- Política Ferraz amparó afiliaciones irregulares que permitieron el vuelco en el PSOE de Estepona
- Tribunales Un juzgado confirma irregularidades en la afiliación de militantes al PSOE de Estepona en las primarias que le dio el triunfo a la actual ejecutiva local
El amaño de afiliaciones en el PSOE de Estepona (Málaga) que Ferraz, en la etapa de Santos Cerdán, amparó y un juez tachó, con posterioridad, de "irregular" está marcado por la guerra interna que se desató en el partido por el caso Astapa de corrupción urbanística y política, con epicentro en el Ayuntamiento del municipio.
Durante el proceso, el aparato del partido se volcó con Emma Molina, la actual secretaria general del PSOE de Estepona, que escaló hasta este puesto tras vencer a su rival por tan solo cuatro votos. Molina fue señalada por participar en las afiliaciones irregulares, pero la dirección de su partido, en vez de tomar medidas contra ella, ignoró las denuncias. Y luego la ascendió.
A día de hoy, Emma Molina está liberada por el PSOE y cuenta con un salario con cargo a la asignación que la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol confiere a los grupos políticos con representación. Además, la han ascendido dentro del partido y la han nombrado coordinadora de la Costa del Sol en la Ejecutiva del nuevo secretario general de los socialistas malagueños, Josele Aguilar, un sanchista muy comprometido.
El PSOE de Málaga alega que el partido, a nivel federal, ya resolvió en su momento que no hubo irregularidades en las afiliaciones de Estepona. Y hacen oídos sordos a la posterior resolución judicial que sí aprecia "irregularidades". Aunque el juez vio indicios de amaño en el censo socialista, decidió archivar el caso en la vía penal, al considerar que este asunto debía ser valorado por los "órganos de garantías del partido" y no por un tribunal de justicia.
Pese a su carrera meteórica en el partido, Emma Molina cosechó pésimos resultados electorales en Estepona -4 concejales de 25-, que condenan a los socialistas prácticamente a la irrelevancia política. Años atrás, hubo alcaldes socialistas en este municipio.
El control de la agrupación
En el origen de la pugna tras la que Molina logró auparse como secretaria general de los socialistas en Estepona, el control de la agrupación de este codiciado municipio del litoral malagueño y por supuesto, influir en la elección de los delegados que acudirían posteriormente tanto al Congreso Regional como al Federal.
Y como telón de fondo, Astapa, que sentó en el banquillo de los acusados a medio centenar de personas, entre ellas, al ex alcalde socialista Antonio Barrientos, lo que provocó una guerra abierta entre los partidarios del regidor bajo sospecha y sus detractores.
La agrupación se encontraba completamente dividida entre los que aplaudían la decisión del entonces secretario del PSOE esteponero, David Valadez, de denunciar la corrupción y soñaban con un partido fuerte y transparente; y quienes apoyaban incondicionalmente al ex regidor presunto corrupto. Llegaron, incluso, a constituirse plataformas ciudadanas que jaleaban a uno y atacaban al otro.
En medio de este ambiente de crispación, Valadez decidió dar un paso atrás y retirarse del primer plano de la vida política, pero la decisión, lejos de calmar las aguas turbulentas en las que navegaba el PSOE local, las agitó mucho más. Dos socialistas decidieron optar a la Secretaría General de la agrupación y presentarse a las primarias, la flamante secretaria de Organización, Emma Molina, y una desconocida militante de base, Mar Sánchez Contreras, que todos pensaban era de la cuerda del secretario saliente y la elegida por él para sustituirle.
Pero ¿cómo se fraguó el supuesto pucherazo? Por un lado estaba Valadez, un joven abogado que había sido alcalde de Estepona y que había denunciado la corrupción en su partido por lo que no estaba muy bien visto en el PSOE. Había sido él quien se había expuesto a sus compañeros al destapar el caso Astapa, que acabó con la carrera política de Barrientos, que se vio obligado a renunciar a su cargo. Muchos no se lo perdonan aún.
Después de 18 años de instrucción, el caso Astapa ha terminado en condena para el ex alcalde Barrientos, aunque la ex secretaria de los socialistas andaluces, Susana Díaz, haya negado la mayor ante las cámaras de Cuatro. Barrientos fue condenado en noviembre de 2024 a cinco meses y siete días de suspensiónpara empleo público y una multa de 40.000 euros por un delito continuado de cohecho pasivo. Su condena deriva de haber aceptado regalos en función de su cargo y sin contraprestación: la reforma de su casa por valor cercano a doscientos mil euros, un televisor de poco más de mil y por haber realizado viajes institucionales pagados por empresas. Esta condena de la Audiencia de Málaga está recurrida ante el Tribunal Supremo.
Cuando Valadez anunció su marcha, el partido y Emma Molina lo vieron claro. Sus opciones para hacerse con la Secretaria General pasaban por ampliar el censo y así lo hizo. Casualmente, facilitó la vuelta a filas de militantes manifiestamente contrarios al principal testigo de cargo del caso Astapa. Nadie dijo nada, es más, en declaraciones a este diario ella misma ha reconocido que le explicaron cómo tramitar las afiliaciones. Es ahí donde el juez ha detectado "irregularidades".
La resolución judicial
En Ferraz necesitaban militantes de confianza y en Málaga no querían a una discípula del denunciante de Astapa al frente del partido. Los ingredientes para preparar el presunto pucherazo estaban sobre la mesa, aunque han hecho falta años para que un juez hable claramente de "irregularidades" en el proceso.
El supuesto amaño del censo se destapó cuando el secretario general que fichó a Molina y algunos compañeros de Estepona descubrieron que la secretaria de Organización, merced a su cargo y sin que al parecer el Comité Local lo supiera, había afiliado a ex militantes del PSOE a los que previamente se había expulsado de la agrupación, precisamente, por su "vinculación clara en el apoyo de una trama de corrupción existente en el municipio" por la que luego se ha condenado a Barrientos, reza un documentos enviado al Departamento Federal de Atención al Militante y la Ciudadanía (DAMyC) el 20 de enero de 2022 al que ha tenido acceso EL MUNDO.
Este diario ha tenido también acceso a una conversación de whats app privada en la que Molina presume de que Barrientos -que en ese momento ya estaba siendo investigado, aunque la condena no llegaría hasta años después- la había llamado y le había brindado su apoyo.
Valádez llamó a todas las puertas para que el amaño no quedara impune. Se dirigió al Departamento de Atención a la Militancia y la Ciudadanía del PSOE federal (DAMyC) y también al Comité de Ética Federal. Además, inició expediente informativo a su secretaria de Organización. Pero Molina, que asegura que siempre ha estado en contacto con "los de arriba" y bajo el paraguas del entonces secretario de organización y número tres del PSOE Santos Cerdán, siguió adelante con la hoja de ruta marcada, con la tranquilidad de quien se sabe la candidata oficial del partido.
Las nuevas afiliaciones
Las nuevas afiliaciones se habrían tramitado sin que los miembros del Comité Local hubiesen sido informados o participasen en deliberación alguna, detalla el escrito. "Difícilmente puede objetarse sobre la tramitación de una afiliación cuando ésta se desconoce", lamenta el firmante.
"No solo se ha hurtado a la dirección del partido de la posibilidad de poder presentar objeciones a la incorporación al PSOE de algunos individuos, sino que este modus operandi ha sido utilizado para alterar la composición de mayorías y minorías que han venido caracterizando a esta agrupación en los últimos años", abunda.
Estas irregularidades se desarrollaron durante la etapa del ex ministro José Luis Ábalos en la secretaría de Organización del PSOE, si bien fue con posterioridad, ya con Cerdán en la cúpula socialista, cuando los amaños quedaron blanqueados. Ábalos y Cerdán están siendo investigados por el caso Koldo.


