ANDALUCÍA
Política

Peligra la mayoría absoluta de Juanma Moreno por el contagio de la corrupción en Almería

El presidente de la Junta reconoce "preocupación" por el efecto electoral del escándalo con epicentro en uno de los bastiones históricos del PP andaluz

El ex presidente de la Diputación de Almería, Javier Aureliano García, en un acto oficial.
El ex presidente de la Diputación de Almería, Javier Aureliano García, en un acto oficial.EUROPA PRESS
Actualizado

"Ahora mismo tenemos perdida la mayoría absoluta. Lo que pueda pasar en seis meses, no lo sé". El entrecomillado es de un antiguo dirigente del PP andaluz el mismo día en el que el Juzgado de Instrucción 1 de Almería dejaba en libertad, con cargos y medidas cautelares, al ex presidente de la Diputación de Almería y ex presidente del PP en esa provincia, Javier Aureliano García. Su opinión es la de cada vez más gente dentro del partido que lidera Juanma Moreno.

La detención del hasta hace poco más de una semana referente del PP en el oriente andaluz ha sido todo un mazazo para el PP andaluz. Lo ha sido porque, hasta hace poco más de una semana, García era un valor emergente, la encarnación de la regeneración del partido, un político joven al que se presumía una trayectoria política aún larga y un tipo amable y cercano que parecía la antítesis de un corrupto. La difusión del auto por el que se autorizaron las detenciones y los registros, con las alusiones al grupo de WhatsApp 'Naranjito' y el lenguaje en clave para hablar de las supuestas mordidas, han destrozado esa imagen.

Era, por si fuera poco todo lo demás, el máximo dirigente del partido en una provincia, la de Almería, que es uno de los dos bastiones históricos del PP, junto a Málaga. Un granero de votos imprescindible para revalidar la mayoría absoluta con la que ahora gobierna Juanma Moreno en las próximas elecciones autonómicas, que se tienen que celebrar, como muy tarde, en junio de 2026.

Su detención, el martes de la pasada semana, junto al ex vicepresidente de la Diputación, Fernando Giménez, el jefe de Contratación de ese organismo, el alcalde de Fines (también del PP), Rodrigo Sánchez, y de su hijo ha dejado en shock al PP, tanto a nivel regional como, especialmente, a nivel provincial. Por los hechos en sí, porque la sombra de la corrupción mancha la, hasta ahora, inmaculada imagen del Partido Popular andaluz y porque se teme la repercusión que todo ello pueda tener en los resultados de los comicios regionales del año que viene.

El propio líder del PP-A y presidente de la Junta de Andalucía ha confesado que está "preocupado" por el efecto electoral de este escándalo de corrupción en una entrevista en el programa Espejo Público de Antena 3 el jueves pasado.

"Me preocupa porque evidentemente Almería es uno de los grandes bastiones que tenemos en términos electorales, una provincia que siempre tradicionalmente ha apostado por el Partido Popular y por eso vamos a estar muy pendientes de este caso y vamos a actuar con toda la contundencia del mundo para dejar claro que actuamos no solo con transparencia sino también con contundencia cuando hay un caso como este", le insistió Moreno a Susanna Griso.

En las últimas elecciones andaluzas, las del año 2022, Almería fue la segunda provincia donde el PP logró más apoyos, solo por detrás de Málaga. En esta última, el partido de Moreno consiguió el 46,98% de los votos y en Almería, el 45,53%, con una diferencia abismal con el PSOE, seis escaños frente a tres.

Que la mayoría absoluta, conservarla, se ha convertido en la gran obsesión y el objetivo prioritario del PP de Moreno no es ningún secreto. Ya lo era antes de que detonase la bomba de Almería y antes, incluso, de que el otro gran escándalo que afecta a la gestión del PP-A, el de los fallos en los cribados del cáncer de mama, saltase a la luz pública.

En el reciente XVII Congreso del PP-A, incluso, la expresión mayoría absoluta se convirtió en tabú innombrable. En lugar de mayoría absoluta se utilizaron eufemismos, como "mayoría de estabilidad".

La "preocupación" verbalizada por Moreno esta semana no es nueva aunque es hoy bastante mayor que hace una semana. De hecho, el último Barómetro de Opinión del Centro de Estudios Andaluces (el CIS andaluz), el que se publicó el mes de septiembre, ya ponía en cuestión la mayoría absoluta de celebrarse elecciones.

Sin contar siquiera con un hipotético efecto electoral de la crisis de los cribados, el Centra otorgaba al PP-A el 40,7% de los votos, con una horquilla de entre 54 y 56 escaños, cuando la mayoría absoluta se sitúa en el Parlamento andaluz en 55 diputados.

Agentes de la UCO durante el registro del domicilio del ex presidente de la Diputación de Almería.
Agentes de la UCO durante el registro del domicilio del ex presidente de la Diputación de Almería.EUROPA PRESS

En el seno de la formación cunde el desánimo ante la posibilidad de que el horizonte de un gobierno sin ataduras de Vox se esté alejando por culpa de la trama de presunta corrupción protagonizada por su presidente provincial de Almería, con todos los ingredientes que tanto ha denunciado el partido cuando el escándalo afectaba al rival: amaños de contratos, mordidas, blanqueo de dinero negro...

Nadie duda, ni siquiera ahora, de que Moreno vaya a ganar las elecciones, pero no lograr la mayoría de 55 escaños supondría un golpe difícil de digerir, que rompería el discurso de oasis de estabilidad y de perfil de moderación que se ha esforzado en cultivar el barón andaluz del PP.

Porque Vox, y eso lo dijo Moreno en su entrevista en Antena 3, se perfila como el gran beneficiado del descontento ciudadano en que se traduce este escándalo de corrupción que salpica al PP-A.

El barómetro del Centra le daba, en septiembre, a Vox una subida del 2,4%, el 15,9% de los votos y entre 16 y 18 escaños frente a los 14 que ahora tiene. Aunque no se puede establecer una correlación directa de transferencia de voto, llama la atención que ese porcentaje de subida es el mismo en el que el PP vio reducida sus expectativas en ese mismo sondeo.

En el PP-A están convencidos de que Vox va a ser el destinatario de buena parte de ese voto de descontento ciudadano, de rechazo a la corrupción, más aún en Almería, donde la formación de Santiago Abascal crece cada vez que se convoca a los ciudadanos a las urnas. Entienden que el discurso de que el PP y el PSOE "son lo mismo" funciona a los de la extrema derecha, que están viendo cómo su respaldo electoral aumenta sin tener que hacer prácticamente nada.

Solo esperar a que el porcentaje de quienes ven en la corrupción uno de los principales problema siga creciendo. En el último sondeo del Centra, la "insatisfacción con la política, desconfianza y corrupción" era la cuarta preocupación de los andaluces.

Y, mientras, en el PP-A tratan de pasar página acelerando los relevos tanto en la cúpula de la Diputación como en el seno del PP de Almería, designado a José Antonio García Alcaína como futuro presidente del organismo y a Francisco González Bellido como número dos del partido en la provincia. En todo el proceso, el secretario general del PP-A, Antonio Repullo, ha estado encima y su presencia en Almería se repite estos días.