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Maternidad

Así puedes evitar los dolores de cuello y espalda durante la lactancia

Ocho de cada 10 mujeres que dan el pecho refieren estas molestias durante, al menos, una vez al mes. Con ejercicios específicos, que no llevan más de 10 minutos al día, se puede conseguir alivio en la musculatura y mejorar la postura corporal.

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Así puedes evitar los dolores de cuello y espalda durante la lactancia
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Las ventajas de la lactancia materna están avaladas por la comunidad científica incluida la OMS, que la recomienda como alimentación exclusiva del bebé en sus primeros seis meses de vida y como complementaria hasta que alcance la edad de los dos años. Sus bondades no solo repercuten en la salud del niño, sino que generan un vínculo afectivo irreplicable entre la madre y el recién nacido.

Pero, ojo, amamantar también trae consigo algunas sombras, como los dolores de espalda y cuello que sufren las mujeres mientras dan el pecho, una acción que repiten muchas veces al día siguiendo los preceptos de la lactancia a demanda. De hecho, según un estudio publicado este verano en BMC Musculoskeletal Disorders por las investigadoras polacas Marzena Ratajczak y Renata Górnowicz, a tenor de una encuesta realizada a casi 400 mujeres, al 84% de las madres lactantes les duele la espalda, al menos, una vez al mes. Y las molestias cervicales, torácicas y lumbosacras las sufren una vez a la semana el 48%, 36% y 66% de las mujeres, respectivamente.

El dolor de espalda, según este informe, llega a ocasionar un estado disfuncional en el 27,6% de las madres y otra de las conclusiones es que las dolencias en el cuello fueron significativamente menos intensas en las mujeres que preferían amamantar acostadas frente a las que lo hacían sentadas en una silla o en un sillón.

Solo 10 minutos al día

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Beatriz Espínola, CEO de .be Entrenamiento Mujer, destaca que entre las patologías derivadas de la constante inclinación que se produce en el amamantamiento figuran el síndrome cruzado superior (tensión en músculos pectorales y sobrecarga en los músculos cervicales) y los dolores cervicales y de hombros. Está claro que la lactancia produce malestares de esta índole en una mayoría de mujeres, pero ¿hay forma de evitarlos?

Esta experta recomienda una serie de ejercicios que no llevan más de 10 minutos al día, una inversión escasa que reporta un alivio sustancial en una etapa que muchas madres prolongan durante meses e, incluso, años. Estas son sus propuestas:

  • Estirar y liberar el pectoral. Como se aprecia en la imagen superior, consiste en colocar el antebrazo contra una pared y rotar el torso suavemente hacia el lado contrario. Este estiramiento libera la musculatura del pecho, contrarrestando el acortamiento que produce la postura de lactancia.
  • 'Thread the needle'. Desde la posición de cuadrupedia, hay que levantar una mano y pasarla por debajo del cuerpo dejando que este brazo toque el suelo hasta el hombro. A continuación, se debe empujar ligeramente con la mano que toca el suelo mientras el pecho y la cabeza giran. Unos segundos después, tienes que abrir el brazo, como si lo desenredaras, hasta que apunte hacia arriba.
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  • Apertura escapular con goma: con los brazos estirados hacía delante y las palmas de la mano mirando hacia arriba tienes que sujetar una goma y extender los brazos de manera que quede estirada y tensa. Se debe buscar que las escápulas se junten cuando los brazos se estiran.
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"Es importante realizarlos dentro de un plan de entrenamiento adaptado a las necesidades y situación de cada mujer", sostiene Beatriz Espínola, recordando que los beneficios principales son la liberación de pecho, hombro y cuello, el fortalecimiento de la espalda y la mejora de la postura corporal.

Cuidado con las tareas de la casa y otras recomendaciones

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Además de estos ejercicios para paliar el dolor muscular, existen otras recomendaciones básicas a la hora de amamantar a un bebé que reman en favor de evitar las molestias.

Esquivar las posturas demasiado forzadas. Si eres de las que prefiere hacerlo sentada, escoge un sillón que no sea demasiado blando y pon los pies en algo. Es importante que abrace los lumbares, para lo que puedes usar un cojín si es necesario. El bebé debe colocarse con la boca a la altura del pezón y apoyarse en el brazo sin forzar. Si optas por tumbarte de lado, apoya el cuello sin estirarlo demasiado sobre una almohada.

Movimientos suaves. Evita los gestos bruscos como, por ejemplo, levantarte o agacharte deprisa. Si estás en la cama, es preferible que te apoyes de lado y luego te incorpores.

Precaución durante las tareas domésticas. En muchas ocasiones, las mujeres transitan pospartos solitarios y sobrecargadas de responsabilidades. A maternar se le puede unir ocuparse de otros hijos, encargarse de la compra, de la preparación de las comidas, la limpieza y un larguísimo etcétera. No escatimes (si puede) en tu autocuidado, que pasa por tomar conciencia de acciones diarias. Por ejemplo, para barrer o pasar la aspiradora, procura tener la espalda recta; si te agachas a recoger algo del suelo, dobla las rodillas mejorque el tronco; no intentes coger algo que está demasiado alto para no contracturarte; y para planchar o realizar alguna tarea que precise estar de pie largo rato, apoya un pie en un objeto a modo de escalón.