EUROCOPA 2024

Eurocopa 2024

España, campeona de Europa

La locura de España en el césped del Olímpico de Berlín: "Dijimos desde el principio que éramos un equipazo"

Morata se quita la espina y alza la copa de un trofeo que tuvo a Rodri como mejor jugador, Lamine como mejor joven y Olmo, Bota de Oro

España estalla tras ganar la selección la cuarta Eurocopa
Actualizado

No podían aguantarse en el banquillo. Álvaro Morata no quería mirar al campo. Se llevaba las manos a la cabeza, se abrazaba con el utillero, lloraba, miraba a su familia... No había manera de contener la tensión mientras llegaba el pitido final. Entonces estalló todo. «Nadie daba un duro por nosotros y lo hemos logrado», decía Le Normand sin poder contener el llanto. «Dijimos desde el principio que éramos un equipazo y no nos creían», decía Nico Williams, que abrió el marcador para avanzar a España en sociedad con su bro Lamine Yamal, que se lo regaló.

El navarro fue el MVP de la final y el catalán, el mejor joven del torneo. Dani Olmo, la Bota de Oro a pesar de haber rescatado ese remate bajo palos de Inglaterra. Ellos han hecho historia, pero también otros secundarios como Mikel Oyarzabal, a quien buscó Alex Remiro tras el gol al filo del pitido final. Su compañero sabe lo que ha sufrido. «Han sido meses muy difíciles por la lesión, por todo lo que he pasado», explicaba entre lágrimas el donostiarra. Mientras, Gavi saltaba con Lamine y Williams, que se habían marcado otro bailecito. Ambos se han regalado una Eurocopa, la cuarta para España, por su cumpleaños.

Mientras buscaban las camisetas con el 4 de tetracampeones a la espalda, Morata se preparaba para su momento. Salió del campo el minuto 67, después de vaciarse, como en cada partido, y Luis de la Fuente buscó la frescura de Oyarzabal. Otro acierto del seleccionador. Morata pudo haber jugado sus últimos minutos con la camiseta de España, pero el destino le iba a deparar el mejor premio: recoger la copa del campeón. También fue justo con Rodri, proclamado mejor jugador del torneo. España era campeona después de masticar el hueso inglés y reponerse de golpes futbolísticos y anímicos.

Lágrimas de Rodri

En una de las últimas jugadas del primer tiempo, Rodri buscó un despeje y arrolló a Laporte. Se temió por la rodilla del central, aunque la lesión la sufriría el pivote. Se llevó las manos a los isquios de la pierna izquierda, advirtió a Unai Simón de que no iba a poder seguir y, cuando el árbitro señaló el descanso, encaró el túnel de vestuarios con lágrimas en los ojos y diciéndole a sus familiares que se había roto.

Un formidable contratiempo perder a la pieza que da equilibrio a España, perseguida por Foden toda la noche. Saltó Zubimendi y, antes de que lo ubicaran los ingleses en el campo, las dudas las solventaba Nico Williams. Luego hubo que afrontar el zurdazo de Cole Palmer hasta que apareció la contra que remató Oyarzabal para batir a Pickford. Las lágrimas de Rodri lo decían todo.

Si en el césped se sufrió, en el palco también. Presidiendo el partido junto a Aleksander Ceferin estuvieron Felipe VI, acompañado de la futbolera Infanta Sofía, y el Príncipe Guillermo, que acudió a Berlín con su hijo George. Las confidencias entre ambos acabaron con el pitido inicial. Mientras el monarca español ha visto a la selección campeona de Europa dos veces y campeona del mundo, la Casa de Windsor se tiene que conformar con las imágenes en blanco y negro del Mundial de 1966, cuyo trofeo entregó la fallecida Reina Isabel en Wembley.

Stones abatido, ante la piña de los españoles.
Stones abatido, ante la piña de los españoles.AFP

«Es un partido muy igualado, estamos dominando el juego, ahora tiene que haber ocasiones y que las aprovechen. Pero tengo fe», confesaba Felipe VI al descanso. Acertó y tanto él como la Infanta Sofía posaron con los campeones.

Estuvieron en el palco representadas las dos coronas, pero también los jefes de Gobierno. Pedro Sánchez, junto a la ministra Pilar Alegría, compartió un saludo con el recién estrenado Primer Ministro británico, el laborista Keir Starmer, y departió durante con el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier. Pedro Rocha, como la presidenta de la Federación inglesa Debbie Hewitt, lo siguieron desde primera fila, aunque esta vez les tocó guardar un discreto segundo plano.

A los poderes fácticos se unieron también los futbolísticos, con muchos quilates. Por allí pululaban varios héroes de la Eurocopa 2008 y 2012, algunos también campeones del mundo: Andrés Iniesta, David Villa y Xavi Hernández. Imposible igualar la calidad en un palco donde los británicos más reconocibles eran Ashley Cole y el galés Gareth Bale. Al partidazo se apuntaron neutrales como Patrick Kluivert o Giorgio Chiellini, encargado de entregar la Copa Henri Delaunay.