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Según el último CIS andaluz (el Barómetro de Opinión del Centro de Estudios Andaluces), el 3,2% de los andaluces tiene intención de depositar un voto nulo en las urnas de las próximas elecciones autonómicas, un 6,9% votaría en blanco, un 10,2% directamente no iría a votar, un 2,1% no sabe y un 1,4% no da una respuesta. Sumando, resulta que el 23,8% de los votos potenciales en los comicios que deben celebrarse a mediados del año que viene no irían a ningún partido. O, lo que es lo mismo, que hay algo más de 1,5 millones de votantes que no se sentían atraídos, en el momento en el que se realizó el sondeo, por ninguna opción política.
En las salas de guerra de los dos grandes partidos en Andalucía, el PP y el PSOE, son conscientes de la enorme bolsa de votos huérfanos y atraerlos se ha convertido en una auténtica obsesión, en la piedra de toque de las estrategias de campaña que empiezan a desplegar con la vista puesta en las elecciones de 2026 que, con el permiso de Castilla y León, supondrán en gran arranque del calendario electoral que desembocará, salvo sorpresa, en las generales de 2027.
Los socialistas se han lanzado a ello acuciados por la necesidad de detener la sangría de votos que llevan sufriendo desde diciembre de 2018 -cuando perdieron el gobierno de la Junta tras 37 años-, recuperar votantes perdidos (se estima que más de medio millón) y, sobre todo, de romper la mayoría absoluta del Partido Popular que a Juanma Moreno le ha permitido romper cualquier atadura con Vox. Y al otro lado, en el PP la consigna es preservar y reforzar, precisamente, esa mayoría absoluta.
En el PSOE-A hablan de "voto oculto", en el PP de "la gente que decide en el último momento", pero son los mismos, esa bolsa de votantes que no siente fidelidad por ningún partido y que, dice un dirigente del equipo de María Jesús Montero, son "la madre de todas las batallas".
Los socialistas dieron el pistoletazo de salida a su precampaña el pasado domingo con un mano a mano entre Pedro Sánchez y Montero en Málaga que sirvió para testar la capacidad de movilización del partido y los ánimos con los que encaran la decisiva cita electoral. Y el resultado, cuentan fuentes de la ejecutiva regional, ha sido muy positivo. "Hacía mucho tiempo que no se veía a la gente con esas ganas y ese entusiasmo", señalan desde la calle San Vicente, el cuartel general de la formación en Sevilla.
De la mano de Sánchez y gracias al vuelco que he logrado dar el presidente al escenario político nacional tras el verano con medidas sociales y, sobre todo, con su activismo contra Israel y en defensa de Palestina, el PSOE andaluz parece que empieza a salir de la depresión de estos años y a instalarse en el entusiasmo, comedido, que se vio en el Congreso Regional de Armilla en el que la vicepresidenta tomó el relevo de Juan Espadas al frente de la mayor federación del partido.
En la ejecutiva regional están convencidos de que, ahora sí, la recuperación es posible en Andalucía y apuntan al "escenario emocional" creado por la masacre en Palestina como el revulsivo que está sirviendo al PSOE para ganar apoyos en España, en general, y en Andalucía en particular. "Hace un mes estábamos en una situación y hoy estamos en otra completamente distinta y hay mejoría", subrayan en el PSOE-A.
A esto suman la apreciación de cierto desgaste en Juanma Moreno, el princial activo del PP andaluz, que argumentan con las protestas, aún tímidas, que se ha empezado a encontrar en algunos actos públicos y que tuvo su último episodio este martes en la apertura del curso universitario en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla, con un grupo de estudiantes críticos que recibió al presidente andaluz y le aguó el evento. "Se le está acabando el estado de gracia" del que ha disfrutado en estos años, opinan los socialistas.
Para ahondar todo lo posible en ese desgaste, en el PSOE se plantean "machacar" las propuestas sociales de su programa en sanidad, educación y dependencia, al tiempo que no ocultan que La Moncloa, como ya está empezando a hacer, va a poner su granito de arena en forma de recursos y proyectos que Montero pueda vender en Andalucía. La cesión de un solar de la Zona Franca de Cádiz para que se construya un hospital, que anunció Montero por cierto hace unas semanas, es un ejemplo de lo que está por venir en los próximos meses, con una presencia destacada de Pedro Sánchez en el sur.
Vender los logros
En el PP andaluz fían buena parte de sus expectativas, la mayor parte en realidad, a los logros de los que puedan presumir por su gestión de gobierno y a la marca Juanma Moreno que, con más o menos desgaste, sigue siendo el activo más importante del partido en Andalucía.
Tanto que, dicen en la dirección regional del partido, la prioridad no está en la estrategia electoral. No, al menos, por ahora. Sino en comunicar a la sociedad lo que han hecho y lo que están haciendo desde la Junta de Andalucía. "Lo que importa es el Gobierno", subrayan las fuentes consultadas en el PP-A, y el partido, añaden, tiene como misión sostenerlo.
Ponen como ejemplo la sanidad y defienden que, sin dejar de admitir que hay problemas, la situación no es tan grave como la pinta la oposición -en especial el PSOE, que ha hecho de ella una de sus banderas- y que se están produciendo avances que hay que trasladar. Por eso, explican estas fuentes, se han multiplicado los mensajes positivos en sanidad en los discursos del PP y, muy significadamente, del propio Moreno.
Hasta el punto la prioridad es ésa que el congreso regional del PP que ya se ha convocado y que se celebrará en noviembre en Sevilla no parece que vaya a deparar grandes cambios. Se trata, afirman desde el equipo de Moreno, de poner a punto el partido, de reconocer a algunas personas y, a partir de ahí, o incluso en diciembre, preparar la campaña.
El PP cree que le será de gran ayuda el trabajo que se ha venido haciendo en estos últimos años por parte del secretario general, Antonio Repullo, y su gente, que se han sumergido en análisis de datos para localizar y sectorizar al potencial votante, para (casi) ponerle nombre y apellidos a quien pueda ser persuadido por sus propuestas. Ahí está "la gente que decide en el último momento" y que los populares identifican, sobre todo, como mujeres y jóvenes y en ellos están centrando sus iniciativas.
Todo ello con la vista puesta en unas elecciones que en el PP sitúan en torno al mes de mayo. Antes no, dicen en el partido, porque tiene que completarse la tramitación de leyes muy importantes en el Parlamento autonómico en materia de vivienda, simplificación administrativa y sostenibilidad, además de los presupuestos de 2026. A lo que hay que añadir, dentro del andalucismo que ha adoptado el PP, que la celebración de un 28F con un presidente en funciones no es una opción que le guste a Moreno.
Si en el PSOE apuestan por seguir la línea de Ferraz y de Sánchez, en el PP hacen hincapié en que no van a abandonar la "vía andaluza", con la moderación como clave y al margen de que la dirección nacional opte por un eventual endurecimiento de sus posiciones. Es algo, añaden, hablado con Génova. "Si a Andalucía le va bien, le va bien a Feijóo", apostillan.

