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Resuelven el misterio de la sífilis: un cuerpo de hace 5.500 años revela el origen de la enfermedad

Un equipo internacional de investigadores ha reconstruido el genoma más antiguo de la bacteria de la sífilis a partir de un fémur de un cazador-recolector que vivió hace más de cinco milenios en Sabana de Bogotá

Micrografía de campo oscuro de la bacteria 'Treponema pallidum', responsable de la infección de la sífilis.
Micrografía de campo oscuro de la bacteria 'Treponema pallidum', responsable de la infección de la sífilis.CDC
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Mientras en pleno siglo XXI las cifras de infecciones por sífilis andan desbocadas, los científicos escudriñan dónde y cuándo surgió la bacteria. Hoy, más de ocho millones de personas en el mundo conviven con la infección, aunque los expertos apuntan a que la cifra real es mucho mayor, dado que muchos pacientes no suelen acudir a los servicios sanitarios o carecen de acceso a ellos según su zona geográfica.

En Europa, los casos han crecido un 53% desde 2019, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés), y en España el año pasado se notificaron 11.930 contagios, de acuerdo con los datos del Ministerio de Sanidad.

La infección de transmisión sexual (ITS) ha sido objeto de trabajos científicos para esclarecer cómo hemos llegado hasta aquí. Se conoce que la primera epidemia de sífilis en Europa se registró en 1493, tras el asedio de las tropas francesas a la ciudad de Nápoles, pero no se tienen referencias de dónde vino esta enfermedad venérea que causó estragos en el Viejo Continente entre los siglos XV y XVIII.

Sobre el origen de la bacteria responsable, la Treponema pallidum hay varias tesis: unos sostienen que llegó con la tripulación que regresó junto a Cristóbal Colón tras el descubrimiento de las tierras americanas, "el nuevo continente"; otros defienden que ya llevaba tiempo en Europa, pero no había sido identificada.

Cierto es que, mientras en el Viejo Continente no se han encontrado pruebas de esto último, sí que hay restos que demuestran que sí estaba al otro lado del Atlántico mucho antes de las expediciones españolas. Una de las últimas la publica hoy la revista Science con el hallazgo del genoma de la sífilis en restos óseos humanos de hace 5.500 años en Colombia.

Hace un año que el equipo de la paleogenetista del Instituto de Medicina Evolutiva de la Universidad de Zúrich (Suiza), Verena Schünemann, publicaba en Nature el que hasta entonces se consideraba el genoma más antiguo conocido de la bacteria T.pallidum, descubierto en unos restos humanos de hace 2000 años que estaban enterrados en Brasil.

Sin embargo, el equipo de la Universidad Estatal de Misisipi y el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian marca un hito en la paleogenómica al reconstruir el genoma más antiguo hasta la fecha de la bacteria responsable de la sífilis y el pian (calificada como una enfermedad tropical desatendida).

¿Cómo han sido los trabajos de la investigación?

A través del análisis en un fragmento de tibia de un cazador-recolector (de entre 45 y 60 años) enterrado en el abrigo rocoso de Tequendama I (hoy Sabana de Bogotá), el estudio confirmó que esta versión "primitiva" de la bacteria ya poseía los genes de virulencia asociados a las cepas modernas. Esto indica que el potencial para causar enfermedad y la adaptación a los huéspedes humanos ya estaban consolidados hace milenios.

La investigación identificó 16 mutaciones específicas compartidas entre el linaje TE1-3 y las cepas modernas en genes clave para la interacción entre el huésped y el patógeno. Pese a ello, lo más sorprendente es que el esqueleto del individuo no presentaba lesiones óseas visibles (macroscópicas) típicas de la enfermedad.

Otra de las novedades que surgen del análisis filogenético de este genoma (TE1-3) es que representa una rama previamente desconocida de T. pallidum que se separó antes de que surgieran todas las demás subespecies conocidas. Los autores de la investigación sugieren en el artículo que la aparición de la sífilis no dependió de la intensificación de la agricultura y la aglomeración de la población, factores que a menudo se relacionan con la propagación de enfermedades infecciosas.

"Reformular la sífilis, junto con otras enfermedades infecciosas, como producto de condiciones evolutivas, ecológicas y biosociológicas localizadas y muy específicas, así como de la globalización, puede representar un paso fundamental para reducir el estigma y mejorar la salud pública", escriben Molly Zuckerman y Lydia Ball, del Departamento de Biología Celular y del Desarrollo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado en un artículo de perspectiva que acompaña a la investigación.

Para ellas, este descubrimiento supone hallar el "eslabón perdido" que reconcilia la arqueología con la genética, probando que los patógenos que dejaron marcas en huesos antiguos eran, efectivamente, parientes de la sífilis moderna. También resaltan la frustración histórica de la ciencia: mientras los arqueólogos documentaban huesos con marcas de sífilis desde hace milenios, los genetistas solo lograban recuperar ADN de bacterias de hace unos pocos siglos.

Zuckerman y Ball también hacen referencia a la polémica sobre el origen de infección de la discordia. "La rareza y la ambigüedad de las pruebas esqueléticas de estas enfermedades y la dificultad técnica de recuperar el ADN bacteriano antiguo de los restos afectados han dificultado el abordaje de esta cuestión".