CRÓNICA
Crónica... de las grandes chapuzas (11)

Una obra faraónica para la 'pilota' valenciana: de puntero centro de tecnificación y laboratorio televisivo al abandono que frena ahora la Generalitat

Zaplana puso la primera piedra en 2003, pero no se inauguró hasta 2010. La inversión prevista de 6 millones se multiplicó por dos en la primera fase. Desde mayo de 2025 ha vuelto a tener vida con la obra de la Fundación de la Pilota.

Exterior de la Ciutat de la Pilota en Moncada (Valencia).
Exterior de la Ciutat de la Pilota en Moncada (Valencia).DAVID GONZÁLEZARABA PRESS
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«Con esa inversión se podrían haber restaurado todos los trinquets de la Comunidad Valenciana». Esa fue la reflexión del mundo de la pilota valenciana, un deporte autóctono muy arraigado en las comarcas valencianas, cuando el megalómano proyecto de la Ciutat de la Pilota, llamado a ser el más innovador recinto deportivo dedicado al juego de la pelota a mano en Europa, se convirtió en un complejo abandonado en las afueras del municipio valenciano de Moncada. Doce millones de euros había invertido la Generalitat Valenciana para concluir solo la primera fase de una faraónica instalación que, por la crisis y la apuesta por los grandes eventos, quedó paralizada y en el olvido. Ahora, el gobierno autonómico, con la gestión de la Fundació de Pilota Valenciana, está tratando de darle vida.

La Ciutat de la Pilota nace por el compromiso adquirido por Eduardo Zaplana de volcarse en potenciar este deporte, seña de identidad en la Comunidad Valenciana de norte a sur en sus diferentes modalidades. Hasta en los colegios se convirtió en obligado ubicar en los patios frontones para jugar a pilota. Era una apuesta política.

En 2003 puso la primera piedra de un complejo de 6.000 metros cuadrados por el que pelearon varios ayuntamientos y acabó por recalar en Moncada. El presupuesto era de seis millones de euros pero cuando en 2010, ya bajo la presidencia de Francisco Camps, se inauguró, solo el coste de la primera fase se multiplicó por dos... y el edificio multiusos estaba a medio hacer. La joya era el trinquet azul, llamado a ser una nueva Catedral para la modalidad de 'escala i corda', la más reconocida. Con una capacidad para 2.000 espectadores, en su diseño participó el Instituto de Biomecánica y los principales expertos en retransmisiones televisivas. Por eso se pintó de azul, frente al tradicional blanco, para que las cámaras captaran mejor el contraste de la pelota con las paredes. Y el graderío se protegió con grandes cristaleras. Sin embargo, la apuesta no cuajó. A los profesionales no les convencieron las innovaciones y los promotores siguieron apostando por los trinquetes tradicionales con afición consolidada.

Tampoco ayudó la querencia del gobierno de Camps por otros deportes envueltos en grandes eventos con más glamour, como la Fórmula 1 o la Copa América de Vela, y el estallido de la crisis, que dejó el complejo llamado a ser un centro de alto rendimiento de la pilota, a medias. Se alzó el trinquet, un gimnasio, vestuarios de primer nivel y salas multiusos, pero quedaron en el olvido los minitrinquets, las calles artificiales para jugar a galotxa o el frontón.

Trinquet de la Ciutat de la Pilota.
Trinquet de la Ciutat de la Pilota.DAVID GONZÁLEZARABA PRESS

Eso derivó en que se convirtiera en una instalación casi fantasma y con aspecto de abandonada. A ese deterioro le está tratando de poner fin la Generalitat. Aunque nunca será el recinto faraónico que se concibió hace dos décadas, la Ciutat de la Pilota vuelve a tener vida. Se la está dando la gestión que, desde enero de 2025, hace la Fundación de la Pilota, y también el gobierno autonómico, que sacó un concurso por valor de casi un millón de euros para ejecutar modificaciones en la iluminación del trinquet, el tratamiento cromático del techo y una serie de actuaciones menores que completan el edificio para que pueda volver a tener actividad profesional.

Ese concurso, que quedó desierto hace un año a causa de la dana, volverá a ser activado en breve. Mientras, la Fundación, a través de su obra social, realiza en las instalaciones proyectos educativos para la promoción de la pilota como deporte y como herramienta integradora para colectivos en riesgo de exclusión social. También da cobijo a proyectos culturales difusores de los valores de este deporte o se convierte en apoyo de los deportistas afectados por la dana.

Pero, además, la Ciutat de la Pilota se ha abierto a más actividades. Mientras el trinquet, ya pintado de blanco, acoge a centros escolares, cursos de tecnificación organizados por la Federación para jóvenes valores, apoya el propio club de Pelota de Moncada y es sede de competiciones del Campeonato Fallero de Pilota. Además, está a disposición de pilotaris federados, sean o no profesionales, para entrenar y evolucionar en su nivel.

Sin embargo, en ese espacio también entrena el Club de Gimnasia Rítmica Moncada, que dispone del trinquet para entrenar de manera habitual, y el Club Atletismo Moncada, cuando no puede trabajar al aire libre por mal tiempo. La prioridad es que haya actividad, compatible con la pilota, todas las horas del día. Porque hay demanda y no solo del trinquet. En el gimnasio tienen cabida los 250 jóvenes atletas, la propia Federación de Pilota e incluso el Atlético Moncadense de fútbol. Una nueva vida más allá de la pilota para una obra megalómana.

CRÓNICA... DE LAS GRANDES CHAPUZAS

(1) La A-14 de la Ribagorza: la autovía que no lleva a ningún sitio

(2) La tuneladora de la SE-40: hecha a medida por 37 millones de euros y vendida como chatarra tras no utilizarse nunca

(3) La maldición del puente de Guardo que se quedó a medias: 12 años parado, un trabajador muerto y ahora todo en manos de China

(4) El pantano de Jánovas que nunca existió tras reventar tres pueblos, arruinar a 150 familias y obligarlas a pagar para recuperar sus ruinas

(5) Las lamas del ágora de Valencia: una chatarra de 13 millones de Calatrava bloqueando una parcela de 400

(6) Museo Marino de Matalascañas: el esqueleto de 20 millones de euros por el que se abucheó a Chaves y quedó abandonado en mitad de Doñana

(7) El fiasco de Radar Covid: la aplicación que quiso salvarnos, murió en el intento y costó más de 33 euros por caso rastreado

(8) Los 32 casinos y seis parques temáticos de Gran Scala: el espejismo ludópata de Los Monegros que se creyeron los políticos

(9) El edificio de Gesa en Palma: un fósil de la corrupción vacío durante 15 años, una 'vendetta' contra Josep Lluís Núñez y una nueva vida por 25,3 millones de euros

(10) La broma (sin gracia) de Lepe: un hospital por estrenar desde hace nueve años al que no se puede llegar

*La serie 'Crónica...de las grandes chapuzas' se publica cada domingo en el suplemento CRÓNICA de la edición impresa de EL MUNDO.