SALUD
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La sarna, la infección de la piel que ha vuelto con fuerza y se ceba con los jóvenes

Unos pequeños ácaros han traído al presente una enfermedad casi olvidada, según una reciente radiografía realizada por investigadores españoles. ¿Por qué? "No hay una sola causa"

Radiografía de la sarna, repunte en España, estudio Eurosurveillance
Una mujer joven se rasca los brazos.SHUTTERSTOCK
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Los brotes de la sarna no desaparecen. Este verano esta infección de la piel ponía en jaque a una residencia de mayores en un pueblo malagueño. Los contagios de esta enfermedad que suena viejuna han subido en los últimos años en nuestro país. Así lo certifica un estudio reciente publicado en Eurosurveillance.

Esta creciente amenaza lleva al grupo de investigadores españoles firmantes del trabajo a reivindicar una respuesta contundente para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento. «Una mejor vigilancia e iniciativas específicas de salud pública podrían mitigar una mayor propagación, así como una investigación adicional para esclarecer mejor los factores relacionados con los ácaros y epidemiológicos que subyacen a los recientes aumentos en toda Europa», subrayan en el artículo.

Los datos van dejando pistas de cómo la escabiosis, que es el nombre médico de la infección cutánea, se ha hecho un hueco entre las enfermedades del pasado que han vuelto con fuerza. La sarna ha ido aumentando en toda España desde 2011, con una fuerte aceleración a partir de 2020. En primaria, los casos aumentaron una media del 66% anual entre 2020 y 2023, con un cambio en el perfil de las personas afectadas.

Los pequeños ácaros llamados Sarcoptes scabiei var hominis, con sus apenas 400 micras de tamaño, sus cuatro pares de patas y su cuerpo redondeado, están trayendo de cabeza a la comunidad sanitaria. En las consultas, la tasa de incidencia anual se multiplicó casi por 50, pasando de 130 casos por millón en 2011 a más de 6.300 por millón en 2023.

Detrás de estas cifras, hay un perfil de afectado nuevo, ya no es una enfermedad asociada a la pobreza o la exclusión social. Predominan los jóvenes de entre 15 y 24 años. Este grupo presenta la mayor tasa de incidencia y el crecimiento más rápido. Ellos sufren la infección dermatológica leve, el picor y las manifestaciones cutáneas. Son los mayores de 65 años, con largos ingresos e institucionalizadas, los que más sufren formas graves de la enfermedad, registrando la mayor tasa de hospitalización.

Zaida Herrador Ortiz, una de las autoras e investigadora en el Centro Nacional de Epidemiología, apunta que «es importante destacar que estas personas son especialmente vulnerables por sus condiciones basales y desarrollan formas más graves de la enfermedad». En la población general, se observa un aumento de casos en personas «económicamente activas» y no desempleadas, lo que indica que la transmisión se ha extendido.

Para continuar con la radiografía, hay que hacer una parada en la distribución geográfica. Las tasas más altas se registran en las islas (Baleares, Canarias) y en las regiones de la costa norte (Asturias, Cantabria, País Vasco). En las zonas interiores, las comunidades tienden a reportar tasas más bajas. «Se sabe que la supervivencia de los ectoparásitos, entre ellos el Sarcoptes scabiei, se ve afectada por la temperatura externa», explica Herrador, que añade que por ello van a «ampliar el análisis para poder cuantificarlo mejor».

¿Por qué hay más contagios de sarna en la última década?

«No hay una sola razón», destaca la investigadora, que enumera los analizados en el trabajo. Uno de ellos, radica en la posible resistencia de los ácaros a los tratamientos, como la permetrina (el tratamiento estándar) o fallos en la aplicación del mismo. Por otro lado, apuntan a los cambios sociales. El aumento del alquiler de habitaciones compartidas y la precariedad habitacional en jóvenes podrían facilitar la transmisión. A ello, se suma el papel del turismo como vector propagador y el uso de alojamientos compartidos tras la pandemia.

También describen en qué momento del año se agudizan los contagios: hay un pico de hospitalizaciones cada mes de enero, «posiblemente porque el frío y la humedad favorecen la supervivencia del ácaro y el hacinamiento en interiores», señala el trabajo.

¿Dónde hacen de las suyas estos pequeños arácnidos?

Los hogares son el lugar más frecuente de los brotes (40% del total) y donde la tasa de ataque (probabilidad de contagio) es más alta (75%). Las residencias de ancianos representan el 27% de los brotes, pero acumulan el mayor número total de casos debido a que los contagios allí suelen afectar a más personas.

También el personal sanitario está en la diana de la sarna. En el ámbito laboral, los auxiliares de enfermería y otros trabajadores sanitarios son el grupo más afectado, especialmente mujeres, debido al contacto físico estrecho con pacientes.