Con 23 maratones y tres ironman en su extenso palmarés deportivo, Antonio Ríos Luna, especialista en traumatología y cirugía ortopédica, sabe, por experiencia propia, que lo de tener unas rodillas sanas, funcionales y sin dolor a partir de cierta edad no es un mito, que se puede. "¡Desde luego que se puede! Todo depende de cómo llegue la articulación al último tercio de nuestra vida. A saber: si la hemos sobrecargado con nuestro exceso de kilos, si ha habido lesiones de menisco o cartílago, fracturas que afecten a la articulación, cirugías previas, deportes de alto impacto... Si la hemos dado buena vida, la rodilla es una máquina perfecta que suele resistir más de lo que creemos", afirma Ríos Luna.
El título de su nuevo libro, 'Una rodilla feliz', lo dice todo sobre el ilusionante mensaje que contienen sus páginas. ¿Cómo sería una rodilla feliz? ¿La que no duele? ¿La que nos permite llevar a cabo nuestras labores cotidianas? ¿La que responde si la metemos caña en el deporte? "Un rodilla feliz depende de cada persona. Para unos, es la que permite completar una maratón. Para otros, simplemente, poder salir al parque o al supermercado. El mínimo es el que cada uno se proponga por edad, por nivel de actividad física y por expectativas. Desde luego, el básico es que no duela y que permita hacer cosas tan básicas como poder subir o bajar escaleras, coger un papel del suelo o poder hablar con alguien de pie durante 10-15 minutos".
La artrosis es, según señala este especialista, la dolencia mas común en esta zona tan delicada de nuestra anatomía. "La artrosis es el envejecimiento natural de la articulación y el motivo de consulta mas frecuente en traumatología después de los problemas de espalda. Cada vez llegamos a mayores en mejores condiciones; queremos hacer senderismo, bailar o viajar y esperamos el que cuerpo nos responda. A veces, eso no ocurre y merma la calidad de vida de una manera importante. No se sale de casa y se cae en el aislamiento. Todo eso afecta al estado de ánimo y entramos en una deriva fea, sobre todo, por la incertidumbre de no saber cómo vamos a evolucionar. Eso genera mucha ansiedad".
¿Qué las machaca más: la edad, el deporte de alto rendimiento o el sedentarismo? "Diría que un poco todo. La edad, por lo que he explicado antes, pero podemos llegar en buenas condiciones si hemos sabido cuidar nuestro cuerpo. La rodilla, como cualquier articulación, es como un material delicado y resistente, a la vez. Si practicamos deporte a nivel exigente desde muy temprano, sobre todo, si es de contacto o de gran estrés para huesos y tendones, estaremos hipotecando el futuro de esa articulación. En cambio, una actividad física continua, regular, trabajando la fuerza y asimilando las cargas de entreno nos dará como resultado una rodilla feliz. En cuanto al sedentarismo, es realmente dañino por varias razones: sobrepeso y pérdida de masa muscular. Una musculatura fuerte retrasa la progresión de la artrosis al contrario que la débil, por no hablar del sobrepeso que es la línea más recta y directa al envejecimiento articular".
El desgaste por la edad es inevitable, pero el secreto para mitigarlo o ralentizarlo pasa por la prevención. "Hay cuatro grados de artrosis, el uno es el más leve y el cuatro, el más avanzado. Una persona mayor no tiene por qué acabar en un estadio 4 solo por la edad. Hay jóvenes en ese grado debido a lesiones meniscales o de cartílago, cirugías previas, excesos laborales o deportivos. La prevención pasa por controlar el peso, trabajar la fuerza de forma regular, tener actividad física regular, una alimentación y descansos adecuados".
A pesar de que el impacto tiene muy mala fama, este traumatólogo explica que "el cartílago y los meniscos son estructuras que viven para y por el impacto. Es como si nos cuestionamos hasta qué punto es bueno para unos neumáticos hacer kilómetros. Hay estudios que demuestran que ese impacto moderado sirve para estimular las células del cartílago. Como todo, el problema está en el exceso. Con los años, los tejidos recuperan peor, pierden propiedades de elasticidad y el líquido sinovial es de peor calidad. Eso es algo que debemos tener en cuenta a la hora de adaptar nuestra actividad según vamos cumpliendo años".
Entonces, ¿es compatible la práctica deportiva a un nivel exigente con ese sueño de tener unas rodillas felices? "Mientras contesto a esto, toco madera. De momento, mis rodillas y yo nos llevamos bien, después de 23 maratones y tres 'ironman'. Me cuido mucho, sobre todo, en el peso y la fuerza muscular. ¡Y mi trabajo me cuesta! Soy muy disciplinado y escucho a mi cuerpo. Cuando noto que protesta, cambio el impacto por bici o natación. El caso es hacer algo de actividad siempre y alejarme del sedentarismo. Además, cuido mi alimentación y me suplemento muy bien".
Ríos apunta cuáles son las claves para tener unas rodillas sanas. "Cuidar nuestro peso para no sobrecargarlas; escucharlas, porque antes de una crisis fuerte nos suele dar avisos; tener una musculatura de 'core' (lumbar, abdominal y de muslos) tonificada y practicar actividad física con regularidad para evitar la atrofia y la rigidez". Este especialista insiste en este último aspecto. "Soy fan del ejercicio físico y del trabajo de fuerza; los recomiendo a cualquier edad. Mis padres, con 87 años, además de su paseo de una hora, hacen una tabla de ejercicios adaptada a su edad todos los días. No fallan. Sin eso, seguramente, no podrían levantarse del sofá".
La alimentación, obviamente, también desempeña un papel esencial. "Una mala alimentación provoca un estado inflamatorio general, alterando la microbiota y generando predisposición a tener dolor articular, problemas autoinmunes y otras enfermedades".
¿Y qué hacemos con la suplementación? ¿Qué deberíamos tomar y cómo distinguir lo que, de verdad, nos va a ayudar? "Los complementos nutricionales son muy útiles, pero siempre debemos tener claro que jamás podrán sustituir a lo que se logra con una alimentación adecuada; están para sumar. Para saber cuáles son los que más nos convienen, lo mejor es asesorarse por especialistas en el tema y que estén al orden del día en cuanto a estudios serios se refiere. Yo, por mi nivel de exigencia deportiva y profesional, con espaguetis sólo no llego. Tomo varias cosas: Omega3, vitamina C, astaxantina que es un pigmento que se extrae de algas y krill con gran poder antienvejecimiento de los tejidos, coenzima Q10 y batido de proteínas", concluye.


