"Estamos preocupados por la procesión cívica", ha admitido este miércoles la alcaldesa de Valencia, María José Catalá. La tradicional procesión cívica del 9 d'Octubre, Día de la Comunidad Valenciana, discurre todos los años por las calles del centro de la ciudad y congrega siempre a miles de personas. Pero si los insultos a las autoridades suelen ser habituales en algunos puntos del recorrido, este año preocupa especialmente por dos circunstancias: las posibles protestas contra Israel y el presidente de la Generalitat.
Carlos Mazón, de hecho, ha confirmado precisamente este miércoles que piensa acudir al acto. Será el primero de carácter masivo en el que participe tras la dana, por lo que se había especulado incluso con que finalmente no acudiese. El presidente valenciano, sin embargo, ha pedido tras la presentación de la campaña institucional del 9 d'Octubre "que sea eso, una procesión cívica".
En el Palau de la Generalitat son conscientes del riesgo que corre el presidente en el día grande de la Comunidad Valenciana, que se celebrará precisamente el mes en que se cumplirá el primer aniversario de la dana. Ahora bien, las fuentes consultadas apuntan también a posibles protestas pro Palestina y contra Israel como las que ya se vivieron durante la Vuelta ciclista a España".
"Le he trasladado a la delegada mi preocupación por un año especialmente convulso, socialmente convulso, y le he pedido que extreme las medidas de seguridad", ha declarado la alcaldesa tras la junta local de seguridad celebrada en el Ayuntamiento de Valencia para establecer el dispositivo de cara a la celebración del Día de la Comunidad Valenciana.
La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, ha garantizado que un total de 1.800 agentes de la Policía Nacional "velarán por la normalidad" durante la jornada. El dispositivo municipal, además, contará con 500 personas, entre policías locales, bomberos y personal de Protección Civil. Será, por tanto, un 9 d'Octubre de alto riesgo.


