CRÓNICA
Ocho detenidos

Sadismo narco en Cádiz: tres días secuestrado, comiendo sus heces y bebiendo agua con cemento por perder un alijo de drogas

La víctima, de 43 años, había perdido un alijo de cocaína y heroína. Un vecino de Puerto Serrano, pueblo del interior de la provincia gaditana, sufrió todo tipo de vejaciones y agresiones físicas tras desaparecer parte de la droga que ocultaba en cápsulas dentro de su estómago

efe
Actualizado

Hace tiempo que los narcos abandonaron cualquier tipo de escrúpulo, pero en ocasiones son capaces de dejar pasmado hasta al más incrédulo. Si no, que se lo digan a un vecino de Puerto Serrano (Cádiz) que fue torturado durante tres días de la manera más salvaje y escatológica que uno pueda imaginar. Atado a una silla, el hombre, de 43 años, recibió puñetazos, escupitajos, cortes, le hicieron comer sus propias heces y hasta le introdujeron por el ano agua caliente mezclada con líquido detergente para lavar los platos y los cubiertos. Cuando ya no podía más y pedía agua, se la dieron, sí, pero mezclada con cemento.

Sus captores, siete hombres y dos mujeres, lo hicieron para recuperar la droga que la víctima llevaba en el interior del estómago y que, supuestamente, había perdido. Según cuentan a EL MUNDO fuentes de la investigación, las dos féminas debieron de pasárselo de lujo ante tamaño espectáculo porque no pararon de reírse mientras eran testigos de aquella barbaridad a manos de sus parejas y del resto de miembros de su banda.

La brutal experiencia de este vecino de Puerto Serrano arrancó en Dos Hermanas (Sevilla), el 25 de agosto. Hasta allí viajó para comprar heroína y cocaína junto a un amigo. La tarea era sencilla y nada novedosa para ambos: ejercerían de mulas de la droga, por lo que tenían que traer de vuelta desde tierras sevillanas, y dentro de su organismo, alrededor de dos centenares de gramos de dichas drogas encapsulados. Pero el plan no salió como tantas veces atrás.

Aquellas dos mulas volvieron a Puerto Serrano. Se metieron en un narcopiso para poder deshacerse de la mercancía. Allí se toparon con otras personas ajenas a su banda y, no se sabe bien cómo, parte de la droga se esfumó.

Los receptores de la droga, poco crédulos con respecto a una posible evaporación de la coca y del caballo por arte de magia, decidieron emplear la mano dura para hacerla reaparecer. Cogieron a la víctima, la ataron a una silla y le ofrecieron un pasaje en primera hacia el infierno en la tierra.

Agentes de la Guardia Civil durante la 'operación Trepamuros'.
Agentes de la Guardia Civil durante la 'operación Trepamuros'.EM

Primero le aplican seis lavativas. Como faltaba droga, y no salía por donde tenía que salir, llegan los golpes. Más tarde, ese contundente laxante que mezclaba detergente para la vajilla con agua caliente. También le introducen objetos punzantes por el ano. Fue luego cuando decidieron dar de comer al hombre lo que había defecado segundos antes.

LOGRÓ ESCAPAR DE SUS CAPTORES

La noche del pasado 28 de agosto la víctima logró desatarse, escapar de sus captores y cobijarse en una vivienda del pueblo, donde lo encontró la propietaria del inmueble. Hasta allí acudió la Guardia Civil. El joven pasó por el ambulatorio y, luego, fue ingresado en un hospital. Acabó contando lo ocurrido, aunque en un principio se mostró reticente por miedo a futuras represalias.

La madrugada del 4 de septiembre, casi un centenar de agentes se desplegaron por el municipio serrano. La operación se cerró con ocho detenciones. Uno de los objetivos consiguió escapar y se mantiene fugado. Las dos mujeres implicadas se libraron de la cárcel porque tienen hijos pequeños y porque sus parejas han acabado entre rejas, al igual que otros cuatro hombres más.

A los arrestados se les imputan los delitos de secuestro, torturas, lesiones, tenencia ilícita de armas y tráfico de drogas. La operación Trepamuros ha sido desarrollada por el Equipo de Policía Judicial de Arcos de la Frontera (Cádiz). Ya se ha decretado una orden de búsqueda, detención e ingreso en prisión del fugado.