CRÓNICA
Detenido

Marruecos contra los animalistas: persecución por "homosexual" contra el protector de los perros del Mundial 2030

En realidad, A.I. sostiene que no fue detenido por ser homosexual (acusación que niega rotundamente) ni por ninguno de los otros cargos que se le atribuyen, sino por denunciar, desde su asociación, que Marruecos está matando perros para "limpiar" las calles de cara a la gran cita del fútbol

A.I. con algunos de los canes a los que protege.
A.I. con algunos de los canes a los que protege.Cedida
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«Cuando estaba en la cárcel, con 25 personas en una celda, sólo pensaba en mis perros y en cómo sufren cuando ponen a 200 o 300 juntos. Ellos no tienen abogado, no pueden decir "tengo hambre" o "tengo sed"... Lo que yo viví no fue ni una mínima parte del sufrimiento que ellos padecen». Son las palabras de A.I., un activista marroquí que, desde la Sociedad Protectora de los Animales de Marruecos (SPA du Maroc), ha denunciado la matanza de perros callejeros en su país. Él asegura que fue detenido como represalia por su causa. Ha decidido contar al mundo, a través de Crónica, cómo el gobierno marroquí «persigue no sólo a los animales, sino también a quienes los protegen».

A.I. lleva 20 años al frente de su asociación. Desde allí ha propuesto múltiples alternativas para controlar la sobrepoblación de animales callejeros en el país magrebí. La principal es el programa TNVR (trap, neuter, vaccinate, return - capturar, esterilizar, vacunar, devolver), que el gobierno anunció en 2019 pero que, según denuncian las organizaciones animalistas, nunca llegó a aplicarse de manera real. Por el contrario, señalan que las matanzas aumentaron «desde que la FIFA anunció en octubre de 2023 que Marruecos sería coanfitrión del Mundial de 2030», según ha criticado también la Coalición Internacional para la Protección de los Animales (IAWPC, por sus siglas en inglés). Así, con calles limpias y sin perros ni gatos, podrían dar la imagen de que Marruecos no es un país subdesarrollado.

La Sociedad Protectora de Animales de Marruecos denuncia la 'matanza' de perros por el Mundial

El activista fue arrestado a mediados de junio de 2025 y permaneció en la cárcel hasta el 12 de agosto. «Antes de mi detención, las autoridades marroquíes fabricaron acusaciones falsas contra mí con el fin de justificar la requisa de mis domicilios y mi posterior arresto», asevera. Dice que recibió distintas amenazas y que vivió en condiciones inhumanas. «Un oficial incluso me advirtió que podían mantenerme encarcelado hasta después de la Copa Mundial de la FIFA en 2030, para que dejara de ser una molestia para sus planes».

Los cargos «fabricados» fueron «homosexualidad, pornografía, posesión de drogas» y «el más absurdo de todos: alegaciones de que poseía órganos humanos, que los consumía, que los daba de comer a perros callejeros e incluso que los traficaba hacia Israel». A.I. defiende que todas estas acusaciones «eran completamente falsas» y que tenían el objetivo de desacreditarlo públicamente, silenciar su activismo y dañar su reputación. De hecho, a finales de la semana pasada, el activista informó de que su caso había sido «desestimada».

A.I. lleva 20 años como presidente de la Sociedad Protectora de los Animales de Marruecos.
A.I. lleva 20 años como presidente de la Sociedad Protectora de los Animales de Marruecos.Cedida

Próximo a Occidente

Aunque marroquí, A.I. es muy próximo a la cultura occidental. Estudió en colegios franceses y vivió en España entre 1997 y 2006. Aquí estudió Odontología. En su casa en Marruecos aún conservaba los instrumentos de su carrera, aunque no llegó a ejercerla. «Me dijeron: "Con eso hacías cirugías a humanos"». También encontraron fotos de un niño desnudo: las de él mismo. «Soy yo hace años, me las tomó mi padre como a cualquier hijo pequeño. No es pedofilia».

Para él no es un delito ser homosexual, aunque en su país se castiga con pena de cárcel. Pero asegura que él ni siquiera lo es. «Dijeron que lo era porque tenía una bandera de arcoíris. Les expliqué que la guardaba de recuerdo porque fui a un desfile del Orgullo, sólo porque era una fiesta grande. También tengo 40 o 50 banderas más, las colecciono». Como además tenía una bandera israelí, siempre según la versión de A.I., dijeron que apoyaba a esa nación y que enviaba órganos para allí. «Aquí la gente es más pro-Palestina. Al decir que quitaba los órganos a los musulmanes y que los mandaba a los israelíes, el 99% de la gente me iba a odiar», sostiene.

El marroquí expone que no fue con esta detención la primera vez que el gobierno ha intentado apartarlo de su activismo. Señala que le han puesto «trampas» para que acepte donaciones en su ONG sin autorización estatal. Indica, a su vez, que en los últimos dos años le han hecho controles de identidad por la calle «entre unas 15 y 20 veces» y que algunos policías le han intentado «provocar» para que iniciara una pelea. «Me queda claro que estas acciones buscaban silenciarme a mí y, por extensión, a cualquier persona que defienda los derechos de los animales en Marruecos», recalca.

el trato en la cárcel

El animalista expresa que durante sus dos meses de detención fue «sometido a condiciones inhumanas». Detalla, por ejemplo, que fue interrogado sin presencia de sus abogados, que estuvo en celdas diseñadas para seis a diez personas, donde había 25 detenidos y que estaban infestadas de ratas y cucarachas. «Antes de mi llegada, un detenido murió en su celda; su cuerpo sólo fue retirado a la mañana siguiente».

Al mismo tiempo, A.I. asevera que durante ese tiempo sufrió un «trato degradante por parte de los guardias mediante exposición deliberada al peligro», contando al resto de presos que había sido detenido por «ser homosexual» y por «traficar con órganos humanos con destino a Israel». «En una sociedad musulmana conservadora como es la marroquí, tales etiquetas son muy peligrosas dentro de prisión y pueden fácilmente incitar a la violencia», lamenta.

Para saber más

Gracias a la sociedad animalista que preside, la gestión de sus abogados y el apoyo de los contactos en organizaciones internacionales de A.I., pudo ser liberado. No obstante, ahora sigue padeciendo las consecuencias de su detención: perdió su trabajo como consultor en una empresa y adquirió una gran deuda por costear su defensa. «Ahora que estoy libre, no significa que no me puedan poner otra vez en la cárcel», advierte. Reconoce que ahora las prioridades están en sí mismo: en volver a trabajar, saldar su deuda y recuperar su vida para volver a dedicársela a los animales callejeros.

A pesar de todo, A.I. seguirá defendiendo los derechos de los perros en Marruecos. «Si va a pasar algo, va a pasar... Mucha gente me dice que debería irme y pedir asilo en otro país, pero no les voy a dar ese gusto. Me dicen que tengo que dejar mi activismo, pero eso es lo que ellos quieren. Si yo me rindo, los perros no tendrán quien los defienda». A.I. no pierde la esperanza de que se cambie la gestión de los animales callejeros. «Pero lastimosamente veo que hay poca gente que se ocupa de ese tema», concluye.