HISTORIAS
EL MUNDO EN 2026

Anne Applebaum: "Los chinos pueden parecer ahora más razonables que los estadounidenses, pero no hay que olvidar que tienen un instinto depredador"

Para la historiadora una victoria republicana en las ‘midterm’ de EEUU podría amenazar la limpieza de las presidenciales de 2028. También considera imposible que Volodimir Zelenski ceda territorio a Moscú a cambio de paz y no ve propuestas realistas para reconstruir Gaza

Retrato de Anne Applebaum.
Retrato de Anne Applebaum.JOSÉ AYMÁ
Actualizado

Fogueada en su juventud como corresponsal en Varsovia cuando el comunismo se vino abajo, Anne Applebaum (Washington, 1964) es una columnista de extraordinaria reputación, ganadora de un Pulitzer , además del Premio Internacional de Periodismo de EL MUNDO. Toda su obra, -editada en España por Debate- está repleta de libros clave para entender el mundo: de La hambruna roja, sobre la política salvaje de Stalin en Ucrania; a El ocaso de la democracia, sobre la seducción del totalitarismo, pasando por el reciente Autocracia S.A, sobre la conexión económica entre dictaduras. Quedamos con ella en la Fundación Rafael del Pino, en Madrid, para hablar de 2026, un año que promete sorpresas y tensiones.

Donald Trump exige cerrar en estas fiestas un tratado de paz en Ucrania. Parece imposible que Kiev y Moscú se pongan de acuerdo.
La dificultad de esta negociación es que esta guerra no puede terminar hasta que los rusos entiendan que no pueden ganarla. Tienen que comprender que no van a lograr que Ucrania sea parte de Rusia. Tienen que entender que la invasión fue un error que no puede repetir. Por otro lado tenemos la política de la Administración Trump, que consiste en dar ánimos a Rusia para hacer creer a Putin va a ganar, sea hoy, el año que viene o dentro de dos años. Esto obliga a los ucranianos a pelear por lograr garantías para su seguridad, ya que entienden que dejar de luchar no implicaría el fin del conflicto, sino abrir la posibilidad a una nueva invasión en cualquier momento.
Washington no entiende eso.
Por eso es necesario que Ucrania sea un país viable: necesita seguridad, inversión y que su gente no emigre. Si la guerra termina sin lograr eso, en realidad no habrá terminado. Explicar esto es difícil ya que Trump cree a Putin cuando este dice que quiere alcanzar una paz. Encima los negociadores estadounidenses son muy inexpertos y no saben nada sobre Rusia. Para ellos el futuro es hacer negocios con los rusos, no Ucrania ni la seguridad de Europa. Lo que me resulta aún más extraño es que además presionen a Kiev para que ceda a Moscú territorios que no ha perdido. Putin sabe que conquistarlos por la vía militar le costaría otro millón de soldados y no está dispuesto a asumir ese coste. Los estadounidenses no se dan cuenta de que es imposible que Zelenski acepte esas concesiones territoriales porque eso le generaría problemas tanto con su pueblo como con el Ejército, que es popular y no jerárquico.
¿Cómo podrá soportar Zelenski la presión estadounidense?
La presión para acabar rápido la guerra tiene como único objetivo que EEUU pueda hacer negocios con los rusos. Esto es un error. Quizás haya un alto el fuego temporal, pero, insisto, acabar con la guerra de verdad significa decirle a Rusia que no puede volver a hacer lo que ha hecho. Los estadounidenses no van a hacerlo, por eso tienen que dar ese paso los europeos.
¿Debe entonces Europa armar todavía más a los ucranianos? ¿Aceptarlos en la Unión Europea?
Europa es el principal apoyo y proveedor de armamento de Ucrania y su ayuda ha sido clave en la gran producción ucraniana de drones. Para mí es crucial que Bruselas tome el control de los activos rusos congelados -unos 210.000 millones de euros- y los use para ayudar económica, financiera y quizá militarmente a los ucranianos. Rusia y EEUU presionan para evitarlo, porque saben que con ese dinero los gobiernos europeos no tendrían que cargar con más impuestos a sus contribuyentes. Si Europa falla en esto, como hasta ahora, quedará fuera del juego y tendrá que aceptar lo que Rusia quiera. Putin tiene dos objetivos: ocupar Ucrania y separar a Europa de Estados Unidos. Y lo está logrando.

"Donald Trump no apostará por un tercer mandato porque es viejo y está enfermo"

Revisando los índices de aprobación ciudadana de los líderes europeos las cifras de apoyo son desoladoras. Macron no levanta cabeza, al igual que Merz y Starmer. ¿Cree que el populismo conquistará a medio plazo los grandes países de Europa?
Los gobernantes son impopulares en casi todo el mundo. Es algo relacionado con la conversación de la política moderna. El descontento con el statu quo es global. No siempre es malo: si se reemplaza a un líder débil o corrupto por uno mejor, puede ser positivo.
Pero, por primera vez, la extrema derecha domina con claridad el voto joven. Eso es un síntoma de su fortaleza a largo plazo.
Esto resulta porque se ve favorecida por los algoritmos. YouTube y X están diseñados para promover contenidos que generan ira y división, mientras que TikTok es todavía una incógnita al respecto. Los partidos de centro, especialmente del centro derecha, deben competir con los populistas en internet contratando jóvenes y dándoles el manejo de sus redes sociales. Por ejemplo, en Polonia la derecha ya comunica con vídeos cortos y se nota un cambio de estrategia. Si no estás donde la gente consume información, no llegas a ella.
En ese sentido, resulta muy interesante lo bien que cala la propaganda china en Europa. Pekín se presenta como un socio más fiable que Washington y menos agresivo que Moscú. ¿Cuál es su objetivo final?
Es lógico que guste. Como europeo no quieres tratar con estadounidenses locos, prefieres tratar con chinos razonables. Pero me temo que esto implica un peligro a largo plazo: los chinos tienen también instintos depredadores. Se ve en cómo buscan influir, de forma sutil, en los periodistas: utilizan invitaciones, becas para visitar el país y cosas por el estilo para atraerlos. Intentan reclutar a gente con su poder blando, pero no al estilo ruso, que es más burdo y que consiste en apoyar a la extrema derecha y a la extrema izquierda para desestabilizar países. El interés chino es comercial, aunque con el tiempo buscará tener influencia política en Europa si ésta empieza a descomponerse. Si esto pasa, este continente será el patio de recreo de las superpotencias extranjeras.
¿Le preocupa que las elecciones de mitad de legislatura en EEUU sean manipuladas?
Trump ya está intentando influir en ellas. Presiona a los estados para cambiar distritos electorales, algo nunca visto a nivel federal. También está intentando acceder a los registros de votantes para excluir a los menos afines, como mujeres y minorías, exigiendo pasaportes o certificados de nacimiento. Hay incluso miedo a que saque a la calle a la Guardia Nacional el día de las elecciones para ejercer un efecto intimidatorio.
¿Es posible que Trump anuncie su intención de presentarse a un tercer mandato?
No lo creo. Está mayor y parece bastante enfermo. Cuando habla de ello lo veo más bien como una provocación. Lo que sí me preocupa es que si los demócratas no se imponen el año que viene al menos en el Congreso las elecciones presidenciales de 2028 podrían no ser imparciales.
. ¿Qué consecuencias tendrá la presión de esta Administración sobre Venezuela?
En primer lugar hay que tener claro que el presidente legítimo de este país es Edmundo González y no Maduro y que apoyo cualquier esfuerzo para llevarlo al poder. Lo de Venezuela es trágico: ya produce más refugiados que Ucrania sin estar en guerra. Dicho esto, no entiendo cuál es el plan estadounidense. Se han matado a supuestos narcotraficantes sin juzgarlos, lo que bien podrían ser ejecuciones extrajudiciales. Desde hace dos meses en Washington se habla de un plan y de su intención de atacar Venezuela, pero nadie sabe en qué consiste. ¿Bombardear alguna base militar? ¿Alentar una rebelión contra Maduro? ¿Presionar para que abandone el poder? ¿Quieren acaso traer de vuelta a María Corina Machado? ¿O meter en el país a las petroleras estadounidenses? Además, esta Administración no puede olvidar que para declarar la guerra a otro país necesita la aprobación del Congreso.
¿Ve permanente el alto el fuego promovido por Trump en Gaza?
Nunca entendí el entusiasmo que provocó, incluso entre los contrarios al presidente. No entiendo bajo ese criterio cuál va a ser el futuro de Palestina. Se habla de una fuerza internacional que administre Gaza, pero nadie aclara cuál va a ser. Tampoco veo ninguna propuesta realista para la reconstrucción ni mucho interés en el destino de su gente. La verdad es que se sigue luchando: basta comprobar que Hamás sigue allí y que Israel sigue combatiendo a Hamás. No me parece que la guerra haya acabado.
Usted cree que la extrema derecha europea apoya a Israel porque lo que quiere es que no haya judíos en Europa, sino que se queden en su país.
Me refiero a los etnonacionalistas, los que quieren que sólo haya españoles en España o, por ejemplo, descendientes de ingleses e irlandeses en Estados Unidos. Eso es algo muy antiguo. Para ellos los judíos están bien siempre que se queden en Israel y no vengan a sus países. En EEUU sucede algo muy peculiar: la derecha está dividida entre los favorables a la política israelí y los antisemitas, lo que está provocando una dura batalla política.
En 2021 escribió en 'The Atlantic' un artículo titulado 'Los malos están ganando'. ¿Seguirán ganando en 2026?
Aún no han ganado, pero les va bastante bien. Pero no olvide que las ideas democráticas liberales también son muy atractivas. Si escucha a la gente que vive en Irán, en Rusia o en China, todos hablan de lo que quieren: «Queremos el Estado de derecho. Queremos libertad de expresión. Queremos controles y contrapesos. Queremos un gobierno que nos escuche». Así que esas ideas también son muy fuertes. Una de las razones por las que el mundo autocrático las ataca es por el temor a su poder para movilizar a opositores y ciudadanos. Así que no subestimemos lo fuertes y atractivas que pueden llegar a ser.