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Cuando practicamos sexo o hablamos sobre sexualidad, parece que hacemos referencia a algo concreto, estable, acotado, estipulado y determinado, con sus pasos a seguir, pautado y hasta rutinario. Expectativas compartidas por toda la humanidad, como si todos hiciéramos y deseáramos lo mismo.
Pero no es así, porque la sexualidad no es una, aun siendo única. Cada persona siente, desea y actúa desde una sexualidad diferente, propia y coherente. O al menos, debería ser así. Aunque el deber ha de quedar siempre fuera de cualquier ecuación sexual, más allá de que el respeto es un deber, siempre. La realidad nos demuestra que este forma parte de nuestra oscura historia psicosexual. Debes hacer tantas cosas que el deseo se va, se escapa, te abandona. El gozo desaparece y tu sexualidad se apaga.
Las influencias
Al final, son modelos aprendidos, y no sólo desde el cine para adultos. Son muchos los vectores que afectan a nuestro comportamiento sexual, y desde áreas muy diversas: sociocultural, económica, política o religiosa, entre otras. Y gran parte de estos inputs los integramos de manera inconsciente.
Poner vallas al cuerpo, los sentidos, los vínculos, las emociones y fantasías o replicar determinadas prácticas no es el camino más amable para alcanzar el placer o potenciarlo. Pero sí el más directo para acabar en mi consulta de sexóloga.
¿Realmente estás viviendo tu propia sexualidad?
¿Eres coherente con tu sexualidad? ¿La conoces realmente? ¿Qué te motiva a mantener relaciones sexuales? Ya sean genitales o no, a solas o en compañía. ¿Lo deseas, te gusta y gozas? ¿Lo necesitas o te interesa para obtener algún otro beneficio más allá del placer? ¿Quizás la utilizas para que se queden, te cuiden, te quieran?¿Temes la soledad o el rechazo si no te entregas sexualmente?
Demasiadas preguntas, lo sé, y seguro que hay muchas más. Las iremos desgranando, no te preocupes, pues visibilizar esos secretos de vuestra sexualidad es mi tarea como psicosexóloga. La tuya, quizás, sea aprender a mirar y a reconocerlas.
Te aseguro que aun hay mucho que ver en ti, en nosotras; aunque pensemos que nos tenemos muy vistas. Mirarse con ojos nuevos es una invitación a redescubrirse.
Una toma de conciencia
Mi camino es el mindfulsex, y te invito a dar un paseo conmigo. Un viaje guiado desde la atención plena a lo largo de tu sexualidad; la cual se presenta en todas las áreas de tu vida, desde que naciste hasta que mueras. Es la que te acompaña al trabajo, al gimnasio o la panadería. La que está aunque no te desnudes, ni utilices tus genitales.
Porque este viaje que inicias al leerme, no necesariamente te desnudará por fuera, pero tomar consciencia de tu propia sexualidad, es lo más parecido a protagonizar un desnudo integral.
Quizás abrumador o un poco complejo, pues suele haber bastante que recolocar, no te engañaré. Pero puede resultar mucho más sencillo de lo que imaginamos. Con un poco de paciencia, presencia y autocuidado, puede resultar absolutamente placentero.
Una mirada amplia
Por ejemplo, ¿eres consciente de que tu sexualidad abarca mucho más en tu vida de lo que imaginas?Reducir la sexualidad sólo a las prácticas más populares como el conocido "sota, caballo y rey", o en otras palabras, la rutina basada en "preliminares, coito y orgasmo", simultáneo a ser posible (léase con ironía, por favor), puede resultar a muchas personas una fuente de frustraciones. O incluso, a pensar que disfuncionan porque su cuerpo no responde a lo esperado. Ese corsé de tener que dar la talla, no alcanzar el orgasmo, perder la erección o ser multiorgásmica, indica que el formato aprieta y el cuerpo, que es sabio, se queja.
Miradas, palabras, caricias, besos, sexo oral..., ¡los preliminares! Se me eriza la piel al escuchar este término y no de excitación, precisamente. Entender que hay que seguir un protocolo para alcanzar nuestras vaginas me enfada. La solución no es ir necesariamente directos a ella, por supuesto; salvo que así se desee de manera genuina. Pero el mal llamado preliminar, aun pudiendo resultar muy placentero en su práctica, se enturbia si se entiende o realiza como un mero trámite para acceder a una vagina, no por el disfrute en sí, por parte de ambos ( o todos los implicados).
Un formato frustrante
Nuestra sexualidad es coitocéntrica y finalista, por desgracia, y desde estos preceptos, habría que cumplir estas tres fases supuestamente, para tener relaciones sexuales completas. Una falacia absoluta, vaya.
Aun así, el "formato de la baraja", es el más deseado y practicado, pero no necesariamente el que ofrece a todas las partes el mayor placer. Aunque a las mujeres nos pueda gustar, y mucho; no deja de ser un modelo diseñado desde la medida masculina, en torno al pene, más concretamente. Al que no le iría mal una restauración, porque hasta a ellos les aprieta. Y es que, no es lo que se hace, sino desde donde se hace. Mucho que contar sobre esto, y lo así lo haré; no lo dudes.
Contra el método finalista
No conviertas tu mindfulsex, este autodescubrimiento sexual, en finalista. El placer lo encontrarás a lo largo de todo el camino y es una tarea de por vida. La vida es cambio, ¿cómo no lo va a ser tu sexualidad si forma parte de ella?
Su manera de expresarse en ti es dinámica, evoluciona, fluye, cambia y te sorprende. A veces se estanca o crea rutinas, que pueden estar bien; pues estar siempre innovando agota. Pero es como un río; si se obstruye, se inunda y te destruye. Escúchalo, presta atención y déjalo fluir dentro de ti. Que te informe sobre lo que desea realmente, más allá de la necesidad.
De lo pequeño a lo grande
En ocasiones, pequeños cambios lo cambian todo. No hace falta revolucionar nuestras vidas, más aún, para disfrutar el placer que merecemos y deseamos. También puede suceder que descubras que estás en el camino y no haya mucho que cambiar, solo darse unos retoques de consciencia y sacar un poco de brillo, para disfrutarlo o potenciarlo.
Y si te compartes, que sea desde el respeto y la escucha mutua. Y recuerda que este empieza siempre hacia ti misma. ¿Comenzamos?

