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Hoy, miércoles 28 de enero de 2026, la Iglesia católica celebra en su santoral las festividades de Santo Tomás de Aquino, San Juan de Réome, San Julián de Cuenca y San Santiago eremita, y San José Freinademetz, entre otros.
Como recuerda el Martirologio Romano sobre el santo del día: "Memoria de Santo Tomás de Aquino, presbítero de la Orden de Predicadores y doctor de la Iglesia, que, dotado de gran inteligencia, con sus discursos y escritos comunicó a los demás una extraordinaria sabiduría. Llamado a participar en el II Concilio Ecuménico de Lyon por el papa beato Gregorio X, falleció durante el viaje en el monasterio de Fossanova, en la región italiana del Lacio, el día siete de marzo, fecha en la que, años después, se trasladaron sus restos a la ciudad de Toulouse, en Francia (1274)."
Santo Tomás de Aquino, teólogo y filósofo católico que vivió en el siglo XIII, es considerado el principal representante de la enseñanza escolástica. Por ello, Santo Tomás de Aquino es el patrón de las universidades, los estudiantes y profesores.
Recuperamos el artículo de EL MUNDO "Santo Tomás, el fraile distraído que introdujo a Aristóteles", de Ángel Díaz, para descubrir la vida y obra del santo:
En el siglo XIII, ser fraile no significaba llevar una vida tranquila y alejada del mundo. Muy al contrario, pertenecer a una de las llamadas órdenes mendicantes suponía estar inmerso de lleno en un apasionado debate ideológico, que se cobraría víctimas de ambos bandos y que, en el ámbito académico, tuvo como escenario la Universidad de París.
Allí impartió clases el que sin duda fue el intelectual más destacado de su época: Tomás de Aquino (1225-1274), hoy más conocido como Santo Tomás. Pero aquellos eran momentos difíciles para los frailes -Tomás lo era, en concreto de la orden de los dominicos- e incluso para los santos. Los tiempos estaban cambiando y la Iglesia tenía dos opciones, las mismas a las que tantas veces se ha enfrentado a lo largo de la Historia: adaptarse al cambio o imponer la tradición.
Y la tradición, al menos en lo que al ámbito universitario se refiere, bien podría resumirse en una palabra: Platón. Tomás de Aquino, un joven obeso, misógino y algo distraído, había dado con la clave para conciliar los nuevos tiempos con las enseñanzas clásicas de la Iglesia. Pero tenía dos problemas: el primero, era fraile; el segundo, era aristotélico. Tanto lo uno como lo otro le granjearía enemigos, aunque por motivos bien distintos, en la Universidad de París.
El número de cátedras que podían ocupar las órdenes mendicantes estaba limitado por mandato papal, al tiempo que las enseñanzas de Aristóteles, importadas desde el mundo árabe, no casaban bien con el canon platónico de la época. Varias obras de Tomás, como otras muchas similares, fueron prohibidas, y no fue sino póstumamente cuando el filósofo dominico alcanzó el prestigio que aún hoy conserva como uno de los Padres de la Iglesia y figura clave del pensamiento occidental.
Pero no conviene caer en tópicos: Santo Tomás no fue, ni mucho menos, un mártir. Se topó, es cierto, con las polémicas, odios y censuras habituales de su tiempo, pero no llegó la sangre al río. Encontró también influyentes partidarios y, después de todo, peor lo llevaron sus oponentes. El principal de los cuales fue Guillaume de Saint-Amour (1200-1272).
Decano de Teología, a Saint-Amour no le preocupaba Aristóteles, e incluso escribió un tratado sobre el filósofo griego. Pero no soportaba a los dominicos. Logró que el Papa Inocencio IV restringiera su actividad docente y denunció en sus obras que los frailes mendicantes, en su opinión una tropa de presuntuosos y amanerados, servían al Anticristo antes que a Dios.
Quizá fue este excesivo apasionamiento lo que perdió a Saint-Amour, ya que sus propios escritos acabaron prohibidos, e incluso sufrió el exilio de París tras la llegada del nuevo Papa, Alejandro IV, mucho más cercano a las órdenes mendicantes que su predecesor. Esta circunstancia facilitaría la readmisión en la Universidad de los dominicos y otras órdenes de frailes. Pero quizás el escollo más importante que tuvo que salvar la obra de Santo Tomás fue el tránsito del platonismo, excesivamente místico y supranatural para los nuevos tiempos, al aristotelismo, que abría la posibilidad de comprender las verdades divinas no sólo con la fe, sino también mediante el ejercicio de la razón.
La historia corría a favor del de Aquino: las técnicas arquitectónicas y agrarias se modernizaban; la estructura social, aunque muy lentamente, comenzaba a cambiar. Los filósofos árabes -Averroes y Avicena- sirvieron de inspiración para que Tomás conciliara la razón con la mística. Pronto el pensamiento de Aquino sería asumido por las élites y dejaría de ser novedad para convertirse en dogma. De hecho, fueron sus seguidores aristotélicos, más de tres siglos después de su muerte, quienes llevaron a Galileo ante la Inquisición.
SANTORAL COMPLETO DE HOY, 28 DE ENERO
El santoral de hoy, 28 de enero, festeja las siguientes onomásticas, conmemoraciones y memorias de santos:
- Santo Tomás de Aquino
- San Juan de Réome
- San Santiago, eremita
- San Julián de Cuenca
- Beato Bartolomé Aiutamicristo
- Beato Julián Maunoir
- Beatos Águeda Lin Zhao, Jerónimo Lu Tingmei y Lorenzo Wang Bing
- San José Freinademetz
- Beata María Luisa Montesinos Orduña
- Beata Olimpia (Olga) Bidà
El santoral católico es el conjunto de personas reconocidas por la Iglesia como santos o beatos en una fecha concreta. El Martirologio Romano es el documento que nombra y distribuye en el calendario los casi 7.000 santos y beatos reconocido por la Iglesia.
Los santos y santas son hombres y mujeres destacados en las diversas tradiciones religiosas por sus relaciones especiales con las divinidades o por una particular elevación ética. Mientras que la consideración de beato constituye el tercer paso en el camino de la canonización.
