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Componente de Ella baila sola, ahora va por su cuenta. Y quiere subrayarlo. Hablar de aquella ruptura no está entre sus planes. Calienta su 30 aniversario en la música con un homenaje a Celia Cruz el 18 de diciembre en Casa América. Después, el 23 de diciembre, actuará en Starlite Madrid.
- ¿Qué fue de usted antes de cantar?
- Qué pregunta más bonita. La música llegó como algo importante en mi infancia. Me abría la mente. Era un idioma muy mágico. Escribí a los 11 años una canción y era maravilloso. Me dio muchísima alegría. Tengo la misma sensación ahora. El deseo de expresar a través de la música, que me ha permitido compartir con tanta gente canciones. Escribirlas ha sido un regalo.
- ¿Cuál es la zona cero de Ella baila sola?
- El origen fue dos amigas que se conocen en el colegio, estudiando, comparten las canciones, tenía canciones escritas. Ycrean otras. Tenemos la suerte de que mucha gente sumó. Grandes músicos, el mánager, la compañía de discos y los medios de comunicación que pusieron esas canciones al alcance de la gente. Fue una experiencia preciosa.
- ¿Cantar sin mirar al público en los días de los conciertos en los bares es una manera tranquila de ser punk?
- Puede que te refieras a la timidez con la que subía al principio al escenario: era timidez real. Cada uno tenemos obstáculos. El escenario nos plantea retos. Poco a poco vas conectando y acabas por disfrutar muchísimo del escenario. Entonces era muy tímida. Al principio estábamos tanteando. Ahora, por ejemplo, en el Teatro Gran Vía, mientras tocaba con la Orquesta Sinfónica Contemporánea, el público hacía el concierto también. Había conexión.
"Las compañías no creían en las mujeres para llenar conciertos"
- ¿Por qué cantar es el talento que todo el mundo cree tener?
- Tuve una maestra que me decía 'todo el mundo quiere cantar, solo algunos se atreven'. El cantar y la música es de todos. Todos podemos cantar. Es algo popular. Me gusta llegar a una fiesta y cantar con todos. Estoy segura de que antes de hablar, el ser humano cantó y tarareó. Nos empezamos a comunicar antes por una melodía. Los niños hacen soniditos que poco tienen que ver con el idioma.
- ¿En qué ha cambiado su mundo con respecto a este?
- Hace 30 años las mujeres cantaban en plan 'te has ido, qué pena'. Aparecimos nosotras, dos chicas, cantando de una manera fresca y cercana sobre cosas no tan habituales. Somos la continuación de Vainica Doble, Mari Trini o Luz Casal. Después salió Rosana. Las compañías no creían que las mujeres fueran grandes vendedoras de entradas. Recuerdo la reacción de sorpresa de la nuestra cuando llenamos los conciertos. Le sorprendía. La gente es quien decide y abrimos el camino.
- ¿A qué amor le canta una niña de once años?
- Yo creo que al amor con mayúscula. Aquella canción estaba escrita en inglés. Escuchaba mucha música en inglés. Estudiaba en inglés. Salió de una manera más natural. Hablaba de ayudar a los demás. De unirse. Se sentía que era una conexión. Me la sé entera. La sigo teniendo. No la he cantado a nadie. Está muy inédita. Seguro que mis padres la escucharon en algún momento.
- ¿Es posible no componer canciones románticas?
- Creo que hay una parte que se espera o se ha esperado siempre de las mujeres: cantar el desamor. El amor limita. Pero en el amor está en todo. Como Marilia, en mis discos, hablo del amor en todos los sentidos. No solo del amor de pareja. Parece que se nos quisiera encasillar en ese terreno. Como si el amor no fuese mucho más y muy necesario en todo lo que hacemos. El amor es más complejo como para hablar siempre de si tienes o no pareja. A todos se nos ha pedido históricamente tener esa canción que expresa un momento justo. Ahora he encontrado otra manera de quererse. Busco un lugar donde no te sientas encorsetado. Este disco busca mucho la libertad. La fuerza interior. Mi dragón. Como el tema Bailar conmigo: quererme a mí para querer a los demás.
- ¿Un dúo está condenado a separarse?
- No. Todas las empresas y proyectos están creados por personas que se relacionan entre ellos. Depende completamente de cómo se lleven las personas. Los dúos no están condenados. Ocurre que cuando eres muy joven no tienes las herramientas que adquieres después. Actúas con las herramientas que tienes con 20 años. La solución es tomar caminos diferentes de manera natural. Pero no es bueno generalizar. Mejor dejarlo abierto. Cada camino es tan distinto. Quienes más sufren son los seguidores. Es un dolor. Duele mucho cuando se separa el grupo que te gusta. Hay que darle también valor al camino y a seguir adelante. A veces la gente no respeta el camino. Hay un trabajazo detrás. En 2026 cumplo 30 años en la música. He cuidado el repertorio. El mundo va cambiando. Todo eso implica sostener un trabajo. He hecho muchas cosas interesantes después. La gente me habla de las canciones nuevas. Seguimos conectando. Hay mucho que compartir hoy también. Seguimos aquí.
"Atapuerca es un lugar muy especial del planeta. Nos pone en el mapa. Podemos sentir la búsqueda que supone el trabajo que se hace ahí y la humildad"
- ¿Cantar en Atapuerca es cantarle a los abuelos?
- [Ríe]. Fue interesante. Está conectado con el último disco. Compuse Una cueva en el invierno, un tema inspirado en la Prehistoria. Es la búsqueda del hombre. Encontré la historia -en un libro de Prehistoria- sobre una niña que pierde su tribu. Acaba adoptada por otra tribu. Y siente que no pertenece al lugar donde está. Los soñadores somos luchadores. La vida es una invitación a soñar. Cuando encuentras una cueva tienes la sensación de querer llegar a otra. Atapuerca es un lugar muy especial del planeta. Nos pone en el mapa. Podemos sentir la búsqueda que supone el trabajo que se hace ahí y la humildad.
- ¿Aprender a cantar es una oposición?
- La voz de cada uno es lo más personal que hay. Se forma con los años. Está en constante crecimiento. Hay cosas muy bellas cuando cantas con 20 años. Y también más adelante. A partir de un momento, la voz requiere cuidados. Aprendes a cuidar tu instrumento. Las dos versiones son muy genuinas. Cuando has trabajado el instrumento hay un compromiso mayor. Con 20 tienes ímpetu y espontaneidad. Y más adelante puedes hacer, de pronto, muchos conciertos -con 40 o 50 años- por todo el trabajo realizado. Depende de la técnica que, con los años, puedas expresar más matices y riquezas. Por el proceso vas quitando capas.
- ¿El final de Ella Baila Sola empezó por el principio?
- Esto es ancestral. No hay mucho más que rascar. Acabamos de manera natural. Los caminos creativos necesitaban otro rumbo. Tengo la sensación de que la nuestra fue la única separación. No hay un corte en mi música y en mi trayectoria. Sigo evolucionando. Cantando las canciones que nos han unido. Los nuevos conciertos son para celebrar juntos el camino y cantar esas canciones.
- ¿Por qué congeniaron Marta y usted?
- Por la música. Cuando hay grupos de personas, la gente que se reúne, la música es lo más común. Me ha pasado muchas veces en mi vida.
- Un olor de infancia.
- La lavanda del campito familiar. El tomillo. El olor a mar de Asturias.
La última
Pregunta. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?
Respuesta. No fue una pregunta. Un día en el súper le di el DNI a la cajera y ella, al mirarlo, se quedó sorprendida con ni nombre. 'Anda, Marilia, como la de Ella Baila Sola', dijo. Me hizo gracia.

