SALUD
Proyecto Once vidas de Prevención del Suicidio

Guardianes de la prevención del suicidio: "Hay que formar a personas de la calle para que salven vidas"

Cuando una persona vive un dolor que cree infinito, está sumida en la desesperanza y tiene pensamientos relacionados con la muerte, el entorno puede convertirse en el gran factor de protección. Para ello es crucial perder el miedo a escuchar y a hablar.

Guardianes de la prevención del suicidio: "Hay que formar a personas de la calle para que salven vidas"
JOSÉ AYMÁ
Actualizado

Despertar por la mañana, quizá con pocas ganas de participar del mundo, y encontrar siempre un mensaje de alguien que te quiere. Que te pase algo gordo y notar que tu entorno está contigo: te llama, te busca, se preocupa... O bien es paciente cuando ha de serlo. Saber que si necesitas hablar de una manera profunda sobre cómo te sientes, quizá hasta llorar, tienes dónde hacerlo. Los anteriores son ejemplos de vida social significativa, que no es la que te saca de copas sino la que, cuando tienes problemas, está dispuesta a ayudarte a solucionarlos. Esto, entre otras muchas maravillas, consigue prevenir el suicidio, cuyo número, según datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de descender por primera vez en España tras cinco años aumentando.

Pese al cambio en la curva que muestran los gráficos, hay poco margen para el optimismo: en 2023 murieron 3.952 personas cuya vida no se pudo o supo proteger. Cuando una persona vive un dolor que cree infinito, el sufrimiento como norma y tiene pensamientos relacionados con desaparecer -hacer desaparecer ese dolor, en el fondo-, el entorno puede convertirse en el gran factor de protección si está presente, es decir, si impide que quien sufre se sienta solo. La cuestión, ahora, es cómo dotar de conocimiento en prevención de suicidio al mayor número posible de personas y reducir muertes evitables, sea uno carpintero, cajero o conductor de autobús. Darse cuenta de que la responsabilidad de reducir las 11 muertes diarias por suicidio en España no corresponde sólo a los sanitarios o especialistas en salud mental sino a la sociedad en su conjunto.

Factores protectores (aquellos que disminuyen la probabilidad de un suicidio)

  • Habilidad en la resolución de conflictos o problemas
  • Tener confianza en uno mismo
  • Habilidad para las relaciones sociales e interpersonales
  • Presentar flexibilidad cognitiva
  • Tener hijos, más concretamente en las mujeres
  • Apoyo familiar y social, no sólo la existencia del apoyo sino su fuerza y calidad
  • Integración social
  • Poseer creencias y prácticas religiosas, espiritualidad o valores positivos
  • Adoptar valores culturales y tradicionales
  • Tratamiento integral, permanente y a largo plazo en pacientes con trastornos mentales, con enfermedad física o con abuso de alcohol.

La cara positiva, a día de hoy, es que está ocurriendo: un gran número de personas está aprendiendo sobre las múltiples causas del suicidio: cómo ver posibles señales, ayudar sin tener miedo a mirar de frente el dolor ajeno, decir las palabras necesarias cuando sea necesario y no tener miedo a hablar. Habla (editorial Ishtar) es también el título de un libro publicado en mayo que sirve de ejemplo de los pasos que se están dando en nuestro país en relación a la prevención. Lo ha escrito la periodista Marta Nieto y surge de su propio compromiso. Colaboradora de la red @stopsuicidios, tuvo conocimiento de un caso adolescente y algo dentro le hizo "clic", comenzó a buscar qué se había escrito para los más jóvenes sobre intentos autolíticos y encontró ensayos, pero no novelas.

Así que decidió escribir una que indujera en los jóvenes lectores a hablar en el caso de que se encuentren tan mal como para querer desaparecer. "Cuento la historia de Marina, una adolescente que sufre acoso; Rubén, un niño que vive recluido bajo los cascos en su habitación; y otros cuatro menores que también acaban de pasar por una tentativa de suicidio. Pero su propósito fracasa en Urgencias y terminan en un centro de supervivientes", explica la autora en una entrevista. Los centros de supervivientes son ficticios, y Nieto los emplea en un "sentido reivindicativo".

Principales causas de muerte externas

Piensa que "todos deberíamos ser agentes de prevención del suicidio", y que "no podemos buscar culpables pero sí ser todos corresponsables". "El libro está enfocado a los adolescentes, pero también a los profesores y a los padres", advierte la autora. Y padres de adolescentes eran algunos de los participantes de un curso de factores de protección de suicidio que terminó la semana pasada en la Universidad de Verano de Maspalomas (Gran Canaria). Esta comunidad es uno de los lugares de España donde más adolescentes se quitan la vida, y José Manuel Rodríguez Pellejero, psicólogo clínico y profesor en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, programó Juventud y suicidio en Canarias, más allá de la sensibilización, cuatro días de inmersión "en la conducta suicida en adolescentes que surgen como respuesta a una realidad alarmante y compleja, el incremento de las tasas de suicidio en España y especialmente en la región de Canarias".

Uno podría esperar en un curso así a estudiantes de psicología pero el perfil era variado y, sobre todo, esperanzador. "Han venido padres preocupados, profesores, enfermeros, trabajadores sociales, gente de la cultura...", cuenta Rodríguez, que ha percibido que "había necesidad de hablarlo". "Se ha notado. El objetivo último era formar agentes activos de prevención, y creo que se ha logrado. Siempre causa miedo, y el miedo, huida, pero ahora todas estas personas estarán atentas e incluso con el inevitable miedo preguntarán, no van a rehuir el tema, y eso puede salvar vidas. El problema es demasiado importante para dejarlo sólo en manos de psiquiatras y psicólogos, ya lo advierte la OMS", cuenta.

Para saber más

Se refiere a una consigna de esta organización que habla de "responsabilidad compartida e intervención multidisciplinar": "La prevención del suicidio no puede ser abordada solo por el sector sanitario", se puede leer en la guía' Live life. "Dotar a los participantes de conocimientos fundamentales sobre el suicidio, proporcionar herramientas y técnicas de intervención especializadas basadas en la evidencia y fomentar la colaboración comunitaria y la creación de redes de apoyo local para abordar este desafío de manera integral" son algunos de los objetivos de unas jornadas en las que la encargada de ilustrar sobre '¿Qué hacer cuando un joven nos dice que no quiere vivir?' fue Sara Bote González, presidenta y psicóloga de la Asociación de atención al duelo y prevención del suicidio Volver a Vivir de Tenerife. El subtítulo de la ponencia, "herramientas para el acompañamiento no profesional", una vez más defiende la idea de que no sólo los psicólogos y los psiquiatras han de librar esta batalla.

La propia Sara es una superviviente, que es como se conoce a quienes han vivido el suicidio de un ser querido. Y dice que "hay que capacitar a personas normales de la calle para que puedan sostener los primeros momentos de malestar de una persona sin patologizar. "Hay que aprender a acoger, a normalizar y a validar las emociones, por muchas burradas que nos digan, 'me quiero morir, 'no quiero estar aquí", "acabaría con todo'...".

Recursos de ayuda

En caso de emergencia llame al 112

Si usted o alguien de su entorno necesita apoyo emocional por ideación suicida llame al 024

"Hablar es lo primero", dice también esta profesional. "La persona se siente respaldada sólo con poder conversar sobre ello". Pero quien escuche tal discurso "ha de trabajarse a sí mismo", propone. "Antes de formarnos como guardianes o vigilantes de la prevención del suicidio tenemos que poder hablar de creencias y estigmas, poder decir con naturalidad si alguna vez lo hemos pensado, poder hablar de salud mental sin tapujos, porque los jóvenes percibirán la honestidad de quien tienen delante", amplía Bote.

Esta psicóloga preguntó a los participantes del curso si se sentían preparados y casi la totalidad dijo que no. Ella respondió: "Aprendamos a vivir con el congojo y pensemos que siempre podemos ayudar, aunque sea con un pequeño gesto, porque el sistema de salud mental no sostiene estos casos y debemos crear vínculos, ver al otro, fijarnos en su mirada, darnos cuenta de las señales que no son siempre visibles, si hay tristeza, angustia, cambios de carácter, conductas de riesgo.. Ahí hay que sentarse y decir 'nos importas, queremos que estés bien'". "Aislamiento, escribir sobre la muerte, encerrarse en su habitación, bajadas bruscas de notas y cambios en los estados de ánimo" también pueden ser señales de riesgo, destaca también Nieto, "pero hay que ser muy hábil para no confundir la adolescencia en sí misma con un problema".

En la misma línea del curso de la universidad canaria, ayer comenzó en el Palacio de Miramar de San Sebastián otro titulado La salud mental más allá de la Sanidad, dirigido por el doctor en psicología Iban Onandia Hinchado y que aborda la salud mental de los jóvenes intentando ahondar en lo que menos se habla: "aspectos personales vivenciales identitarios, cómo ha evolucionado nuestra sociedad en los últimos años y la identidad digital". La jornada dedicada a la "prevención de la conducta suicida" será mañana y la psicóloga Nora Andreu Serrano quien hable "no sólo como psicóloga sino también como testimonio sobreviviente de suicidio", según cuenta en una entrevista. "Uno de los objetivos es que las personas que acudan vean la gran importancia que tienen los factores de protección, y con ello me refiero, también, a las redes de apoyo. Los factores de riesgo, a veces, son inmodificables y podemos intervenir poco en dichos factores. Y cuando aparece un factor precipitante o desencadenante (que no es lo mismo que causante porque no olvidemos que la conducta suicida es multicausal y multifactorial), a mayor cantidad de factores de riesgo y menor cantidad de factores de protección aumenta la probabilidad de que la conducta suicida aparezca. Así que, los factores de protección juegan un papel fundamental a la hora de disminuir (ojalá pudiera decir que anular) la probabilidad de que aparezca la conducta suicida en la persona"

Andreu cree que "las redes de apoyo pueden salvar vidas", y que "para que todos podamos ser agentes de prevención habría que dotar de herramientas a la población para que aprendamos a escuchar de forma activa y empática y así poder ayudar a buscar alternativas de solución". Ante la pregunta de si hemos avanzado o no en este camino por reducir las muertes por suicidio, Andreu cree que sí, y rememora cuando hizo la carrera y no escuchó nunca la palabra suicidio. Matiza: "Queda muchísimo por hacer. Queda pendiente que se cree un Plan Nacional de Prevención del Suicidio y eso depende de quienes nos gobiernan. Es injusto que dependiendo de tu código postal tengas la suerte o desgracia de tener o no un plan autonómico de prevención que, aunque tampoco son la panacea, ayudan a que se hable de suicidio y a que se tenga una estrategia de actuación. No sólo los profesionales de la salud deben saber ver las señales de alarma, también las personas comunes deben conocer y aprender a lidiar con este asunto si se presentara...".

  • Este reportaje forma parte del proyecto 'Once vidas' impulsado por EL MUNDO para la prevención del suicidio y del que forman parte Santiago Saiz, Rebeca Yanke, Rafael Álvarez y Yaiza Perera.