- Los mundos de Marta Nadie es perfecto
- Los mundos de Marta Mujer al borde de un ataque de nervios
Como reacción a la acción que analizaba hace un par de meses en su columna de la edición británica de Vogue la escritora Chanté Joseph, consistente en ocultar a los novios en redes sociales por diversos motivos (presumir de amor puede mermar los seguidores, estar soltera mola...), yo voy a airear a mi marido en la mía. Nos guste o no, estamos en el mes más romanticón del año, palabra de San Valentín. Aunque no haya cifras oficiales al respecto, pongo la mano en el fuego y no me quemo si digo que somos la única pareja en el universo donde ambos integrantes ejercen de periodistas de belleza –lo que unió la presentación de Solo de Loewe en 2004 que no lo separe el hombre–. Habrá quienes piensen que menudo horror compartir letras, cremas y lecho; a nosotros nos mola tanto como la soltería a otros.
Tener un marido al que poder gritar desde la ducha: "¡Miamor, tráeme el Aquis, porfa!" no tiene precio. Porque si mi pareja no fuera un beauty editor con décadas de experiencia, para cuando el Aquis quisiera llegar a mi vida, el daño (capilar) ya estaría hecho. Aquis, aclaro, no es nuestra mascota: es un turbante que seca más rápido el pelo y lo deja sin frizz. En casa hay uno para cada, el mío es el reversible con un lado de seda en el que envuelvo la melena mientras duermo para que no se encrespe con el roce de la almohada –junto con mi férula de descarga es el dúo nocturno antimorbo por excelencia, pero belleza obliga y consorte entiende–. Como Aquis anda con cambios de imagen y una disponiblidad irregular, tenemos en Deluxe Hair Turban (3) de Miriam Quevedo el sustituto ideal, gracias a su algodón orgánico turco con las mismas propiedades antiencrespamiento, de secado rápido, cuidado de las cutículas...
Otra escena de matrimonio: "Mivida, ¿me acercas el esmalte de uñas Rouge Noir?". Para cuando cualquier otro marido del montón decidiera entre mis 20 rojos cuál es el noir, la laca se habría secado. Él la coge casi a ciegas: ha escrito cientos de veces sobre este tono de Chanel (2) que se agotó después del desfile capitaneado por Karl Lagerfeld en 1994 y que la maison reedita de vez en cuando, este mes sin ir más lejos.
Además de mensajero de confianza, es el partenaire perfecto para compartir –¿robarle?– cosmética. Aunque mi retinol es mío, sus sérums hidratantes son nuestros, como el Hydra Booster de Patyka (3), un chute de calma gracias a la fórmula con ácido hialurónico, lavanda y melisa, para cuando su-mi-nuestras pieles están secas o irritadas. Más bienes gananciales cosméticos, su última elección olfativa, Another 13 de Le Labo (5), un aroma que eligió porque le pudo su lado plumilla (fue un encargo del redactor jefe de la revista de moda de culto AnOther Magazine a la marca), de salida cítrica y persistencia almizclada, que me pulverizo cada vez que se despista. Y, por supuesto, el descubrimiento más reciente que ha conquistado a nuestras pieles, y a la de Kylie Jenner según dicen, la marca botánica italiana SKIN&CO (1), recién llegada a España, cuya hidratante corporal fundente de aroma a naranja roja siciliana es nuestro despertador matutino.
A pesar de que también coincidimos en nuestro fanatismo por las limpiadoras en base oleosa, con la de Método R (6) a la cabeza por su formulación con un 50% de aceite de oliva, no todo vale en el amor y en la beauty. Todavía nos saca una carcajada recordar cuando unas vacaciones, desesperado sin su maquinilla de afeitar, intentó afeitarse con mi Gillette femenina... No hagáis la prueba en casa.

