que se transformarán los procesos y también cambiarán radicalmente todas las funciones en la redacción. En cuanto a orientar al personal con respecto a las oportunidades y los riesgos de la IA, un 29% de los encuestados asegura que sus empresas ya tienen guías y un 39% afirma que se hallan en camino.
Advierte finalmente el Instituto de que la mayoría de las respuestas provienen del mundo desarrollado y sus protagonistas trabajan en organizaciones medianas y grandes. Por ello, los resultados no reflejan plenamente el panorama, a menudo muy diferente, al que se enfrentan los medios pequeños y aquellos que operan en países pobres o con regímenes autoritarios.
Conclusión: esto no ha hecho más que empezar.
