YODONA
Día Mundial de la Lucha contra la Depresión

¿Por qué la depresión afecta tres veces más a las mujeres que a los hombres? Los expertos responden

El número de consultas por problemas de salud mental no deja de crecer, especialmente entre las mujeres y las adolescentes, a quienes la ansiedad y los síntomas depresivos afectan tres veces más que a los hombres. La última en anunciar un parón: Rozalén.

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María González, psicóloga del Instituto Centta, centro especializado en salud mental.
María González, psicóloga del Instituto Centta, centro especializado en salud mental.

Después de 15 años de producción, voy a parar, a descansar, a reflexionar y a digerir todo lo que me ha pasado en estos años". Así anuncia Rozalén lo que ella llama su "descanso de la guerrera", el que, como si fuera un propósito de año nuevo, la ha llevado a apartarse de todo coincidiendo con el comienzo de 2026. El motivo, cuidar su salud mental. "Es curioso que hoy en día anunciemos con importancia estas decisiones, pero creo que también es lógico debido a la presión y a la velocidad a la que se nos empuja. Necesito apartarme de las redes sociales, necesito estar en casa, en mi pueblo, con la gente que quiero y a la que no le he dedicado el tiempo suficiente. Siento mucho, mucho agotamiento emocional. Necesito silencio", confiesa la cantante al proclamar su retirada.

Rozalén ha sido una de las últimas figuras públicas de nuestro país en hablar de salud mental y en compartir su propia experiencia, como lo han hecho recientemente Aitana, Nena Daconte, Valeria Castro y las tenistas Paula Badosa y Sara Sorribes, quien paró su carrera en 2025 por este motivo. Ellas han sido sólo algunas de las famosas que han decidido hablar de depresión, un tema que sigue rodeado de silencio y tabúes. "Cuando alguien reconocido y socialmente exitoso cuenta su sufrimiento, ayuda a normalizar un problema que durante muchos años se ha vivido en silencio, con culpa y vergüenza", afirma Paloma García Zubieta, psicóloga sanitaria de las Clínicas Origen. A darle luz ayudan también fechas como la de hoy, 13 de enero, Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. Es útil "para derribar los mitos que impiden la búsqueda de ayuda profesional", explica Silvia Cintrano, psicóloga del Instituto Centta, especializado en salud mental. Entre otros, la idea de que la depresión sólo afecta a personas débiles o a quienes atraviesan determinadas circunstancias culturales o económicas. Escuchar a alguien admirado funciona como un espejo: "La persona se reconoce en el relato y entiende que lo que le ocurre tiene nombre, explicación y tratamiento", añade Paloma García Zubieta, "la visibilidad que aportan los personajes públicos no sólo sensibiliza, sino que normaliza la experiencia emocional y abre conversaciones necesarias".

Es también el objetivo de este Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, que pone sobre la mesa la magnitud del problema: según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la sufren 332 millones de personas en todo el mundo, la mayoría de ellas mujeres, a quienes afecta tres veces más. Es algo que en nuestro país constatan los datos de la Encuesta Nacional de Salud: el 6,7% de la población está afectada por la ansiedad, exactamente la misma cifra de personas con depresión, y en ambos casos el porcentaje es más del doble en mujeres (9,2%) que en hombres (4%).

Paloma García Zubieta, psicóloga sanitaria de Clínicas Origen.
Paloma García Zubieta, psicóloga sanitaria de Clínicas Origen.

Cada vez más jóvenes con depresión

En un escenario que va a más y que hará que "los problemas de salud mental sean la principal causa de discapacidad en el mundo en 2030", como afirma la OMS, los perfiles que actualmente consultan por síntomas depresivos tienden a ser cada vez más jóvenes: uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años padece un trastorno mental, dice el mismo organismo. De nuevo, la mayoría son mujeres. "Desde la adolescencia las chicas presentan aproximadamente el doble de riesgo de desarrollar depresión que los chicos. Están más expuestas, tanto desde un punto de vista biológico como social", apunta María González, psicóloga de Instituto Centta.

¿Por qué aumentan tanto los síntomas de depresión entre las jóvenes en una sociedad aparentemente cada vez más segura y con más oportunidades para ellas? En parte, "por el exceso de opciones para elegir", responde María González, psicóloga de Instituto Centta. "Hay mucha confusión, múltiples estímulos y modelos diferentes de vida con los que compararse, y sobre todo, sufren la ausencia de una presencia real en las casas de los progenitores. Están sometidas a mucha presión por llegar a un modelo de supermujer exitosa en todos los ámbitos de su vida y, por supuesto, con un físico saludable y tonificado y una piel radiante", responde María González. Ellas tienen "más tendencia a la rumiación, que está asociada también a un mayor riesgo depresivo", y una socialización emocional distinta, "donde se refuerza la complacencia, la autoexigencia y la responsabilidad emocional hacia los demás", dice la experta. Una presión que intensifican "las redes sociales, sus modelos de éxito irreales y el cambio de paradigmas en las relaciones sentimentales. Desde una perspectiva psicológica, implica una crisis del vínculo de apego y la falta de un entorno familiar y social adecuado para alcanzar la madurez emocional", añade.

Paradójicamente, es la sociedad del bienestar y el hecho de tener aparentemente todo lo que les complica salir del bache: "Las chicas tienen mayor capacidad para identificar y verbalizar el malestar, lo cual es un factor protector, pero suelen sentir culpa o vergüenza por 'no estar bien' y tienden a normalizar el sufrimiento emocional restándole importancia y manteniendo una imagen externa de funcionamiento adecuado mientras el problema se cronifica", dice María González.

El desgaste emocional del año nuevo

Para las mujeres adultas la cosa no es más fácil porque a la rumiación, la autoexigencia y la culpa que afrontan las adolescentes suman los cambios hormonales que marcan su vida, desde la menstruación a la menopausia, pasando el embarazo y el posparto, un cóctel de factores que provoca que "el desgaste emocional sea mucho mayor" que el de los hombres, asegura Francisco Rivera, psicólogo & manager clínico de la plataforma de terapia online Unobravo. Y el inicio del año es un momento especialmente delicado para ellas porque "tras la intensidad de la Navidad, la vuelta a la rutina, las metas pendientes y la sensación de bajar el ritmo pueden generar una tristeza más marcada", dice Rivera. "Es una época donde se hacen más visibles ciertas ausencias o carencias afectivas y el peso de las exigencias del día a día se siente con más fuerza", añade. Después del subidón navideño, para las mujeres llega "el contraste con la realidad y el estrés acumulado, unido a la falta de pausa y autocuidado, favorece estados de apatía, tristeza y desánimo, que pueden actuar como desencadenantes de síntomas depresivos", subraya Paloma García Zubieta, que insiste en que la depresión no es sólo tristeza: "A diferencia de ésta, se mantiene en el tiempo y afecta de manera significativa a la vida diaria y la capacidad para afrontar tareas cotidianas".

¿Tristeza profunda o depresión?

Francisco Rivera, insiste también en separar ambos conceptos. La tristeza profunda es una "reacción normal ante pérdidas o momentos difíciles y, aunque sea intensa, suele ser pasajera y permite seguir con la vida cotidiana. La depresión, en cambio, es un trastorno clínico donde el estado de ánimo bajo se mantiene durante semanas y los cambios de sueño, apetito o energía aparecen junto con sentimientos de culpa", explica el experto. Es entonces cuando se recomienda buscar ayuda profesional: "Si la tristeza deja de ser una emoción y se convierte en un estado persistente es importante prestar atención y consultar", sostiene María González.

¿Cómo reconocemos entonces las señales que las diferencian y marcan una depresión? "Los primeros síntomas suelen aparecer como cansancio constante, pérdida de interés o disfrute por actividades que antes eran placenteras, dificultad para concentrarse, alteraciones del sueño y cambios en el apetito. Además, pueden llegar la irritabilidad y la sensación de vacío o desbordamiento emocional", responde Paloma García Zubieta. Y en el caso de las adolescentes, la depresión suele venir acompañada de un "descenso del rendimiento académico o la pérdida de motivación, de baja autoestima, autocrítica excesiva, sentimientos de inutilidad y quejas físicas frecuentes sin causa médica clara, además de "comentarios recurrentes sobre sentirse vacía o no encajar", añade María González.

En este punto, también hombres y mujeres son diferentes. Para ellas, la depresión "suele manifestarse con síntomas internos de malestar: tristeza profunda, culpa, autocrítica, llanto y rumiación sobre el pasado o el futuro. En cambio, en los hombres es más frecuente que se exprese de manera externa, a través de irritabilidad, agresividad, aislamiento, consumo de alcohol o drogas y conductas de riesgo", añade García Zubieta.

Francisco Rivera, psicólogo & Manager Clínico de la plataforma de psicología online Unobravo.
Francisco Rivera, psicólogo & Manager Clínico de la plataforma de psicología online Unobravo.

Escuchar sin corregir

¿Cómo ayudar a una persona con depresión?, preguntamos a los expertos. "Es sumamente importante escuchar sin juzgar, estar disponibles y mostrar apoyo de manera constante", responde Francisco Rivera. En lo cotidiano, resultan útiles algunas pequeñas rutinas saludables, como mantener los horarios de sueño, una alimentación regular o realizar una actividad física suave", añade. En cualquier caso, se trata de crear un "espacio seguro donde la mujer pueda expresarse sin miedo. Validar sus emociones y reconocer su esfuerzo ayuda a que se sienta acompañada y comprendida, evitando críticas, comparaciones o mensajes simplistas del tipo 'anímate' y frases que minimicen su sufrimiento o den la sensación de que debe superarlo rápido", apunta Paloma García Zubieta. Lejos de repetir clichés y comentarios como "todo pasa", "piensa en lo que tienes", "debes ser fuerte", o "échale ganas", que sólo aumentan la sensación de culpa y la frustración, Francisco Rivera recuerda que es más útil utilizar mensajes como "estoy aquí para ti" o "entiendo que te sientas así y podemos buscar ayuda juntos": "La persona no busca que le demos una solución, sino sentirse acompañada", dice el experto.

La clave, especialmente en el caso de nuestras hijas adolescentes, recuerda María González, está en "escuchar sin corregir, validar sin dramatizar y acompañar sin invadir". Más que frases perfectas, "lo importante es sostener el vínculo, y puede ayudar mucho decir cosas del tipo 'Entiendo que lo estás pasando mal' o 'Soy consciente de lo duro que debe de ser para ti'", añade. Por el contrario, y aunque a veces sus problemas puedan parecer cosas pasajeras de la edad, nunca deben recibir comentarios del tipo "No es para tanto", "es sólo una etapa", "si te esforzaras más estarías mejor" u "otros están peor". "Son frases que invalidan la experiencia emocional y refuerzan la sensación de incomprensión y soledad", asegura González. Y ese es justo el camino contrario al que debe emprenderse para salir del atolladero. En última instancia, "reconocer la depresión como una condición de salud que merece atención es un paso clave para reducir el estigma y facilitar que quien lo necesita pueda pedir y recibir apoyo sin miedo ni vergüenza", concluye Francisco Rivera. A ello contribuyen testimonios como el de Rozalén al anunciar su retirada "de guerrera" para cuidar su salud mental: "Es un verdadero privilegio poder parar, pero me lo he ganado a pulso".