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Danny y Sandy ('Grease'), Baby y Johnny ('Dirty Dancing'), Noah y Allie ('El Diario de Noa')... Amores de verano hay muchos, al menos atendiendo a la cantidad de parejas icónicas que ha dado el cine y a las cifras que arrojan las encuestas, que afirman que en verano nos enamoramos más. Será el calor, será el champán o la felicidad que desbordan las vacaciones y esos días largos donde el cuerpo se muestra y parecemos absolutamente libres, pero lo cierto es que un 51% de los españoles asegura que el verano es el momento propicio para dar rienda suelta al deseo, según una encuesta realizada por la app de citas Adopte. De hecho, un 43% por ciento de ellos ha tenido un amor de verano y otro 14% más de uno a lo largo de su vida, porque han repetido la experiencia en distintas temporadas o, incluso, en las mismas vacaciones. Sí, eso también pasa: en la revolución de hormonas que implican el verano, vivir el momento y sentirnos felices, ese dejarse llevar por la vida hace que a veces no seamos muy realistas y el efecto "soñador" nos empuja a enamorarnos perdidamente de más de un candidato a la vez. Con la certeza, siempre, de que al menos una de esas relaciones tiene fecha de caducidad.
O quizá las dos. Porque como vienen... se van. El porcentaje de amores de verano que terminan cuando lo hace la estación también es elevado: un 47% de españoles coge la puerta con alegría en esto del romance veraniego en cuanto llega septiembre y se atisba la vuelta a la rutina. Es entonces cuando surgen las grandes preguntas: ¿estoy realmente enamorada?, ¿me estoy perdiendo algo?, ¿me quedo con el bueno o con el que me gusta? A esta última, responde tajante Alicia González, psicóloga experta en relaciones de pareja: "Ni con uno ni con el otro, te quedas con el bueno que realmente te guste". Porque, como dice Joan Garriga, psicólogo y cocreador del Institut Gestalt de Barcelona, "la pareja es un baile y una vez que superamos el enamoramiento comienza la coreografía de verdad". Una idea en la que insiste González: "Una vez disipado el enamoramiento, llega el amor real, y sólo cuando se marchan las mariposas del estómago comenzamos a conocer a nuestra pareja de verdad".
Por eso, aunque un 29% de españoles intente con energía que la relación funcione a largo plazo, no lo logra, y sólo un pequeño porcentaje del 24% consigue superar la prueba de fuego que imponen la distancia y el hecho de cambiar el chip estacional. No obstante, este momento crucial para la pareja es precisamente el que la hace crecer, porque "cuando la niebla se disipa y la relación puede parecer menos emocionante, es cuando se vuelve mucho más rica y profunda", apunta Alicia González, y "las decepciones que surgen" al descubrir que nuestra pareja no es exactamente como la imaginábamos son, precisamente, la "oportunidad para conocerla".
Poner las cosas en su sitio
¿Cómo saber si merece la pena intentarlo o es mejor cortar por lo sano aprovechando la coyuntura? "Durante el enamoramiento no sólo las hormonas nos hacen sentir bien, sino que nuestro inconsciente llena los huecos que aún no conocemos con nuestros propios ideales y expectativas. Proyectamos en nuestra pareja todo lo que deseamos para nosotros mismos y creamos una visión idealizada", explica Alicia González. Pero cuando el flechazo cede, todo eso empieza a desvanecerse y la persona aparece como realmente es. Aquí es donde entra en juego la "conciencia de nuestras elecciones" para saber si queremos o no mantener la relación. Y es el momento de responder a la pregunta que plantea la experta: "¿Puedo aprender algo de este aspecto de mi pareja que no esperaba?".
Para resolver la cuestión cuando no se tiene claro, la psicóloga propone un sencillo ejercicio, elaborar un cronograma de la relación, algo "fundamental a la hora de obtener una visión equitativa de la historia que se ha compartido", explica. Aquí, las cinco claves para ello:
- Dibuja una línea horizontal en una hoja de papel. Esta será la base de tu cronograma.
- Identifica los momentos más relavantes de vuestra relación, tanto los felices como los más difíciles, y márcalos a lo largo de la línea, en orden cronológico.
- De todas esas experiencias anteriores, sitúa las positivas en la parte superior de la línea, y las negativas en la inferior. Esto te ayudará a visualizar el equilibrio entre unas y otras.
- Reflexiona sobre cada momento. Al lado de cada evento escribe un breve aprendizaje que te haya dejado. Pregúntate: ¿qué aprendí de esa situación?
- Analiza el cronograma. Una vez hayas completado el ejercicio, observa si alguno de esos momentos sigue influyendo en vuestra vida actual y pregúntate si sigue teniendo eco en las discusiones que tenéis hoy día.
Así, de un vistazo y de forma muy gráfica, descubrirás en qué punto se encuentra tu relación y te será más fácil resolver tus dudas y saber si te conviene emprender el desafío o mejor cambiar de la chaqueta aprovechando que se acerca el otoño.
Parejas mejores
Una guía para construir una relación fuerte, sana y que perdure en el tiempo, más allá de la adversidad y los cambios. Grou (Penguin Random House). 269 págs. Puedes comprarlo aquí.


