Para ilustrar el Jornal de hoy hemos plagiado un escribidor de autor desconegut. En nuestra versión, lo convertimos en el diarista y lo usamos para ilustrar el apartado de opinión del diario El Edicto Radical.
La primera acepción de «edicto» se refiere a textos prescriptivos, pero la segunda acepción admite la posibilidad de edictos descriptivos; entendemos que el diarista imagina el periódico ideal como un edicto («escrito que se fija en los lugares públicos de las ciudades y poblados, y en el cual se da noticia de algo que sea notorio a todos») en el que se describe la realidad con la mayor precisión posible, radicalmente, lo que incluye tanto registrar hechos y solo hechos como ordenar estos hechos por importancia del modo más objetivo posible. A esto se podría sumar una parte separada con la opinión, para que el diarista no pierda el empleo.
Nosotros hemos hecho realidad su deseo plagiando la portada del Diario de Barcelona y haciendo de ella ese edicto radical. Pero admitimos que de algo hay que vivir, así que al final del edicto-periódico, claramente separadas de la parte valiosa, añadimos las monsergas habituales que pasan por noticias; más que nada para factural digo para factuar digo para facturar.
(Terminado el domingo dieciséis de junio, tarde, calculando que, salvo en algunos casos en los que se comparte un alto número de genes, el afecto se paga siempre.)

