Apple no necesitaba reinventar los AirPods Pro. El modelo anterior ya era absurdamente bueno, el compañero casi perfecto para cualquier iPhone. Tanto es así que cuando empezaron a surgir rumores de una nueva versión con un sensor cardiaco, mi sospecha es que serían prácticamente iguales. Sí y no. Los AirPods Pro 3, unos auriculares que, bajo un exterior casi idéntico, esconden mucha mejor cancelación de ruido y sonido. Son increíblemente versátiles pero también son, simplemente (y este no es un logro pequeño), mejores auriculares.
Después de pasar las últimas semanas con ellos metidos en mis oídos -en el metro, en la oficina, en el gimnasio y en el avión-, la sensación es extraña. Por un lado, son familiares hasta el punto del aburrimiento. Por otro, son un producto que parece venido de cinco años en el futuro. Son, sin duda, los mejores auriculares que ha hecho Apple. Pero también son la prueba de que la compañía ve nuestros oídos como la próxima gran frontera para la inteligencia artificial y la salud.
Más graves
A primera vista, sacar los AirPods Pro 3 de su caja es un déjà vu. La forma general es muy parecida a la segunda generación. Tienen la misma silueta contorneada. Sin embargo, una mirada más atenta revela un nuevo sensor de frecuencia cardiaca integrado en la parte interna, la primera pista de que los cambios importantes están dentro.
Apple ha añadido nuevas puntas de goma para mejorar el ajuste. Ahora hay cinco opciones diferentes en la caja y cierran mejor el oído, lo que explica en parte por qué ahora la cancelación de ruido es mejor o por qué se puede hacer una audiometría en condiciones algo más ruidosas.
Al sonido hay poco que reprocharle aunque es obligatorio hacer un comentario. Ese mejor ajuste y un nuevo driver mejora también la experiencia con los bajos, que ahora suenen un poco más contundentes, pero Apple también ha potenciado los agudos, haciendo que el sonido sea en general algo más brillante y claro en las letras, por ejemplo.
Como los AirPods no tienen función de ecualización, es un cambio al que hay que acostumbrarse. Es muy, muy buen sonido, pero es uno diferente al de los AirPods Pro 2, que sonaban algo más cálidos, y que puede no gustar a todo el mundo.
El otro cambio importante está en lo que no se escucha. La cancelación de ruido que consiguen los AirPods Pro 3 es de otro nivel. Es un silencio denso, casi palpable. Apple dice que cancelan el doble de ruido que los AirPods Pro 2 y cuatro veces más que los AirPods Pro originales. Hay que tener en cuenta que en sonido se usan escalas logarítmicas así que no es un cambio tan sorprendente como esa afirmación hace pensar.
Pero es notable. En entornos como un avión o el metro, estos auriculares están ya a un nivel difícil de creer para dispositivos in-ear que no cubren completamente el oido. Es tan potente que, las primeras veces, resulta casi desorientador.
El modo transparencia también mejora y eso que ya era, con diferencia, el mejor de la industria en los AirPods Pro 2. Con el audio adaptativo, estos auriculares hacen un buen trabajo a la hora controlar qué se escucha y qué no y el resultado es que el mundo suena... mejor. El estruendo de un camión de la basura se suaviza, por ejemplo, pero sigues escuchando el anuncio de tu parada o si un coche se acerca por detrás.
La calidad de los micrófonos no ha cambiado de forma perceptible, o no me lo ha parecido. Es suficiente para hacer llamadas y aíslan muy bien del viento o el ruido ambiente. Sin más.
Autonomía
El estuche sigue también la línea continuista de los auriculares. Es ligeramente más grande (apenas se aprecia) pero mantiene el conveniente puerto USB-C que ya vimos en la segunda versión de la generación anterior. Un detalle importante es que ahora los auriculares vienen con más puntas de ajuste, sí, pero no traen ya un cable USB-C en la caja.
El estuche sigue teniendo carga inalámbrica MagSafe y el pequeño altavoz que emite un sonido para ayudarte a encontrarlo cuando se cae entre los cojines del sofá (una función que me ha salvado de la desesperación en más de una ocasión) ahora es más potente. Incorpora también una radio de banda ultrabaja de mayor alcance, que es la tecnología que permite localizarlos con el iPhone cuando se pierden.
Los AirPods 3 ahora tienen también más autonomía, unas ocho horas con cancelación de ruido. El estuche permite recargarlos unas tres o cuatro veces y una carga de cinco minutos te da una hora de escucha, aproximadamente.
Deportivos
Aquí es donde esta prueba se vuelve un poco rara. Los AirPods Pro 3 son más que unos auriculares con los que escuchar música o podcast o hacer llamadas. Lo son gracias a dos funciones.
La primera es la traducción simultánea. No está disponible para usuarios europeos cuando usan los auriculares en el territorio de la Unión Europea, aunque debería saltar al viajar fuera. Aquí en EE.UU. sí está disponible así que he podido probarla. Funciona de una manera un poco aparatosa: tú hablas, tu iPhone traduce en voz alta para la otra persona. Ella responde, y la traducción te llega directamente a los oídos a través de los AirPods. Soporta inglés, español, francés, alemán y portugués.
¿Es como en las películas de ciencia ficción? Todavía no. Hay un pequeño retardo. Pero los AirPods hacen algunos trucos que contribuyen a mejorar la experiencia al compararlos con otros auriculares de funciones parecidas. Por ejemplo, rebajan el volumen de la voz real del interlocutor para que se escuche mejor la traducción. Para preguntar cuánto cuesta algo en un mercado o pedir un café, funciona; siempre y cuando el interlocutor coopere y esté dispuesto a esperar uno o dos segundos entre pregunta y respuesta, claro.
Y, por cierto, un detalle importante es que esta función no es exclusiva de los AirPods Pro 3. Llega también a los AirPods Pro 2 y los AirPods 4 si el iPhone al que están emparejados soporta Apple Intelligence.
La segunda función sí que es exclusiva y es que ahora los AirPods Pro 3 incorporan un sensor de frecuencia cardiaca. Al igual que el Apple Watch, los auriculares pueden monitorizar tu pulso de forma continua mientras los llevas puestos, ya sea durante una sesión de entrenamiento o a lo largo del día.
Esos datos se sincronizan con la app Salud, ofreciendo una nueva métrica para medir la intensidad del ejercicio y las calorías quemadas. Funciona bien y las medidas son comparables en fiabilidad a las de un Apple Watch. La mayor utilidad es que es posible hacer entrenamientos deportivos sin tener que llevar puesto el reloj y es compatible con 50 actividades deportivas diferentes.
Gracias al mejor ajuste de las nuevas gomas, los auriculares se mantienen mejor en los oídos durante un entrenamiento. Están certificados IP56, con mejor resistencia al sudor y el agua de lluvia.
Los AirPods Pro 3, en definitiva, son una actualización que puede parecer conservadora en diseño, pero que resulta radical en tecnología. Si estás dentro del ecosistema Apple y quieres los auriculares más completos, versátiles e inteligentemente integrados que existen, no hay que buscar más. La cancelación de ruido, por sí sola, casi justifica el precio, que no es bajo. Cuestan 249 euros.
Si ya tienes los AirPods Pro 2, la decisión es más complicada. ¿Vale la pena el desembolso solo por una mejor cancelación de ruido? Probablemente no, sobre todo si ya tienes un Apple Watch para seguimiento de actividades deportivas.
