COMUNIDAD VALENCIANA
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La lenta agonía de la naranja valenciana: "Necesitamos un 'plan Marshall' y que no se legisle contra los agricultores"

El campo valenciano atraviesa una grave crisis azuzada por la caída de la producción y del consumo de naranjas en toda Europa que ha hecho que muchos agricultores se pasen al aguacate

Campos de naranjos en Canals (Valencia).
Campos de naranjos en Canals (Valencia).DAVID GONZÁLEZARABA PRESS
Actualizado

Hay dos realidades que resumen bien la gravedad de la crisis que atraviesa un sector tan importante como el de la naranja. Si por un lado «la naranja sudafricana está suplantando a la valenciana», por otro, se calcula que hasta 3.000 hectáreas que antes se dedicaban al cultivo de cítricos en Valencia se han reconvertido hoy para producir esa fruta tan de moda como es el aguacate.

Quien lo dice es el presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado. «El sector citrícola necesita un plan Marshall», advierte el presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores. «La tierra para el cultivo de cítricos era un diamante de la agricultura valenciana. Hoy tiene menos brillo, pero sigue siendo potencialmente un diamante y lo que hay que hacer es pulirlo», insiste, para justificar así la necesidad de una apuesta inversora de las administraciones por un sector que, lejos del esplendor de antaño, vive sus horas críticas.

Los agricultores reclaman medidas económicas y fiscales que permitan revertir una situación que viene de lejos. El consumo de naranjas entre la ciudadanía europea ha caído, como también lo ha hecho la producción de cítricos. Según las cifras de la Consejería valenciana de Agricultura, la producción para la campaña citrícola de 2025-2026 supera los 2,5 millones de toneladas.

Aun así, esto supone un descenso de 217.126 toneladas de cítricos menos que en la campaña precedente. Es decir, un 8% menos y un 13% inferior a la de hace dos temporadas. Si se compara con el promedio de las cinco últimas temporadas, la caída es del 17,9%, un porcentaje que escala hasta el 23,2% inferior respecto al promedio de las diez últimas.

El presidente de la Interprofesional Citrícola Española (Intercitrus), Celestino Recatalá, destaca también que «la campaña citrícola en España se ha desarrollado en un contexto complejo, con una producción prevista claramente a la baja, la más reducida de los últimos 16 años». También en el ámbito nacional se estima una cosecha total de 5,44 millones de toneladas, lo que supone un descenso de 655.000 toneladas respecto a la campaña pasada (-10,7%) y un 14,2% inferior a la media de las últimas cinco campañas.

¿Qué está pasando? Según Recatalá, en primer lugar hay que mirar al cielo. Las adversidades climáticas («excesivas lluvias en primavera, altas temperaturas en periodos críticos del desarrollo de los frutos y episodios de pedrisco») explican la caída de la producción de cítricos. Ahora bien, también hay «problemas estructurales profundos».

De hecho, AVA pide una especie de plan Marshall para abordar la elevada edad de las plantaciones o el abandono de los campos. Pero, sobre todo, hay una cuestión que los agricultores llevan años denunciando: la competencia desleal de terceros países, que no hará sino aumentar tras el acuerdo con Mercosur. En el punto de mira de todos está Sudáfrica.

Según AVA, el acuerdo económico de la Unión Europea con Sudáfrica, firmado en 2016, ha provocado un desplome del 40% de las mandarinas tempranas de la Comunidad Valenciana. El motivo: el solapamiento en el tramo inicial de la campaña citrícola con las mandarinas tardías de Sudáfrica, cuyas exportaciones al mercado europeo, por el contrario, «se han más que triplicado en esta última década», según AVA. Han pasado de 53.869 a 180.140 toneladas.

Tal y como explica Cristóbal Aguado, cuando los cítricos sudafricanos que han inundado los estantes europeos llegan al final de su calidad, «lo que hacen es vender con el precio a la baja, perjudicando a los valencianos que tienen que salir a un precio aceptable». De ahí el problema de que ambos se solapen en los mercados, porque las naranjas y mandarinas sudafricanas se venden más baratas cuando arranca la temporada de los cítricos valencianos.

En palabras de Recatalá, «la presión sobre los precios de los productores se ve agravada por la elevada presencia de volúmenes de terceros países, como Sudáfrica, que actúan como factor de distorsión en el mercado y dificultan la recuperación de la remuneración justa para todos los eslabones de la cadena». Por ello, el presidente de AVA insiste: «Europa ha firmado convenios con terceros países totalmente lesivos para los intereses comunitarios».

No solo Sudáfrica, sino también Turquía, Egipto, Marruecos... «Da la impresión de que se han cambiado intereses económicos de la Unión Europea por los intereses del sector primario europeo, renunciando incluso a la seguridad alimentaria», lamenta Aguado. Los agricultores, de hecho, han denunciado el «riesgo fitosanitario» asociado a las exportaciones citrícolas de Sudáfrica a la UE: mancha negra, falsa polilla... El presidente de Intercitrus confirma que «preocupa el avance de las plagas y enfermedades, así como el deterioro de la sanidad vegetal, en un escenario con cada vez menos herramientas fitosanitarias disponibles».

Naranjas valencianas sin recolectar.
Naranjas valencianas sin recolectar.DAVID GONZÁLEZARABA PRESS

El envejecimiento de los árboles es otro de los problemas a los que se enfrenta el sector. «Esto, unido a la baja rentabilidad, está impidiendo que haya una replantación acelerada para todos los millones de naranjos que se plantaron hace 30 años», advierte el presidente de AVA. Y un árbol viejo produce menos.

La baja rentabilidad de la naranja es otra de las cargas que arrastra en su mochila cualquier agricultor. El aumento «sostenido» de los costes de producción se traducen en la práctica de la siguiente manera. «Un agricultor con muy poca tierra vivía hace 40 años muy, muy bien. Hoy se moriría de hambre con una explotación media», sintetiza el presidente de AVA. «El sector primario está contra las cuerdas, y la mejor muestra de ello es que prácticamente la mitad de la gente tiene más de 65 años». «Es preocupante», insiste, porque «no hay seguridad para el sector».

Y es lo que explica, por ejemplo, que para muchos agricultores el aguacate se haya convertido en la nueva naranja valenciana. «Tiene una gran demanda en el mercado europeo y ha cambiado mucho los hábitos de consumo. En este momento es un cultivo más rentable que algunos campos de cítricos», afirma Aguado. Estima que de las 170.000 hectáreas de tierra de cultivo abandonadas, unas 30.000 eran de cítricos.

Por ello, el sector pide ese «plan Marshall» que involucre a todas las administraciones y revierta la situación de un sector cuyas exportaciones se la juegan en Europa. El 90% de los cítricos se venden en el mercado europeo. Y, sin embargo, «el enemigo lo tenemos en Bruselas, donde se está legislando en contra de los agricultores», sostiene Aguado.

AYUDAS PARA SUSTITUIR LAS VIEJAS VARIEDADES DE CÍTRICOS

La Consejería valenciana de Agricultura que dirige Miguel Barrachina lanzará en 2026 nuevas ayudas dentro del plan de reconversión citrícola. El objetivo es que los agricultores puedan «sustituir sus viejas variedades por otras más competitivas y rentables».

DIAGNÓSTICO. El plan de reconversión identifica varios problemas: precios en origen insostenibles, competencia desleal de importaciones o envejecimiento de las explotaciones.

EXPORTACIONES. La Comunidad Valenciana exporta 2,16 millones de toneladas de cítricos por un valor de 2.493 millones de euros, por lo que el Ejecutivo autonómico ha pedido al Gobierno central que defienda «con firmeza» el campo frente a la nueva Política Agrícola Común (PAC) de la UE.