- Juicio en Francia Una adolescente pide perdón por el asesinato del profesor que mostró la caricatura de Mahoma: "Por mi mentira estamos aquí"
Fue un 16 de octubre de 2020. Eran las cinco de la tarde y acababa de salir del colegio donde impartía clase, en la periferia parisina. Alguien le seguía. Días antes había hablado en clase sobre la libertad de expresión y para ello había mostrado algunas de las caricaturas de Mahoma publicadas por Charlie Hebdo, el semanario francés cuya redacción, en 2015, fue masacrada por terroristas islamistas, precisamente por publicar caricaturas del profeta. Cuando volvía a casa, fue asaltado por un terrorista ruso de origen checheno. Le decapitó. Dijo actuar «en nombre de Alá».
El asesinato del profesor de historia Samuel Paty conmovió a Francia, que aún se lamía la herida profunda que dejaron los atentados en cadena del 14 de noviembre de 2015, en la sala Bataclán y varios bares, y también los actos terroristas en la redacción de Charlie Hebdo. Su asesinato fue alimentado los días previos por una cadena de bulos y amenazas, iniciada por una de sus alumnas y el padre de ésta, entre otros.
Laura (nombre modificado) es la estudiante que inició este bucle. Mintió a su padre, que se sienta hoy en el banquillo, para justificar sus ausencias a clase. Dijo que el profesor mostró las caricaturas y que la expulsó del aula. «Me gustaría pedir perdón a su familia: he destruido sus vidas, lo siento», decía esta semana ante el tribunal. «Por mi mentira estamos hoy aquí», señaló. Fue condenada el año pasado a 18 meses de prisión por denuncia calumniosa. Tenía 13 años cuando pasó, hoy todavía tiene 17.
Si su hija empezó la mentira, su padre, Brahim Chnina, de 52 años, arrancó la cadena de amenazas en redes sociales, animando a los padres de los otros estudiantes musulmanes a unirse contra el maestro, al que denunció. Paty, antes de ser asesinado, tuvo que dar explicaciones al centro educativo y también en comisaría. La publicación de imágenes de Mahoma se considera una blasfemia para muchos musulmanes en todo el mundo. Antes de mostrar las caricaturas, Samuel Paty había invitado a los alumnos de esta confesión religiosa a que saliesen de clase si lo deseaban.
Chnina está acusado de haber iniciado una campaña de ciberacoso contra el profesor. Publicó mensajes en redes difundiendo su identidad y el colegio en el que trabajaba. Los investigadores detectaron contactos entre éste y el terrorista islamista que lo mató. Ante los jueces de instrucción se justificó asegurando que contactaron para participar en una manifestación delante del colegio. Estos consideran que sus actos «contribuyeron a la comisión del atentado».
ABDULLAKH, EL ASESINO
El asesino de Paty fue abatido durante la detención, cuando disparó a los agentes que trataban de arrestarlo. Abdullakh Anzorov, ruso de origen checheno de 18 años, llegó a Francia con estatus de refugiado con seis años. Vivía en Normandía, al norte del país, y no era alumno de Paty. Tras su muerte se detuvo a 10 personas, los menores de edad fueron juzgados ya en el tribunal de menores en un proceso que se celebró el año pasado. Entre ellos está Laura, la citada estudiante.
Cuatro años después de la muerte del profesor de historia, se procesa a los mayores de edad, entre ellos Chnina, el padre de su alumna. Son ocho personas entre 22 y 65 años, acusados de su implicación, en grados diferentes, en el asesinato. Hay dos que están acusados de complicidad, pues se considera que estaban al tanto de los planes del terrorista checheno.
Uno de ellos es Abdelhakim Sefrioui, de 65 años, predicador islamista y miembro de un colectivo pro Hamas, el brazo armado palestino. «Es un hombre de fe, de convicción, pero no es un radical», declaró esta semana su pareja, de 34 años, que compareció ante el tribunal. Un testimonio muy opuesto al que dio el imam de la comuna parisina de Drancy, Hassen Chalghoumi, también testigo: «Se proclama imam, para mí es un islamista fanático».
Otro de los implicados es Azim Epsirkhanov, de origen ruso y que llegó a Francia en 2010. Cuando se produjo el asesinato del profesor, vivía en Rouen. Era amigo del terrorista desde el colegio. Su pareja declaró esta semana, asegurando que el acusado es inocente y negando que tuviera una relación tan estrecha con el terrorista. En el banquillo está también Naim Boudaoud, de 22 años. Ambos acusados fueron con el terrorista a comprar un cuchillo el día antes de la muerte de Paty.
Uno de los problemas más enquistados en el país está en las escuelas, sobre todo en las que hay mayoría de alumnos musulmanes. No se permite llevar signos religiosos en las escuelas, como el velo islámico, para preservar el principio de laicidad, uno de los pilares de la República. Los profesores son a menudo el blanco de ataques y son amenazados por alumnos y padres. El número de denuncias de profesores se duplicó entre 2020, año de la muerte de Paty, y 2022.
El lunes el padre declaró en el juicio. "Lo que hice es irreparable, imperdonable", ha declarado Brahim Chnina. "Cuando Paty fue asesinado, decapitado, fui yo el amenazado. Menos mal que estaba en la cárcel, si no, me habrían asesinado". Se enfrenta a una posible condena de 30 años de prisión. Se arrepiente de haber confiado en la versión de Laura: "Soy un papá y he creído a mi hija. La quise proteger y defender y me lie yo solo. Ella no mintió para hacer daño al señor Paty. Yo sí que subí los mensajes para hacerle daño. Nunca pensé que las cosas terminarían así. Lo lamento, lo lamento, lo lamento".

