El País de Viva la Pepa sigue sangrando por la herida. Purulenta, después de tantos años. El domingo Romerito firmó un par de páginas sobre la corrupción en Valencia, al estilo de las del novelista Rodrigo Terrasa. Ya solo son ridículas. Hoy cosen este retalito en la falda de una página. Como sale aquel chico Bernardo Guzmán, de la hornada, más o menos, de Antonio Herrero, vale la pena traer estos párrafos de Un buen tío para que se sepa por qué estaba allí.
«Bernardo era entonces un chico majo, de centro, moderado (las personas de derechas siempre dicen con rebajas lo que son), valencianista. Tenían una buena amistad. Luego se metió en la Ser. Habitualmente la Ser hablaba con mucha dureza del Gobierno, y dejaron de tratarse. Hasta que de pronto Bernardo insistió en que habían de verse y empezó preguntando:
Pero... ¿y si de repente apareciese algo en prensa de tu familia, tuyo...?
¿Pero qué va a aparecer en prensa de mi familia? Es que no te entiendo.
No, no, yo no te quiero decir nada, pero hay que estar preparados para todo.
Yo estoy preparado para todo, Bernardo. Yo me puedo morir ahora.
Bueno, bueno, tú tienes que estar preparado para todo, y yo lo que te digo es que hay veces en que uno cree que no pasa nada y pueden pasar cosas muy gordas. Ya sabes que lo hemos pasado los dos mal en nuestra relación personal, pero yo necesitaba decirte esto.
Bueno, Bernardo, pues muchísimas gracias.
Hay conversaciones que se olvidan al minuto para luego hacerse inolvidables. Puede que el aviso de Bernardo fuese prepotencia, pero más parecía humanidad. No hubo más conversaciones. Nuria se lo encontró un día y Bernardo le dijo: que sepas que yo no sabía nada. La Ser tuvo la causa desde el primer minuto de juego. Se entiende que alguien le dijese, preparaos que va una gorda para Valencia».

