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Febrero es el mes más particular del calendario, ya que el segundo mes del año tiene 28 días y a veces 29. El número final de jornadas depende de si es año bisiesto (cuando el mes tiene 29 días en vez de 28), circunstancia que ocurre cada cuatro años. Veamos los motivos de esta singularidad.
La respuesta rápida es que el año bisiesto viene a corregir el hecho de que cada año tiene 365 días y 6 horas (exactamente 5 horas, 48 minutos y 45,25 segundos más), horas que no se contabilizan y que se suman cada cuatro años formando un nuevo día y, por ende, un año de 366 días. Dicho reajuste se lleva a cabo para evitar que las fechas astronómicas y cronológicas dejen de coincidir.
De no existir el año bisiesto, los seres humanos no podrían seguir el ciclo de la naturaleza, ya que, por ejemplo, la floración de las plantas reventaría en lo que conocemos como verano cronológico. Vamos, que no se podría controlar ningún fenómeno a través del calendario.
La historia sobre cómo se llega a esta corrección del calendario viene de lejos.
Primeros ajustes con Julio César y el 'invento' de los años bisiestos
Fue Julio César quien, en el 46 a.C., tras un año que duró 445 días, con toda la confusión que ello supone, decidió racionalizar el calendario. La reflexión que hizo Julio César vino a ser: "seis por cuatro... Perdemos un día cada cuatro años". Y adjudicado: entre el 23 y el 24 de febrero. Y con el calendario gregoriano, en el siglo XVI, 29 de febrero. Así se introdujo en Roma el año solar de 12 meses de 30 días cada uno, con cinco días de menos al año y uno bisiesto cada cuatrienio.
La colocación de los años bisiestos, uno de cada cuatro años, fue implantado por Dionisio 'El Pequeño', un monje de Turquía que en torno al año 200 (d.C) halló la diferencia entre lo que contaba el calendario juliano y la realidad, y por el que si ese desajuste no se corregía, en el plazo de 500 a 600 años el solsticio de verano podría suceder en el solsticio de invierno y viceversa.
De esta manera, Dionisio 'El pequeño' observó que para que todas las fechas coincidieran en el tiempo, era preciso que febrero tuviera un día más, para hacer realidad esas seis horas de más que no se cuentan el resto de los años.
El calendario gregoriano
El primer calendario moderno fue introducido en 1582 por el papa Gregorio XIII, cuya bula de ese mismo año corrigió un desfase temporal que ya llevaba creciendo varios siglos. A partir de entonces el año nuevo volvería a celebrarse el 1 de enero y no a finales de marzo. Este nuevo calendario, llamado gregoriano, era preceptivo para los católicos pero los protestantes siguieron con el antiguo. Tampoco los rusos lo aceptaron.
El hecho de que ese día de más se añada en febrero se debe a que el cómputo que se realiza depende del solsticio de invierno y de la distancia de la luna respecto a la Tierra.
Cabe recordar que un año es un período de 12 meses, que se cuentan desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, sumando 365 días con ambas fechas incluidas. Es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol, pero no equivale exactamente a 365 días.
Siguen quedando pequeñas diferencias
Pese a estos reajustes en el calendario, quedan unas pequeñas diferencias que, en un año o lustro no se aprecian, pero que se notan a largo plazo. Los científicos corrigen y regulan estas décimas de segundo tanto en los relojes como en los calendarios. En ese sentido, se ha referido a las fiestas litúrgicas, que no cambian de fecha y otras, que son movibles, dependen de las lunas, como el Carnaval o la Semana Santa.
En definitiva es a Dionisio 'El pequeño' a quien se deben las dataciones que rigen en la actualidad ya que el calendario juliano, además, tenía un error de tres años en el cómputo general por el que, de hecho, Jesucristo podría haber nacido tres años antes o tres años después.
¿Cuántos cumpleaños ha celebrado Pedro Sánchez si nació un 29 de febrero?
Se calcula que unas 30.000 personas en España y cinco millones en todo el mundo han nacido un 29 de febrero. Hay que tener en cuenta que las posibilidades de nacer ese día de un año bisiestos son de 1 entre 1.641.
En ese selecto club está, por ejemplo, Pedro Sánchez, que nació el 29 de febrero de 1972. Desde entonces sólo ha habido 13 años bisiestos, el último de ellos en 2024, por lo que tendría 13 años. Obviamente, los nacidos un 29 de febrero suelen celebrar su cumpleaños el 28 de febrero o el 1 de marzo en los años no bisiestos, por lo que, sí, en 2025 Sánchez cumple 53 años.
Año anomalístico, sideral y trópico
Cabe recordar que un año es un período de 12 meses, que se cuentan desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, sumando 365 días con ambas fechas incluidas. Es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol, pero no equivale exactamente a 365 días. Además, una vuelta completa de la Tierra al Sol se puede medir de distintas maneras:
- Año anomalístico: tiempo que transcurre entre dos pasos consecutivos de la Tierra por el afelio o el perihelio de su órbita (365 días, seis horas, 13 minutos y 59 segundos).
- Año sideral o sidéreo: tiempo que transcurre entre dos pasos consecutivos de la Tierra por el mismo punto de su órbita con respecto a la posición de las estrellas (365 días, seis horas, 9 minutos y 24 segundos).
- Año trópico: tiempo que transcurre entre dos pasos consecutivos y reales de la Tierra o aparentes del Sol por el mismo equinoccio o el mismo solsticio (365 días, cinco horas, 48 minutos y 46 segundos).
