ANDALUCÍA
Flamenco

30 años de arte en la Sierra Sur de Sevilla

La efeméride celebró, igualmente, los 45 años de trayectoria del artista local Jehová Sierra

El pacense Miguel de Tena confirmando el nivel de sus credenciales junto a El Chino.
El pacense Miguel de Tena confirmando el nivel de sus credenciales junto a El Chino.M.M.M.
Actualizado

XXX Festival Flamenco

Espectáculo: XXX Festival Flamenco de Lantejuela / Al cante: Bonela Hijo, Miguel de Tena y Jehová Sierra / Al toque: Juan Manuel Cadenas alias El Chino / Al baile: Mabel Muñoz, con Javier Rivera (cante), José Manuel Tudela (guitarra) y Adolfo Vega (palmas) / Lugar y fecha: Caseta Municipal de Lantejuela. 27 de septiembre de 2025.

CALIFICACIÓN: ****

Situada al sureste de la provincia de Sevilla, en la Sierra Sur concretamente, la villa de Lantejuela ha celebrado la 30 edición de su festival más contemporáneo con un cartel competitivo, con un enfoque para contentar la variedad de los gustos y teniendo como punto de referencia el cante, con voces ávidas de contentar al respetable, y el baile merced a una lantejolense profesional cargada de ansia por cautivar a los suyos.

Pero esta edición, cabalmente organizada, venía a coincidir con dos conmemoraciones a considerar. Me refiero, por un lado, al 45 aniversario de cuando tuvo lugar la I Madrugá Flamenca de Lantejuela, festival primario que, como ya relatamos en EL MUNDO, pasó en 1982 a llamarse Festival Flamenco del Algodón con carteles que acogieron a grandes nombres hasta los albores de 2000, en que menguó el nivel programándose a los no consagrados, lo que indujo a la creación de la Asociación Flamenca Jehová Sierra.

Ambas denominaciones se unificaron el año 2014. Mas habría que esperar a 2019 en que, retomando el cardinal del festival primitivo, la convocatoria pasó a llamarse Festival Flamenco, certamen que este año ha sido muy competitivo y con un rumbo estimulante por su variedad discursiva.

Empero, aludíamos igualmente a otra celebración, la de los 45 años de cuando la aparición escénica de Jehová Sierra, cantaor local que primero fue reconocido por el alcalde de la villa, Juan Lora Martín, y por el grupo de pontaneses de Frasquito de Puente Genil, para de seguida quedar secundado por su sobrino Juan Manuel alias El Chino, a fin de presentar sus credenciales por garrotín, con generosidad y seguridad, destacar en las soleares de Triana y revalorizando su trayectoria al sortear las dificultades de los tangos de Juanito Villar pero especificando los matices oscuros de una voz bien proyectada por fandango, con lo que, con una clara dicción, festejó su cumpleaños en un marco interpretativo del nivel deseado.

El baile quedó a merced de Mabel Muñoz, que acertó plenamente al proponer una soleá a ritmo plagada de detalles visuales, delineando con acierto los desplazamientos y conservando intacta su frescura, con el añadido de la veracidad que imprimió al cierre, en el que resaltó con eficacia los colores y matices de la bulería, logrando, en consecuencia, crear un espacio para los sueños ideados por la protagonista.

El malagueño Bonela Hijo, por su parte, regaló una malagueña de Bernardo el de los Lobitos con fandangos de Lucena y Juan Breva de gran intensidad, subrayando los tercios de manera compacta y decisiva, con lo que creó clima de cantaor de exigente nivel y refrendado con el modo de subrayar las melodías por alegrías, aportando una vocalidad hondamente chispeante a la seguiriya de Juanito Mojama y una caracterización ágil a los fandangos, en los que alternó momentos de íntima conmoción con tercios de solemne amplitud y sin descuidar las dinámicas de las variantes.

Y al cierre el pacense Miguel de Tena, que principió con un control vocal imponente en la cartagenera y la taranta, a las que le aportó una musicalidad refinada y elegante, con

bellos y sonoros agudos, prosiguiendo por tangos con fandangos incluidos, en los que imperó de nuevo la voz luminosa y un admirable control estilístico, y por granaína de Antonio Mairena y media granaína de Manuel Vallejo, donde desplegó un auténtico torrente de certeras agilidades, ejecutando, por último, los tercios de los fandangos con un fraseo noble y evidente potencial canoro, resaltando las sutilezas de las transiciones y desempolvando los cantes de Gabriel Moreno, manteniendo así el sostenimiento de las melodías con las que sedujo al público de forma carismática.

Reseñar, finalmente, que el éxito de los citados se debe en buena parte a El Chino, que además de mostrar tanto la base de los cantes y el dominio absoluto en el acompañamiento como el dinamismo de los diálogos, su actuación estuvo marcada por la claridad y el pulso rítmico, resaltando en las voces de la noche ya reseñadas la riqueza de colores y la fidelidad expresiva.

Este festival se recordará, a esta luz, por el triunfo de Miguel de Tena pero también por el sonido, extraordinario, la escenografía, tan singular, y, sobre todo, por el significado emocional que incardinó en Jehová Sierra, el lantejonense que ha recibido la culminación de toda una vida en el cante con entusiasmo, celebrando su 45 años rodeado de los suyos y reflexionando sobre el paso del tiempo ante un público agradecido y feliz por coincidir este reconocimiento con el treinta aniversario de un evento flamenco que, en su mayoría de edad, puede hacer un satisfactorio balance de sus logros, aprendizajes y experiencias vividas.