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Redada en la 'cárcel okupa': la Policía irrumpe en el viejo centro penitenciario de Palma, hoy convertido en una comuna

El edificio, en desuso desde hace décadas, lleva meses 'okupado' ante la alarma y la impotencia de los vecinos, que denuncian crecientes problemas de inseguridad. Los agentes detienen a una persona e identifican a otras 165 e incautan objetos robados

Agentes de la Policía Nacional, durante la operación.
Agentes de la Policía Nacional, durante la operación.CNP
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Fue construida a finales de los años 60, durante el franquismo, y estuvo operativa hasta 1999, cuando cerró tras quedar obsoleta y ser incapaz de asumir el exponencial incremento de reclusos.

Hoy sigue abandonada, desvencijada, ruinosa, como un edificio zombi en el extrarradio de Palma, cerca de los barrios residenciales próximos a la Vía de Cintura, la principal arteria circulatoria de la ciudad, desde la que se puede ver el deterioro de la antigua prisión provincial.

La vieja cárcel de Palma ya no es sólo un esqueleto de cemento. Desde hace meses, aprovechando el limbo urbanístico en el que lleva años olvidada, la prisión ha sido colonizada por grupos de 'okupas'. Una colonia integrada por personas de varias nacionalidades en la que han llegado a convivir más de 200 personas en pésimas condiciones de salubridad. Rodeados de basura y despojos.

Los 'okupas' habitan las antiguas celdas, las galerías y los patios, espacios ahora tatuados de grafitis. Incluso las garitas y las torres de vigilancia han sido habilitadas como precarias habitaciones. Allí se refugian personas sin hogar, bandas y grupos marginales.

Como han estado denunciando los vecinos, se suceden en su interior y en los aledaños los altercados y los hurtos, y la presencia policial es habitual.

Quejas de vecinos

El problema viene de lejos pero se ha acentuado estos días, con una airada protesta vecinal tras una reyerta en la zona. Ya en noviembre se produjo un grave apuñalamiento en una trifulca entre moradores de la cárcel que acabó con un herido.

Los vecinos del barrio de Cas Capiscol han convocado una manifestación para protestar este próximo viernes.

Ante esta escalada de incidentes y ante el incremento de las quejas vecinales, la Policía Nacional y la Policía Local han desarrollado este miércoles una intervención en el viejo edificio público. No es la primera que acometen.

Desde primera hora de la mañana un amplio dispositivo de agentes ha irrumpido en la vieja cárcel.

Una vez en el interior, y entre fuertes medidas de seguridad, han identificado a 165 personas y han detenido a un hombre que estaba siendo buscado por hurto en una investigación de la Comisaría del Distrito Oeste de la capital balear.

Las personas identificadas no están acusadas directamente de perpetrar delitos, pero sí han sido fichadas para esclarecer su posible implicación en otros casos que están siendo investigados y determinar si están siendo buscadas por otros delitos.

En la redada se han intervenido objetos que se sospecha que han sido robados y el detenido ha quedado arrestado a la espera de pasar a disposición judicial.

Ayuntamiento: "Estamos trabajando"

Preguntada por este operativo en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno, la portavoz del Ayuntamiento de Palma, Mercedes Celeste, ha señalado que llevan trabajando en la zona desde hace dos años.

El objetivo de esas labores, ha subrayado, es tener una idea "real" y "actualizada" de las personas que viven en la antigua prisión de Palma, ha explicado en declaraciones recogidas por Europa Press.

La actuación de la Policía Local de Palma en el operativo, ha explicado, se ha limitado a dar apoyo a la Policía Nacional y elaborar un censo de los residentes.

Algunos de los habitantes del recinto han denunciado el operativo en los medios locales, afirmando que muchos de ellos son personas sin recursos que no tienen otro sitio en el que pernoctar y que acuden allí en busca de refugio.

Se da la circunstancia de que la prisión se encuentra ubicada a poca distancia de la nueva cárcel de Palma, un gran complejo con importantes medidas de seguridad. Desde la vieja prisión se divisa perfectamente la nueva, apenas separada por la autovía que circunvala Palma.