HISTORIAS
Historias

Un refugio exclusivo para emprendedores estresados

No se conocen, no saben aún sus nombres, pero durante cuatro días van a convivir en un retiro de lujo creado específicamente para ellos. "Durante las formaciones, círculos de poder y mentorías, tu presencia es parte del impacto que generas", dice Xeila Fernández, fundadora

Un refugio exclusivo para emprendedores estresados
Actualizado

Un jugador de póker, una lectora de almas, una perfumista, una farmacéutica, un especialista en educación a distancia, una violonchelista que desbloquea emociones con su instrumento, un experto en finanzas y emprendimiento, un par de gestores de eventos, un visionario del cilantro y otras hierbas y una fisioterapeuta que concibe su profesión de una manera particularmente íntima. Aún no se conocen, no saben sus nombres y mucho menos sus profesiones, pero van a convivir durante cuatro días en un retiro de lujo creado específicamente para ellos. Estratégicamente seleccionados entre otras muchas decenas de candidatos para vivir una experiencia que, intuyen, podría cambiarles. Vienen precisamente a eso, a compartir sus vivencias como empresarios en un ambiente en el que todos lo son. Y a crecer juntos.

Lo único que saben es que deben estar un miércoles de verano a las 12.00 en el aeropuerto de Lisboa. El resto es un secreto. ¿Dónde se alojarán?¿Tendrán tiempo libre?¿Estarán a gusto? A través de una app conversan desde primera hora y resuelven encontrarse en una cafetería cerca de la salida. La organización del encuentro avisa: "Esperad tomando algo, enseguida nos juntamos". Un batiburrillo de maletas, bolsas y sillas acompañan los dos besos de las presentaciones cada vez que llega alguien nuevo. Hay algún rostro serio y algún otro exultante. Se hacen bromas mientras se espera porque algunos de los vuelos llegan con retraso y hasta que no estén todos no se avanza.

Papel

Sucede cuando aparecen Xeila Fernández, fundadora y CEO de la empresa Elevare88, con su pareja Kevin Guion y el bebé de dos meses que acaban de tener. Hace muchísimo calor. Hay un par de transfers esperando en el párking así que han de formarse dos equipos, cuestión que se resuelve con espontaneidad. Una vez dentro, el ambiente se asemeja al de un grupo de escolares yendo de excursión. Se hacen chistes, hablan de las profesiones de cada uno y se pregunta con insistencia al conductor de la furgoneta último modelo de color negro dónde nos dirigimos, pero el hombre está absolutamente compinchado con la organización de este retiro y no da ninguna información. También hay invitadas extra: una periodista que se ha comprometido a participar como uno más de las actividades y dinámicas, tal y como le han solicitado, y una fotógrafa que lo plasmará todo en imágenes.

Hora y media más tarde, el grupo llega a Comporta, un lugar al que llaman la Ibiza portuguesa e incluso los Nuevos Hamptons. En la zona abundan los resorts de lujo que atraen a famosos y celebrities. Lo mismo pasa unas vacaciones allí Tamara Falcó que Madonna o la familia real de Mónaco. Un paraíso de arena blanca y mar atlántico en el Alentejo hasta llegar a Spatia Comporta, 200 hectáreas de "bosques prístinos" con villas y cabañas de distintos tamaños pensadas para el relax. En su web se lee: «Los baños son la personificación del lujo sin ostentación, equipados con productos de belleza de Maison Codage París. Relájese en la bañera y deje que sus ojos descansen bajo la luz del sol que se filtra a través del pinar».

No sabemos si sucederá, o qué sucederá. Los integrantes de este retiro para emprendedores –a quienes que se les pregunta, antes de ser aceptados, la factu-ración de su empresa– sólo han recibido un pormenorizado código de vestimenta en el que priman los colores claros: "En Elevare88, todo comunica. La forma en la que elegimos presentarnos refleja el respeto por el espacio que compartimos. Por eso se espera una vestimenta formal, elegante y adaptada al verano, que acompañe la calidad de las conversaciones y la profundidad de la experiencia".

Un té helado recompone al equipo en la recepción y Xeila advierte: "Vamos a comer y luego podréis descansar un poco. A las 18.00 os esperamos aquí para la primera activida". Aquí es naturaleza salvaje, caminito de piedra y una piscina muy apetecible. Eran las 17.30 de la tarde así que algunos optaron por una ducha rápida y, otros, por alargar el café antes de comenzar una toma de contacto que derivó rápidamente en vorágine.

Cerca de la piscina espera Marcos Ferreiro. También él tiene su propio negocio, Ice Experience –sí, experiencias en el hielo– y está especializado en mejorar el rendimiento de los empleados de empresas concienciadas con la idea de que, cuánto mejor estén ellos, mejor irá la compañía. Acaba de publicar el libro Biohacking, la metodología de la juventud, energía y bienestar y colabora habitualmente con Elevare88. "Bien, nos vamos colocando, descalzos si queréis (él lo está). En esta primera actividad vamos a perder el sentido de la vista", anuncia mientras reparte antifaces y unos auriculares a cada uno en los que sólo se le escuchará a él, además de la música. La primera toma de contacto consigue que el cuerpo pierda cualquier atisbo de pudor porque, guiados por Ferreiro, acaba-mos bailando, brincando, saltando… y finalmente agrupados por este biohacker unos con otros, aún sin poder ver, y con la sensación de haber verdaderamente conectado: con la tierra, con el aire, con uno mismo.

A la sesión de bienvenida acompaña la primera ponencia de Xeila, a la que los empresarios acuden cumpliendo el dresscode: "Durante las formaciones, círculos de poder y mentorías, tu presencia es parte del impacto que generas. Elige prendas que reflejen autenticidad, liderazgo y ligereza consciente, en sintonía con el entorno y la esencia elevada del club". En Elevare88 se permite participar de un retiro sin ser miembro del club, pero la idea es que se forme parte íntegramente de una empresa –claro– que quiere contagiar una idea fundamental: llegó la hora de pasar del "viejo paradigma al nuevo paradigma".

Lo primero es el propósito: no se puede ser miembro de este club de empresarios sin tenerlo. Lo segundo sería la coherencia, no sólo entre la persona y su empresa sino también entre el cuerpo y la mente del individuo en cuestión, lo que en Elevare88 llaman "estar alineado". Xeila agrupa a los 10 miembros del retiro en una cabaña abierta a los prístinos bosques, y les informa de algunas normas: "Se invita a abandonar los móviles –algunos lo consiguen–, mantener la confidencialidad y ser puntual". Los que se retrasen se comprometen a plantar un árbol el año que viene.

Empieza la fiesta: a lo largo de una hora se irán generando "rondas de conexión" entre los participantes, que van rotando. Cada uno habla cinco minutos y el resto escucha. "¿Qué parte de ti como líder o empresario quieres mostrar con más autenticidad este año? ¿Qué forma de trabajar, liderar o pensar sientes que ya no te sirve y estás listo para soltar?".

Este soltar es prácticamente crucial para todos. Nadie se arredra. Están hablando con absolutos desconocidos sobre sus cuestiones más íntimas pero vienen pre-dispuestos. Uno dice que su propósito es ir alejándose de la dirección, encontrar a alguien en quien delegar. Otro cree que es demasiado empático con sus trabajadores, que todo el mundo tiene problemas, él también, pero luego se expresará de otra manera, aludirá al cansancio del día anterior y afirmará seguir confiando en el poder de la empatía. Quizá una más consciente. Los hay que se manejan como pueden en el trasvase de una empresa familiar. Y los que murieron de éxito y volvieron a comenzar. Y a los que engañó un socio y tuvieron que cerrar la empresa y despedir a mucha gente y, luego, consiguieron remontar.

Día y medio más tarde de haberse encontrado en el aeropuerto de Lisboa, se comunican con excelso cariño y sinceridad. Y los que comparten cabaña –sale algo más barato– tienen una especial intimidad. A dos de ellos les llamaron The beauty brothers la primera tarde y dos mujeres radicalmente distintas en carácter, pero ambas en mitad de un complicado proceso vital se ayudaban la una a la otra como si hubiesen crecido juntas. La fisioterapeuta tardó muy poco en empezar a tocar a sus compañeros con intención profesional.

¿Qué ha pasado en Comporta? Habla la organizadora: "El proceso de admisión es muy importante, ya ves la conexión que surge. Es importante que la gente esté alineada y que comparta nuestros valores, que no venga sólo a llevarse algo sino a aportar, ésa es la base para nosotros, esa coherencia: de ayudar, compartir, dar y recibir porque si no tampoco encajaría", explica Xeila, que fue directora de márketing en diversas empresas y en diversos países hasta que "sintió la necesidad de hacer otras formas de negocio no sólo pensando en obtener resultados, accionar, accionar, accionar, sino en que hay mucha gente infeliz en sus trabajos. Todo surge de querer poner propósito en las personas a través de experiencias y, si mejoran sus vidas mejorarán sus empresas, y también sus empleados y sus familias. Al final, es una forma de hacer un impacto positivo en la sociedad".
Quizá por eso puede presumir –aunque no lo hace– de vivir exactamente como ella soñó: viajando, ayudando a personas y haciendo crecer su empresa de una forma coherente. Resulta que muchos de los miembros de este retiro son así: hay un joven que arrastra varios burnouts que ha creado una empresa para llevar las finanzas de otros emprendedores. Hay una violonchelista que toca cuerpo a cuerpo con quien le escucha. Hay un jugador de póker que creó empresas, las vendió, decidió retirarse y ahora ayuda a amigos y familiares a invertir. No les diremos sus nombres, porque muchos son carne de reportaje.

Apenas han pasado tres noches, en las que han cenado al aire libre, les han acribillado los mosquitos, todo estaba muy rico y todo parecía digno del mejor post de Instagram: velas, colores suaves y un cielo cargado de estrellas que será protagonista de la traca final: otra experiencia sensorial dirigida por Ferreiro en la que, privados de la vista, los del retiro de Comporta, tendrán que confiar si quieren avanzar. Habrá una piscina, música, aire libre, naturaleza, pero ellos tendrán los ojos tapados con un antifaz.

Cuenta Xeila que, durante la admisión, se les pregunta a los candidatos «qué cambios querrían ver en el mundo». Y también que a muchas personas han tenido que decirles que no, que no podían participar de cuatro días como los descritos –por unos 4.000 euros– porque su momento vital no encajaba con el deseable para Elevare88. "Aunque puedan pagarlo, no se trata de eso: cuidamos la calidad del grupo, si una persona no está alineada a lo mejor no encaja. Aquí hay un marco que es el del compromiso y el de no juzgar. Yo antes era directora de marketing y no estaba alineada con mi propósito, que era vivir como quiero que sea mi vida, y como quiero que sea mi negocio. Trabajaba en una multinacional de fast-food, para empezar. Lo que hacía me gustaba, pero lo que vendía no", admite.

La noche del viernes hubo cena en blanco –de ese color vestidos todos–, acercamientos más intensos y mucha complicidad. Por delante, la jornada de la despedida, que tampoco saben en qué consistirá. La periodista suelta prenda, ha oído algo de unos cubos para llevar a la playa. Y así será: beach club de lujo, juegos en la orilla, comida rica, baño en el Atlántico y últimas confidencias. El primer transfer sale hacia al aeropuerto de Lisboa a las tres, y el segundo a las cinco. Conducen los mismos hombres que dos días antes trajeron a 10 empresarios con propósito hasta aquí. Ahora son distintos: algunos tienen más claro su objetivo. Otros se han desahogado. Y a alguno que otro le ha cambiado la cara completamente, tanto como para poder decir: Parece otro.