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Ana Iglesias, influencer, madre de nueve hijos y con otro en camino: "Hay muchos adultos quejándose del bullying de los niños y son ellos los primeros que hacen lo mismo en redes"

Durante la pandemia, recién nacida su séptima criatura, tuvo que cerrar su tienda física de puericultura. Descubrió TikTok y vio ahí un filón para dar a conocer su negocio. Ahora cuenta en sus perfiles cómo se organiza una familia numerosa como la suya.

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Ana Iglesias
Ana IglesiasD. R.

Ana Iglesias tiene 42 años y atiende la llamada de Yo Dona por la mañana, justo después de dejar a sus nueve hijos en el cole. En España, las mujeres tienen 1,12 hijos de media, una estadística que ella y su marido, Jesús García (46 años), llevan haciendo añicos desde hace más de una década. Ana acaba de entrar en la semana 34 de embarazo y pronto nacerá una niña, su décima criatura. Una rareza, casi excentricidad, en los tiempos que corren. Ella dice que, ahora sí que sí, se corta la coleta.

Las edades de sus hijos son como una cuenta atrás (13, 12, 10, 9, 8, 6, 5, 3 y 2), por lo que cualquiera puede suponer que Una locura de familia, su nombre en redes sociales, no tiene ni un pelo de metáfora. Ellos no son millonarios y tampoco pertenecen a ningún grupo ultracatólico. Simplemente, y por inexplicable que a otros parezca, querían muchos niños.

Ana y Jesús se conocieron trabajando en un banco, sector en el que continúa el padre de esta familia numerosa, y el primer hijo llevó al segundo, este al tercero y... arrancarán 2026 siendo 12 en casa. Sí, más que un equipo de fútbol. Viven en un chalé en la periferia norte de Madrid, se desplazan en un minibús y ponen entre dos y tres lavadoras diarias.

Estas curiosidades, así como el resto de tribulaciones de una familia tan populosa como la suya despiertan mucho interés, por exóticas. Y es ahí donde Ana, licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas y máster en Dirección Comercial y Marketing, vio una oportunidad de autoempleo. Su punto de partida era una cuenta de Facebook corriente y moliente, como la que puede tener cualquiera para compartir las fotos de su cumple. Hoy, cinco años después, es influencer y acumula cuatro millones de seguidores entre TikTok, Instagram, Facebook y Youtube.

Ana Iglesias y su marido, Jesús García.
Ana Iglesias y su marido, Jesús García.D. R.

El punto de inflexión en su carrera fue, como para muchos otros, la pandemia. "En el 2020 di a luz a mi séptimo hijo. Regentaba una tienda de puericultura, tuvimos que cerrar durante meses y se congelaron los ingresos. Descubrí TikTok y en cuanto pude volver a abrir la tienda, vi que podía servirme para anunciar mis artículos". Para conseguir más impacto, se le ocurrió subir un vídeo enseñando cómo se organizaban para dormir. En 24 horas lo vio un millón de personas así que se animó con el segundo vídeo: "Nos decían que no podíamos tener sitio para todos los niños, así que hicimos uno nuevo enseñando el número de habitaciones que tenemos en casa. Se viralizó más y tuvo 25 millones de visualizaciones. En ninguno de ellos salían los niños", recuerda.

A los cuatro meses de crear su perfil en TikTok consiguió un millón de seguidores y en 2022 la red social le otorgó el Premio Revelación: diversidad y acción social, que le supuso todo "un chute" de energía. "Ellos te nominan, pero luego son los usuarios los que votan. Me hizo mucha ilusión notar ese calor porque tú te ves como una madre cerca de los 40 y te está eligiendo gente seguramente más joven que tú", cuenta. Más tarde llegaron Instagram y Youtube, plataforma esta última donde tiene puesto el ojo: "Mi objetivo es duplicar seguidores y llegar al millón". Ganas y ambición no le faltan.

Foto de familia con Ana Iglesias embarazada de su noveno hijo.
Foto de familia con Ana Iglesias embarazada de su noveno hijo.D. R.

¿Hay vínculo entre tu formación y tu trabajo en redes?
Sí, porque me sirve para hacer más atractivo un mensaje o un producto. Mover una campaña en redes es muy parecido a trabajar en una agencia publicitaria. La diferencia es que no tienes que buscar un medio para anunciarlo sino que el medio eres tú.
¿Ser influencer o creador de contenidos es un trabajo? Es una dedicación que a veces no tiene buena prensa y muchos padres y madres discuten con sus hijos porque quieren ser youtubers. ¿Qué opinas?
Es normal que quieran porque son sus referentes. No les digo que se olviden de serlo si les gusta, pero lo primero es formarse, hacerse un currículum y tener un trabajo fuera de las redes sociales. Si empiezan como hobbie y luego funciona, me parece una dedicación muy respetable. Pero es una locura dejarlo todo por eso y no tener un plan b, porque en redes hay una parte que no puedes controlar. No puedes saber si va a salir bien y si llegas, cuánto tiempo te vas a mantener. Es un sector en constante cambio y sobrevivir en redes depende mucho de la capacidad de adaptación que tengamos.
Tenías un negocio físico, luego emprendiste con una zapatería on line, madre de muchos hijos... ¿Pensabas que tu carrera profesional estaba más o menos escrita?
Con tantos niños, trabajar por cuenta ajena era inviable. Aunque en casa mi marido como yo tenemos la misma carga, dimos prioridad a su trabajo porque era el más relevante y yo me centré en emprender y en mi familia. Y con casi 40 pensé que hasta ahí había llegado profesionalmente. Nunca había pensado en que me dedicaría a las redes. Piensas que es un mundo de jóvenes, pero en realidad hay espacio para todos. Puedes hablar de política, de cocina, de maternidad... No todo es gente joven bailando.
Ana Iglesias, durante un rodaje.
Ana Iglesias, durante un rodaje.D. R.

¿Qué es lo que más curiosidad sucita en torno a una familia numerosa?
Si somos del Opus Dei, cuánto nos gastamos en la compra y cuánto ganamos mi marido y yo son los temas estrella. Muchos no entienden que nosotros nos hemos centrado en tener niños y buscan en la religión el motivo, pero no es. También me preguntan cómo me las apaño con tantos hijos si ellos no pueden con dos. Para esto la explicación es que te vas adaptando, porque no tienes nueve hijos de golpe.
¿Cuál es tu jornada laboral como influencer?
Le dedico muchas horas porque en redes es muy importante la constancia y sacar todos los días un vídeo nuevo y si puedes, que sea original y divertido. Estés enfermo o no, te apetezca o no. Es un trabajo. Un vídeo de Youtube, aunque dure 15 minutos, tienes que pensarlo, grabarlo y luego puedes dedicar dos o tres horas a editarlo. Si haces de varios personajes, por ejemplo, tienes que cambiarte de ropa... Llevo cinco años haciendo uno cada día e intentando no repetirme, así que por las mañanas suelo trabajar unas cinco horas. Los fines de semana también grabo y realmente no desconectas nunca.
Ya que lo dices, no seamos menos. ¿Cuánto os gastáis en la compra de comida?
Cuando no hay colegio, unos 2.400 euros. Durante el curso, serán unos 1.600 pero hay que añadir casi 1.000 más en los comedores, claro.
¿Como llevas el hate? ¿Un comentario negativo puede arruinarte el día?
Hay días que estás fuerte y no te afecta, pero cuando estás más flojo, te sientan fatal. Alguna vez incluso he pensado en cerrar los perfiles, pero no lo hago porque el que escribe esas cosas la tomaría con otro y se olvidaría de ti. En redes la gente dice cosas que nunca te diría a la cara, como que eres fea, por ejemplo. Creo que hay muchos adultos quejándose del bullying de los niños y son ellos los primeros que hacen lo mismo. Lo disfrazan de opinión, pero es acoso y mal educación.
Hace unos días hemos sabido que la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego, quiere regular la práctica de compartir imágenes de los niños en redes.
Mi contenido se basa en cómo nos organizamos en una familia numerosa como la mía. Mis hijos salen, pero puedo generar y genero contenido sin ellos, como temas relacionados con la compra, la ropa, la comida, etc. Yo cuido mucho su imagen y respeto su intimidad. No saco nada diferente de lo que pueda verse de ellos en la calle o en un parque. Si regulan la difusión de la imagen de los niños, supongo que también se regulará que salgan en anuncios o en televisión. También creo que muchos se fijan en si salen o no salen y no tanto en con quién contactan cuando juegan a videojuegos online, por ejemplo.