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La obesidad tiene un componente mental importante. Quienes sufren esta enfermedad tienen un 55% más de riesgo de sufrir depresión y esta patología, a su vez, también suma un riesgo de un 58% de desarrollo de la enfermedad metabólica. Esta relación bidireccional entre ambas pone el foco en que la solución de una impactará en la otra.
Con la llegada de los nuevos fármacos antiobesidad, los famosos Ozempic y Wegovy, este efecto se notó y se dieron las primeras sospechas de un impacto negativo por la asociación con la ideación suicida que se descartó tras una farmacovigilancia estrecha. Ahora una investigación analiza la relación obesidad-diabetes e impacto mental a través de la información recogida de más de 107.000 pacientes que tomaban semaglutida, lixisenatida, exenatida, dulaglutida y liraglutida, principalmente.
Este estudio publicado en JAMA Psychiatry ha concluido que el uso de los GLP-1 no se asocia a un mayor riesgo de acontecimientos adversos psiquiátricos ni a un empeoramiento de los síntomas depresivos en comparación con el placebo, y al tiempo sí que se vincula con mejoras en la calidad de vida, la restricción calórica y un control emocional sobre la alimentación.
Toby Pillinger, uno de los autores principales, comenta a EL MUNDO que si bien resulta obvio que "las personas pueden sentirse mejor con los GLP-1RA al perder peso o controlar la diabetes, ya que puede aumentar la autoestima, la energía y el bienestar general". Pero, curiosamente, señala el experto del Instituto de Psiquiatría del King's College London que "las mejoras en el bienestar emocional no parecían depender de esa razón única y directamente".
Aquí, el psiquiatra, experto en la salud cardiometabólica de personas con enfermedades mentales graves, hace hincapié en el efecto que para estos pacientes supone comer con moderación: "Significa que desarrollan la capacidad de controlar cuánto come, por ejemplo, resistiendo el impulso de picar o comer en exceso".
Un fármaco para controlar los atracones de comida emocionales
Muchos pacientes con grados altos de sobrepeso, obesidad y que desarrollan diabetes utilizan la alimentación como un recurso o respuesta emocional. "Esto es significa que comen en respuesta a sentimientos como el estrés, la tristeza o el aburrimiento, más que por hambre", señala Pillinger.
A través de esta investigación se analizan los datos de ensayos clínicos en los que se preguntaba a los participantes sobre sus hábitos alimentarios mediante cuestionarios psicológicos estándar. "Descubrimos que las personas que tomaban estos medicamentos eran más propensas a mostrar signos de control saludable sobre la alimentación y menos propensas a comer por emociones, en comparación con las que tomaban un placebo", añade.
Pillinger argumenta que "esto sugiere que los análogos del GLP también pueden tener un efecto directo en el cerebro, sobre todo en las áreas que controlan el estado de ánimo y la motivación. Así pues, si bien es probable que la mejora de la salud física ayude, nuestros hallazgos plantean la posibilidad de que estos fármacos también contribuyan directamente al bienestar emocional, algo que creemos que debería estudiarse más a fondo en futuras investigaciones".
En este punto, el trabajo señala que "esto era de esperar, dados los conocidos efectos inductores de la saciedad del neuropéptido GLP-1 en el cerebro y su señalización fisiológica en el sistema mesolímbico de recompensa, que conduce a una reducción de la ingesta de alimentos". Además, el paper especifica que "la exenatida reducía las respuestas cerebrales en imágenes de resonancia magnética funcional a las señales alimentarias en áreas cerebrales relacionadas con el apetito y la recompensa".
Perfil de seguridad en la esfera mental
Sembrado el nuevo camino hacia donde deben conducirse los nuevos trabajos sobre el impacto mental de la familia de los Ozempic, Wegovy y Mounjaro, estos resultados tranquilizan respecto al perfil de seguridad psiquiátrica de los GLP1-RA. Los efectos secundarios negativos fueron reportados tras el boom de su uso "fuera de indicación y vigilancia médica" hace dos años con el salto a la fama de Ozempic.
"En todos los ensayos clínicos de GLP 1, tanto en diabetes tipo 2 como en obesidad, sabiendo que estas personas tienen más tendencia a tener trastorno de emocionales, como síntomas depresivos y ansiedad, las agencias reguladoras han pedido que en el diseño de los ensayos clínicos siempre haya cuestionarios de calidad de vida que los miden y vigilan el impacto en la conducta alimentaria", explica Cristóbal Morales, vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Obesidad (Seedo).
La vigilancia de la aparición de este tipo de estos eventos adversos ha sido estrecha y contabilizada como un dato de seguridad, aunque siempre ha sido un objetivo secundario y de momento "nunca se ha hecho uno específico para esta esfera, aunque están en marcha", puntualiza Morales.
El investigador del metaanálisis explica que la información que les ha proporcionado la revisión de todos esos cuestionarios de los pacientes es "muy valiosa". "Se preguntó a las personas cómo se sentían durante el tratamiento, incluido su bienestar emocional, su confort físico y sus hábitos alimentarios. Cuando se combinaron los resultados, se observó que las personas que tomaban GLP-1RA presentaban una mejor calidad de vida en relación con su salud mental y eran más propensas a mostrar comportamientos alimentarios saludables".
Aquí Pillinger desgrana que estos pacientes eran "capaces de resistirse a comer en exceso o a comer en respuesta a las emociones". A los expertos esto les sirve de indicador para apuntar que hay beneficios más allá del peso o la glucemia: "También pueden mejorar a nivel emocional y a tener más control sobre su alimentación".
Para el portavoz de la Seedo, lo que recoge el trabajo es "lo que percibimos en las consultas". La salud física de este grupo de pacientes se encuentra intrínsecamente muy relacionada con el bienestar emocional, "es un círculo virtuoso o vicioso en función de lo que se utilice", insiste Morales. El endocrino afirma que estamos ante "un tratamiento holístico centrado en el bienestar físico, pero también el emocional. Siempre haciendo hincapié de que esto es un abordaje salud, no es frívolo, porque no se buscan resultados estéticos".



