Hubo un tiempo en el que se pensó que lo del Deportivo Español no tenía solución, tiempos en los que parecía que se esfumaba una de las huellas más emblemáticas de la inmigración española en Argentina.
Tiempos pasados, superados: el Deportivo Español se reparte hoy en tres frentes. La defensa de su sede, de su estadio, que está bien encaminada; el ascenso a la Primera División B; y, como si no fuera suficiente, una particular batalla para distanciarse de Javier Milei, el presidente libertario que divide a los argentinos.
El estadio y las demás instalaciones deportivas del Español están ubicadas en la zona sur de Buenos Aires, el área menos favorecida de la capital argentina. Fundado el 12 de octubre de 1956, el club encadenó 14 temporadas consecutivas en la primera división del fútbol argentino, entre 1985 y 1998. Por un tiempo, los del inefable Francisco Ríos Seoane, una especie de Jesús Gil en la Argentina, hizo soñar a lo grande a sus más de 25.000 socios. Hoy juega en la Primera C, la cuarta división del fútbol argentino, con buenas posibilidades de ascender. Estos días juega la segunda ronda de playoff de promoción contra Central Córdoba tras eliminar en primera instancia a Estrella del Sur. Pero su gran lucha de estos últimos años, más allá de la que plantearan sus rivales en el campo, fue defender las hectáreas en las que existe físicamente.
Diego Elías, 45 años y presidente del club, se refiera a las «tierras perdidas», diez hectáreas, de 18 en total, que el club perdió en la primera década de este siglo tras un complejo proceso de quiebra en los turbulentos años 90. La ciudad de Buenos Aires le había cedido 18 hectáreas en comodato, y cuando se decidió que la capital argentina tuviera su propia policía, el gobierno del entonces alcalde, Mauricio Macri, luego presidente, recuperó diez de esas hectáreas. Ahora otro Macri, Jorge, primo del ex presidente y alcalde de Buenos Aires, pedía una hectárea y media más para instalar allí la escuela de bomberos.
María Sol Méndez, una persistente legisladora del Parlamento porteño, está cerca de lograr que el «Club Social Deportivo y Cultural Español de la República Argentina», tal su nombre completo, obtenga un permiso de uso por 100 años del predio que ocupa. Un predio enclavado entre unas calles muy simbólicas, las avenidas Santiago de Compostela, Asturias y Castañares.
El proyecto fue aprobado en julio en primera lectura por unanimidad y Méndez se emocionó: «Agradezco el acompañamiento de todo el cuerpo en este primer paso para el renacimiento del Club Deportivo Español. Es un club fundado por inmigrantes, es parte de la colectividad y una parte de España en la Argentina».
Joaquín María de Arístegui Laborde, el dinámico embajador de España en Argentina, dice a EL MUNDO que tiene algunas ideas para fortalecer el futuro del Español, que ya en diciembre, con la aprobación final de la legislatura porteña, debería tener asegurada la utilización de esos terrenos durante años amenazados. «El club, en tanto Institución, no solamente tiene una importancia deportiva en la historia del fútbol argentino, que la tiene, por supuesto, sino también en la medida en que representa un símbolo muy bonito de una parte de la memoria democrática de la emigración».
De Arístegui, que estuvo al frente del Consejo Superior de Deportes (CSD) entre 2020 y 2021, no sólo ama al deporte, sino que lo conoce, lo entiende. Llegado hace menos de un año a Buenos Aires tras aplacarse la crisis diplomática fogoneada por Milei y Pedro Sánchez, mejorar la situación del Español es uno de sus objetivos, un objetivo que va más allá de lo deportivo. Hoy está esperando a que el club se afirme institucionalmente, con unas elecciones de por medio, para impulsar el plan. «Tengo algunas ideas, cuando esté todo asentado y ya tengan un horizonte de medio plazo, pues volveré a hablar con ellos para ver si podemos buscar alguna colaboración».
¿En qué piensa el embajador? «Sacar partido de esa historia y legado social humano que tiene no sólo para los españoles, sino también para muchas generaciones de niños y jóvenes argentinos, sin conexión con España, que sin embargo gracias al club Deportivo Español se han formado en deportes y valores», presume.
"LA BANDA DE MILEI", CON CAMISETA DE ESPAÑOL
Mientras eso sucede, el Español se juega en estos días el ascenso. Y mira de reojo a Milei, no precisamente con simpatía. El reciente acto político en el que el presidente argentino se transmutó en rockstar y hasta entonó el Hava Nagila, le dio un sarpullido a la directiva del Español.
Fernando Mezzina, abogado especializado en Derecho Penal y Deportivo, forma parte del equipo legal del club. O, más bien, formaba: vistió la camiseta del club en el acto de Milei mientras tocaba los teclados como parte de «La banda presidencial» que acompañó al jefe de Estado. Podrá seguir vistiendo la camiseta, si quiere, pero ya no cobrará del club.
«Desde el club Deportivo Español tenemos el compromiso de hacer cumplir las premisas basadas en los ideales fundacionales de nuestra institución, siendo uno de ellos la apolitización de nuestro club, donde respetar la diversidad de pensamientos basado en la democracia es un principio innegociable».
El comunicado continúa y se torna notablemente contradictorio: «Negamos rotundamente alguna vinculación de nuestros colores, escudo y buen nombre, al acto político del día de ayer, encabezado por el presidente de la nación Javier Milei. Creemos fehacientemente en los criterios basados en la libertad de expresión, de pensamiento y de culto, pero afirmamos que no nos representa ideológicamente de manera alguna ver imágenes de las últimas horas donde el abogado de la institución luce la camiseta de nuestro club en dicho acto político».
Despedido, a Mezzina le queda al menos el consuelo de la presentación que le dedicó el presidente en aquella surrealista noche: «El heredero de Jon Lord. El majestuoso, único e incomparable. El abogado del liberalismo». Y al Español, la certeza de que seguirá vivo.
EL HIMNO DE LA FURIA ESPAÑOLA
Los partidos del Deportivo Español se pueden ver en el canal de Youtube Furia Española TV. La voz la ponen Marcos Fiamingo y Ariel Bevacqua, 30 temporadas ya acompañando al 'Gallego' y siguiendo también a la selección española, finales de Copa del Rey... Son unos enamorados. Sus retransmisiones son un mapa del corazón español de Argentina, representado en forma de anuncios: de la Xunta de Galicia, del Centro Asturiano y del Centro Galicia de Buenos Aires, de la pescadería Mallorca, del bar Pelayo, de 'Paxapoga, el sabor de España'...
Puro folclore, también musical, en los descansos en los que suena este himno de la Orquesta Internacional Compostela:
"El Deportivo Español
es el club de mis amores,
que lejos de nuestra patria
alegra a los españoles.
Qué orgullosos nos sentimos
cuando lo vemos salir,
con sus colores gloriosos
y ganas de competir.
Daaaale Español, dale Español,
dale Español que hay que ganar.
Y hasta que seas el mejor no hay que parar.
Daaaaale Español, dale Español,
que tienes alma y corazón.
Dale Español porque eres todo un campeón.
Eres el club caballero,
con hidalguía y nobleza.
Que defiendes tu divisa
con la máxima entereza.
Dichosos los españoles
que estamos en la Argentina,
por tener un club tan lindo
que nos defiende y anima.
Daaaale Español, dale Español,
dale Español que hay que ganar.
Y hasta que seas el mejor no hay que parar.
Daaaaale Español, dale Español,
que tienes alma y corazón.
Dale Español porque eres todo un campeón"



