Todo parecía atado y bien atado para el doblete histórico del Sinn Féin. El partido que fue el brazo político del IRA, y que ya coronó a Michelle O'Neill como ministra principal en Irlanda del Norte, tenía todos los boletos para dar la campanada en las inminentes elecciones en la República de Irlanda y convertir a su líder Mary Louise McDonald en la próxima taoiseach o primera ministra.
La carambola Belfast-Dublín iba a servir para impulsar y culminar el sueño primero y último del Sinn Féin: una Irlanda reunificada a finales de esta década. O al menos ese era el plan hasta que llegó octubre, el mes de las sorpresas políticas y de los imperdonables pecados... Dos escándalos sexuales con menores han resucitado los viejos fantasmas y han propiciado el hundimiento repentino en las encuestas del partido republicano, que amenaza con quedarse a la deriva.
El primer caso viene de largo, pero es ahora cuando se ha celebrado el juicio y en noviembre se espera la sentencia: Michael McMonagle, 42 años, miembro destacado del equipo de prensa del Sinn Féin durante años, se ha declarado «culpable» de 14 cargos por incitar a «actividad sexual» a menores de edad. El partido estaba al tanto de las alegaciones de pederastia desde hace tres años, y aun así le recomendó para el gabinete de prensa de la British Heart Foundation, que acusa ahora al Sinn Féin de ocultar sus antecedentes y de haber puesto en peligro a su propio personal. McMonagle ha sido incluido en una lista de «agresores sexuales» en Irlanda del Norte.
En una comprometedora foto, McMonagle aparece junto a Michelle O'Neill durante una visita a la Asamblea Regional de Stormont, a la que acudió en representación de la British Heart Foundation. O'Neill asegura que no le reconoció y que no jugó ningún papel en su «recomendación». Pero el vínculo visual es inevitable y la ministra principal -hija de un prisionero del IRA- ha sufrido un duro golpe en su reputación, y hay quienes vaticinan que este puede ser el principio del fin de su vida política.
El segundo caso es el del ex senador del Sinn Féin y ex alcalde de Belfast, Niall Ó Donnghaile, de 39 años, que renunció el año pasado a su puesto alegando «problemas de salud». Meses después ha trascendido que su dimisión estuvo directamente relacionada con otro escándalo sexual, acusado de haber enviado «mensajes de texto inapropiados» a un menor de edad con quien había estado haciendo campaña para el partido de puerta en puerta.
Mary Lou McDonald se ha visto esta vez en el ojo del huracán, por el homenaje personal que rindió a Niall Ó Donnghaile por su labor como portavoz del Sinn Féin en el Senado, por silenciar la razón real de su marcha y por manipular los hechos (inicialmente se dijo que el chaval tenía 17 años cuando tenía 16). McDonald ha pedido ahora públicamente perdón por «la conducta inapropiada e inaceptable» de Ó Donnghaile y por el impacto que sus palabras pudieron tener en su día en la víctima.
A sus 55 años, cuando todo soplaba a su favor y ya se veía como primera ministra irlandesa, la líder del Sinn Féin se encuentra en el disparadero por la cascada de acontecimientos en este octubre desastroso, incluidas también las dimisiones de dos conocidos diputados: Patricia Ryan -como reacción a la «censura» impuesta por el partido- y Brian Stanley -acusando de hostigamiento a la dirección del partido-. Los dos han anunciado que concurrirán como independientes a las próximas elecciones.
Las encuestas reflejan entre tanto el desplome del Sinn Féin: del 36% de intención de voto que llegó a tener en su momento álgido hace apenas un año, al 19%, empatado en segundo lugar con el partido de centro-derecha Fianna Fáil y lejos del 25% del democristiano Fine Gael de Simon Harris, el primer ministro TikTok, que disfruta aún de la luna de miel tras suceder a Leo Varadkar. Harris pretende aprovechar el «pinchazo» del Sinn Féin para convocar elecciones anticipadas antes del final del año.
Mary Lou McDonald heredó en el 2018 el cetro del Sinn Féin del líder histórico Gerry Adams, y en estos seis años había logrado edulcorar la imagen del partido y ampliar la base de votantes a ambos lados de la frontera. Su empeño se había visto doblemente compensado en las elecciones del 2020 cuando Sinn Féin logró ya ser la primera fuerza política en la República de Irlanda -aunque sin el suficiente número de diputados para formar Gobierno- y en los comicios para la Asamblea de Irlanda del Norte en el 2022, que dieron la victoria a Michelle ONeill.
El fantasma de Gerry Adams ha vuelto a aflorar precisamente por los nuevos escándalos sexuales. Los irlandeses, los del norte y los del sur, no olvidan el lamentable episodio protagonizado por su hermano Liam Adams, ex miembro del IRA, condenado en el 2013 a 16 años de cárcel por violar y abusar sexualmente de su propia hija, Äine Tyrell.
Gerry Adams compareció como testigo en el juicio y admitió haber tenido conocimiento de las alegaciones contra su hermano en 1987 (los abusos ocurrieron entre 1977 y 1983). Sus rivales políticos le acusaron de complicidad por no haber alertado a tiempo a la policía sobre las acciones brutales de su hermano pequeño. Liam Adams murió en prisión a sus 63 años en el 2019, diez años después de que su hija saliera del anonimato y denunciara públicamente el terror vivido en su propia familia.
Paudie McGahon, 49 años, ha aprovechado también los recientes escándalos para recordar su propio caso, revelado por la BBC e investigado hace nueve años por la fiscalía genral. McGahon asegura que él y otro hombre que prefiere no ser identificado fueron violados por un miembro del IRA cuando tenía 17 años, en el condado de Louth. La supuesta víctima asegura que los ocultamientos del Sinn Féin a la hora de tratar los recientes casos son idénticos a los que él sufrió en su día y guardan cierta semejanza con la actitud secular de la iglesia católica ante los abusos sexuales.
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