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Tradicionalmente, el éxito o el fracaso de los niños se ha medido en las calificaciones en el colegio o en las actividades extracurriculares, dejando de lado la inteligencia emocional. De acuerdo al Instituto Europeo de Posgrado, es la capacidad de reconocer y comprender nuestras propias emociones, así como las de los demás. También implica utilizar esta información de manera efectiva para regular nuestras emociones, comunicarnos de manera asertiva y establecer relaciones saludables.
En este sentido, la experta Reem Raouda ha estudiado más de 200 casos de niños y ha identificado siete estrategias que los padres aplican desde temprano y que favorecen el desarrollo de una alta inteligencia emocional en sus hijos, tal y como ha compartido en CNBC.
Estos son los 7 rasgos
- Entendieron el poder del silencio: dejaron espacio a su hijo para procesar sus emociones y reflexionar por sí mismos, ofreciendo consuelo sin palabras.
- Hablaban de las emociones con frecuencia: enseñaron a sus hijos a identificar y hablar de las emociones, lo que ayudó a los niños a expresarlas y no reprimirlas.
- Pedían perdón a sus hijos: cometer errores forma parte de la vida. Las disculpas generaban confianza y demostraban respeto, haciendo que el niño se sintiera valorado.
- No forzaban a decir por favor, gracias o perdón: modelaban los comportamientos para que los hijos aprendieran con el ejemplo. El resultado fue que lo dicen constantemente porque se lo escuchaban a los padres.
- No minimizaban las pequeñas preocupaciones: cualquier preocupación, por pequeña que fuera, era tenida en cuenta, mostrando a los hijos que sus sentimientos importaban. Esto tenía un gran efecto sobre la autoestima de los niños.
- No ofrecían siempre soluciones: animaban a los niños a decidir por sí mismos, fomentando pensamiento crítico, independencia y confianza.
- Aceptaban el aburrimiento: permitían que el hijo se aburriera, lo que fomentaba su creatividad y sus habilidades para resolver problemas.
