COMUNIDAD VALENCIANA
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Mazón firma su dimisión tras seis horas de incertidumbre y activa la sucesión en la Generalitat, que queda en manos de Vox

"Debí haber tenido la visión política de cancelar mi agenda", admite en su comparecencia ante los medios en la que anuncia su renuncia / Tras una mañana de rumores, oficiliza su salida y activa el reloj: 12 días para presentar candidaturas

Mazón dimite y carga contra Sánchez, asume su equivocación y le llama "mala persona"E.M
Actualizado

Carlos Mazóndimite. "Ya no puedo más", ha dicho en una comparecencia sin preguntas en el Palau de la Generalitat, acompañado de todo su gobierno. Dimite como presidente de la Generalitat, justo un año después de la dana, y cuando la presión social, política y judicial sobre sus hombros era ya insoportable. Mazón ha reconocido los "errores propios". "Los que me sitúan en el centro de la crítica política", ha dicho. El primero: "Debí haber tenido la visión política de cancelar mi agenda y desplazarme hacia Utiel", ha dicho sobre su polémica comida en el Ventorro con una periodista, que se alargó casi cuatro horas. "Voy a vivir con los errores de aquel día toda mi vida", se ha lamentado. "He pedido perdón y hoy lo vuelvo a repetir. Pero ninguno de los errores fue por cálculo político o por mala fe".

De hecho, fuentes de su entorno confirman que tras el pleno del Consell, que se celebrará en Alicante este martes para oficializar la salida del vicepresidente Gan Pampols, Mazón reducirá su agenda y seguirá las indicaciones de su médico. Pero esas fuentes tardaron horas en concretar su renuncia. Después de una mañana de rumores, pasadas las tres de la tarde -seis horas después de la comparecencia del president-, se oficializaba la dimisión.



Se activa ya el reloj de la sucesión, o el reloj electoral, si no hay pacto del PP con Vox sobre el relevo de Mazón. Ahora, se abre un periodo de 12 días para presentar candidaturas para la Presidencia de la Generalitat. A continuación, en un plazo de entre 3 y 7 días, se convocará el pleno de investidura. El límite para elegir president son dos meses. Si para entonces no hay un acuerdo entre las dos fuerzas de la derecha, se celebrarían elecciones entre 54 y 60 días después. Es decir, aproximadamente en marzo.

Mazón, por tanto, continúa ya como president en funciones y parece decidido a mantenerse como diputado, es decir, con la garantía del aforamiento, a salvo de la investigación de la jueza. Como president, la magistrada debería elevar una exposición razonada al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana si encuentra rastros de su responsabilidad, pero no puede investigarlo ella directamente.

Lo que está claro es que el futuro de la política valenciana queda en cualquier caso en manos de Vox, porque la voluntad del PP es investir a un nuevo presidente de la Generalitat de manera interina para completar la reconstrucción hasta 2027. De no haber acuerdo con Vox, la Comunidad Valenciana iría a elecciones.

"Apelo a la responsabilidad de esa mayoría para elegir nuevo presidente de la Generalitat Valenciana", ha afirmado Mazón en un claro mensaje al partido de Santiago Abascal. "Me refiero a esa mayoría parlamentaria viva y en marcha que ha acabado con el impuesto de sucesiones y que ha traído la gratuidad educativa de 0 a 3 años".

Mazón ha hecho balance personal y se ha referido a unos "días de recordatorio con el aniversario, desgarradores, duros, crispados y en ocasiones crueles". Aun así, ha reconocido su parte de responsabilidad en la medida en que "se generaron bulos por no dar explicaciones a tiempo".

No sólo eso. "No pedimos la declaración de emergencia nacional porque el Gobierno dijo que no iba a traer más efectivos. Descubrimos que nos iban a dejar solos por estrategia política", ha explicado, para dar ahora públicamente la razón al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que abogó en su día por pedirla.

Mazón ha asegurado que no se supo que había fallecidos "hasta la madrugada del 30". "Desde la mañana de ese día nos hicimos cargo del trabajo ingente e inimaginable solos".

"Cumplido el primer aniversario de la peor tragedia como pueblo, he decidido hacer un balance más personal", ha justificado. "Durante todo este tiempo, siempre he mantenido el mismo criterio. Ante una situación tan grave, hablar de una situación personal, orgánica o de mi futuro político me parecía una frivolidad. Ese desgaste lo asumí desde el principio". "Soy foco de crítica, ruido, odio y crispación", ha agregado. "Quizá ese es el gran escollo a superar", ha valorado, tras elogiar el trabajo de reconstrucción que ha hecho estos meses la Generalitat.

"He salido de todos los cálculos políticos personales, porque sé que mi vida cambió el 29 de octubre para siempre", ha destacado. "Nunca he sido ajeno al estado de ánimo de la opinión pública, pero he intentado batallar". Mazón ha argumentado que si ha aguantado durante todo un año ha sido para intentar demostrar su verdad: "Hace meses parecía imposible que alguien creyera muchos de los argumentos que hemos defendido desde el principio, que la Confederación Hidrográfica del Júcar no avisó del barranco del Poyo, que la Aemet dijo a las 18 horas que el temporal se iba a Cuenca...".

"Espero que cuando pase el ruido, la sociedad pueda distinguir entre un hombre que se ha equivocado y una mala persona", ha declarado compungido y en referencia al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Si el 28 de octubre de 2024 el debate público giraba en torno a la posibilidad del regreso de la Copa América a Valencia, mientras tras las paredes del Palau de la Generalitat se relamían con encuestas que rozaban para el PP la mayoría absoluta, el agua arrastró con todo un día después. El 29 de octubre de 2024, una dana se llevó por delante la vida de 229 personas en Valencia e hizo saltar la legislatura por los aires.

Mazón ha estado desde entonces en el punto de mira, cuestionado dentro y fuera de su partido desde que se supo que aquel fatídico día estuvo comiendo con una periodista durante casi cuatro horas. La etiqueta del Ventorro ya no se la quitaría nunca de encima. Un año después, al episodio del restaurante se le agregó el del parking al que acompañó a Maribel Vilaplana. El funeral por las víctimas de la dana en el primer aniversario de la tragedia evidenció como nunca -con Alberto Núñez Feijóo de testigo privilegiado- que es él quien acapara sobre todo la ira de los familiares. Así que a la presión social de la calle se sumó esta semana la de Génova.

En el partido reconocían que el funeral fue un punto de no retorno, un antes y un después que dejaba a Mazón en una posición "insostenible". A él pero también a un PP valenciano que aspira a seguir gobernando. La pregunta es: ¿Cómo ha podido seguir al frente de la Generalitat alguien a quien el líder de su partido retrató como "noqueado"? Vox ha sido quien ha alimentado durante todo este tiempo lo que no era sino un espejismo.

Mazón ha sobrevivido con respiración asistida gracias al partido de Santiago Abascal, sin cuyo acuerdo Feijóo se ha visto atado de pies y manos para resolver el problema valenciano. Vox dio aire a Mazón permitiéndole aprobar los presupuestos de la Generalitat de 2025, las llamadas cuentas de la reconstrucción. Le ha sostenido en todo es tiempo, en una estrategia que ha permitido además a Abascal hurgar en la herida del PP y visibilizar la debilidad de Feijóo. El enfrentamiento público con el PP del que ha hecho gala Vox en toda España no ha sido tal en la Comunidad Valenciana, donde la relación con Mazón ha fluido como nunca.

Esto impidió al PP ejecutar una pronta salida de Mazón. El PP valenciano no tiene mayoría absoluta en las Cortes Valencianas y cualquier relevo de transición hubiera necesitado el aval de Vox. La mejor situada en el parlamento autonómico para suceder a Mazón, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, no es precisamente del agrado del partido de Abascal, de ahí que emergiese como alternativa el portavoz del PP en las Cortes, Juanfran Pérez Llorca, artífice de los pactos con Vox. En todo caso, el botón del adelanto electoral sólo lo puede apretar Mazón. Y hasta ahora se había resistido a hacerlo.

En su entorno aseguran que en todos estos meses Feijóo nunca le llamó para pedirle que dimitiera. Es más, en el Palau de la Generalitat se vio como una oportunidad el ascenso de Miguel Tellado y Ester Muñoz. Si ambos se habían distinguido por su defensa cerrada de Mazón, ha sido esta última la que por primera vez le ha mostrado la puerta de salida esta semana, dejando públicamente en sus manos la dimisión.

Aislado en su partido y a punto de iniciarse un nuevo ciclo electoral, Mazón no ha tenido más remedio que dar ahora un paso al lado. A la presión política y social se ha sumado el cerco judicial. La decisión de la Audiencia de Valencia de ordenar la citación de Vilaplana como testigo -comparece este lunes- dio carta blanca a la jueza de Catarroja, Nuria Ruiz Tobarra, para poner el foco en el Ventorro. Si primero pidió el listado de llamadas telefónicas de Mazón aquella tarde, a continuación reclamó a la periodista el ticket del parking al que la acompañó Mazón.

Las contradicciones de Mazón

Sobre el papel, el objetivo de la jueza es saber hasta qué hora estuvieron juntos para conocer qué conversaciones entre Mazón y Salomé Pradas -la ex consejera autonómica imputada- pudo escuchar la periodista. En la práctica, el requerimiento a Vilaplana para que facilite el ticket reabre el incómodo debate sobre el paradero del presidente en la tarde del 29 de octubre, es decir, en las horas críticas de la dana.

Los cambios de versión sobre lo que hizo o no hizo aquella tarde, de hecho, han acabado por hundir su credibilidad, tal y como reconocen en su propio partido. Mazón nunca ha dicho a qué hora salió del restaurante ni a qué hora llegó al Palau de la Generalitat. Los horarios -también con cambios de versión incluidos- los ha tenido que decir la periodista.

Cuando primero dijo que dejaron el Ventorro sobre las 17.30 horas, desde Presidencia de la Generalitat se situó la llegada de Mazón al Palau a partir de las 18 horas. Cuando Vilaplana ratificó en una carta meses después que en realidad la comida se alargó hasta las 18.30-18.45 horas, Presidencia empezó a hablar de la llegada al Palau "mucho antes de las 20 horas". El problema, que Mazón estuvo además desconectado 37 minutos desde las 18.57 a las 19.34, es decir, supuestamente una vez se despidió de la periodista. En ese intervalo de tiempo, a las 19.10, Pradas le llamó para informarle del ES-Alert pero Mazón le colgó la llamada.

La otra gran contradicción en la que incurrió Mazón fue la hora de llegada al Cecopi. Si en un primer momento dejó alimentar la teoría de que lo hizo antes del ES-Alert, cuando la jueza empezó a situar el objeto de su investigación en la alerta tardía y errónea, Mazón confirmó que llegó a la reunión de la emergencia a las 20.28 horas. A partir de ahí, su mensaje ha sido que no tuvo nada que ver con la redacción ni el envío del ES-Alert. Pradas, sin embargo, ha dejado claro esta semana que estaba al tanto de todo. Eso sí, la ex consejera mantiene de momento que no se esperó a Mazón para enviar el ES-Alert ni él dio ninguna orden al respecto.

Aun así, la jueza lo tiene en el punto de mira, y le ha ofrecido declarar voluntariamente como investigado por su situación de aforado. De hecho, esto es lo que ha llevado al PP valenciano a pedir a Génova en los últimos días una salida pactada para Mazón, es decir, para "no dejar tirado al presidente" como se hizo en su día con Francisco Camps o Rita Barberá.

El PP había dado margen a Mazón para liderar la reconstrucción y darse tiempo para remontar en las encuestas. El dirigente alicantino cesó a Salomé Pradas y a Nuria Montes, incorporó a su Consell al teniente general retirado Francisco José Gan Pampols, emprendió una huida hacia delante con el relato de la confrontación con el Gobierno de Pedro Sánchez e incluso tenía prevista para este martes una nueva remodelación de su Ejecutivo. Doce meses después de la dana, Mazón dimite. El día justo que se cumple un año de la frustrada visita a Paiporta con los Reyes y Sánchez, y que fue el primer aviso de que una tragedia así lo iba a cambiar todo. Sin posibilidad de vuelta atrás.