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¿Qué pasa en la Eurocopa de Suiza con los penaltis? El máximo castigo, o ventaja, que hay en las reglas del fútbol ha cambiado su sentido en este torneo. 13 veces, algunas VAR mediante, las colegiadas han pitado falta en el área y han señalado los 11 metros, pero sólo ocho lanzamientos han acabado en gol. Ni siquiera la efectividad subió en la tanda donde se dirimió el pase a semifinales de Inglaterra: de los siete disparos, las británicas marcaron tres y las suecas se quedaron en dos. El esperpento se reflejó en que, de 14 lanzamientos, nueve los fallaron sin que las guardametas tuvieran que hacer espectaculares paradas. Maquillaron las cifras Francia y Alemania, que decidieron quién se enfrentaría a España en semifinales desde otra tanda mucho más certera: de los 14 lanzamientos, Francia falló dos y las germanas, sólo uno.
Eso sí, antes habían ya se habían retado. Grace Geyoro marcó en el minuto 15 para adelantar a las francesas y en el 69, con el 1-1, la alemana Sjoeke Nüsken erró el lanzamiento que habría dado la vuelta al marcador.
En total ha sido 41 penaltis de los que 23 han acabado en gol, lo que arroja un porcentaje de error del 44%, algo que no se veía en una Eurocopa desde la masculina en Francia 2016 donde, sin contar las tandas, hubo un acierto del 63%. A puertas de las semifinales, ese porcentaje es similar el que se está dando en Suiza: 13 penaltis y ocho aciertos.
En esta estadística pesan los cuatro fallos de Noruega y España, absolutamente inesperados. La capitana de las nórdicas, Ada Hegerberg, delantera del Olympique de Lyon y primera mujer en recibir un Balón de Oro, erró sus dos penas máximas del torneo, pese a que su efectividad roza la perfección a lo largo de su carrera. El primero lo falló en la cita inaugural ante Suiza y el segundo, en los cuartos ante Italia. Hubiera supuesto el empate en el minuto 60, pero ella misma lo arregló culminando una jugada de ataque en el 66. De nada sirvió porque Cristiana Girelli marcó en el 90 y las envió a casa.
Si sorprendente fue ver fallar a Hegerberg, también lo fue a Mariona Caldentey y Alexia Putellas. La jugadora del Arsenal es la designada por Montse Tomé y su efectividad supera el 85% de acierto. Su último lanzamiento fue en un amistoso en diciembre contra Francia en Niza. Más doloroso es el recuerdo para Alexia, que es efectiva al 80%. Es la siguiente en la lista pero, pese a que ha tirado cinco con el Barça esta temporada y sólo ha fallado uno, con España no se colocaba a 11 metros de la portería desde los Juegos de París, donde falló la posibilidad de que España llevara a Alemania a la prórroga en busca de la medalla de bronce.
En el Wankdorf de Berna, sin Mariona ya en el campo, no dudó en asumir la responsabilidad, pero apareció Livia Peng para atajarlo. «Solo los falla quien los tira. Es verdad que los practicamos, pero tenemos grandes lanzadoras y no pasa nada si fallan. No hay que cambiar, porque confiamos en ellas», aseguró Vicky López. Ella está en la lista de Montse Tomé. «Mariona es la lanzadora y luego Alexia, Aitana, Vicky o Athenea, por lo que hemos visualizado en los entrenamientos, donde todas han practicado pero, las especialistas, más», confesó la seleccionadora.
La última en fallar en los 90 minutos fue Nüsken, la alemana del Chelsea, ahora bien, en la tanda de penaltis fue la séptima en lanzar y no falló. Las alemanas sólo erraron un disparo que Däbritz estrelló en el larguero. El resto, incluido el que lanzó su portera Ann-Katrin Berger, fueron impecables. La guardameta del Gotham llevaba en su botella pegada una chuleta con la direcciones habituales de las francesas, pero no le hizo falta.
Sin chuleta ni 'madrinas'
A pesar del acierto (cinco de siete), Francia no mostró tanta seguridad e hizo algún extraño tiro, como el de Amel Majri, escorándose de la pelota para lanzar una carrera, frenarse y golpear al centro de la portería donde estaba Berger.
La del Francia-Alemania fue una tanda habitual, muy alejada de la protagonizada por Suecia e Inglaterra. «Al menos tres veces pensé que estábamos eliminadas», confesaba Sarina Wiegman. Aunque marcaron tres, únicamente un lanzamiento rozó la perfección: el de Lucy Bronze a 102 km/h. Antes envió un mensaje a Hannah Hampton, que se mantuvo bajo palos sangrando por la nariz: «Le dije: "yo meto este, tú paras el siguiente y partido acabado"». Pero no ocurrió. Hubo que esperar a que Smilla Holmberg enviara a la grada el último.
No se pareció esta tanda a la meticulosa que preparó Gareth Southgate para dejar fuera a Suiza de las semifinales en la Eurocopa de Alemania. No había chuleta a lo Jordan Pickford en la botella de Hampton ni Wiegman manejó los cambios en la prórroga para llevar al campo a las mejores especialistas. Tampoco ha copiado de su ex colega el protocolo ritual de buscar 'madrinas' para las designadas. En el caso de los chicos, se trata de un compañero encargado de animar a cada lanzador. Todo para evitar que una tanda esperpéntica, aunque tenga final feliz.


