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Tras casi tres horas clausurado en el palacio presidencial junto a Xi Jinping, Pedro Sánchez abandona China con la sensación de que su visita "ha contribuido a reforzar las relaciones bilaterales y a seguir explorando oportunidades de crecimiento" que beneficien a ambos países. Y es que el presidente del Gobierno inició su particular "ruta de la seda" con el objetivo de convertir al Dragón Rojo en un "socio estratégico" con el que desarrollar una relación interesante para todas las partes: China por ver a Sánchez como la llave de acceso a la Unión Europea y Sánchez por ver a China como una fuente inagotable de miles de millones de euros, que ya juega un papel de gran importancia en la economía española.
Por ejemplo, en diciembre del pasado año, Stellantis y la empresa china CATL firmaron una joint venture en la que acordaban invertir un total de 4.100 millones de euros para la instalación de una fábrica de baterías en Figueruelas (Zaragoza). Una apuesta sin precedentes que supuso un espaldarazo de extraordinaria envergadura para la industria de la automoción en España, que, con ello, encontraba una vía para ejecutar su necesaria reconversión, en medio de la guerra formada por la imposición de los aranceles europeos al coche eléctrico chino.
La llegada del mayor productor de baterías del mundo y la construcción de la nueva gigafactoría representarán, en palabras del presidente autonómico Jorge Azcón, "un antes y un después" en la economía de Aragón, que cerró el 2024 con40.000 millones de euros en inversiones empresariales en el bolsillo, una cifra histórica para la región. "Estos meses han demostrado que somos una comunidad abierta a la inversión desde cualquier rincón del mundo, viendo que en Aragón ofrecemos unas potencialidades que nos hacen competitivos. China ha sido copartícipe del éxito de nuestra comunidad y nosotros estamos abiertos a la inversión internacional, sin descuidar, eso sí, a nuestras empresas locales", expresan fuentes del Ejecutivo regional a EL MUNDO.
El buen recibimiento por parte de Aragón al capital de la potencia oriental demuestra que Sánchez no es el único líder político de la nación que no tiene reparo en abrazar a China, y que, por tanto, en la definición de "socio, competidor y rival sistémico" que la UE hace en sus documentos sobre este país, prefiere quedarse con la primera acepción. España, en conjunto, está encandilada por el soft power (poder blando) de Pekín que mencionaba el corresponsal en Asia de EL MUNDO, Lucas de la Cal, y por eso desea erigirse como salvoconducto entre continentes mientras toma una posición preferente en los pensamientos expansionistas de Xi.
Numerosas capitales de provincia han firmado hermanamientos con grandes localidades de China, después de que varios alcaldes españoles protagonizasen rutas maratonianas por el gigante asiático para estrechar lazos. La última en hacerlo fue la regidora de Zaragoza, Natalia Chueca, quien, el pasado mes de febrero y junto a representantes de algunas empresas punteras de Aragón, emprendió una misión comercial que la llevó a visitar, en tan solo cinco días, las ciudades de Pekín, Jiaxing, Haining, Shangai y Nanjing, con la que rubricó un vínculo entre poblaciones. "Estoy convencida de que se abrirán nuevas vías de colaboración para que la brillante historia, cultura, economía e industria de nuestras dos ciudades siga creciendo y contribuyendo a la mejora de la calidad de vida de nuestros ciudadanos y a la prosperidad de nuestros países", expresó la alcaldesa tras firmar el pacto.
Además, Chueca logró cerrar un acuerdo con la empresa TDG Ibernavitas, dedicada a desarrollar soluciones más eficientes para el almacenamiento de energía, para que instalase su sede europea en Zaragoza mediante una inversión de 120 millones de euros y la creación de hasta 800 empleos directos.
Fuentes del Ayuntamiento aseguran a este periódico que "este viaje abrió muchas puertas para que numerosas empresas consideren a Zaragoza como posible sede de su base de operaciones en el continente". Por lo tanto, tienen "la previsión de que muchas compañías sigan los pasos de TDG, porque nosotros somos capaces de negociar y pactar con todos, poniendo nuestro límite en aquello que pueda perjudicar a los intereses de España".
Cataluña: automoción y baterías
La Generalitat de Cataluña ya habla abiertamente de "incrementar y reforzar" sus delegaciones y oficinas comerciales en el exterior para diversificar y llegar a nuevos mercados a raíz de los aranceles impuestos por Donald Trump. Asia, y particularmente China, es el gran objetivo de la estrategia comercial del Govern de Salvador Illa tanto para captar inversiones como para que los índices de exportación regional no se vean mermados por una caída en las ventas en Estados Unidos, donde 3.161 empresas catalanas facturaron 4.351 millones de euros en 2024.
Por ello, el consejero de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, realizó un viaje institucional a China a finales de marzo para estrechar unos lazos que, en los últimos cinco años, se han traducido en una inversión en la comunidad autónoma de 1.279 millones de euros y la creación de 2.300 empleos, según datos de Acció, la agencia para la competitividad empresarial de la Generalitat.
Por su parte, las 1.250 empresas catalanas que exportan de manera regular a China facturaron en este mercado 1.829 millones de euros. Según los últimos datos registrados, en Cataluña hay 200 filiales de empresas chinas, mientras que 280 compañías catalanas tienen sucursales en ese país.
Sàmper mantuvo varias reuniones de trabajo con empresas de la industria de la movilidad y las baterías, como Chery, SMM Information & Technology, EVE Energy o Shenzhen Dynanonic. El principal objetivo, abrir las puertas a iniciativas conjuntas en sectores claves para la transición energética. Un ejemplo de ello es el acuerdo estratégico de la multinacional ICL con Dynanonic para instalar una fábrica de cátodos para baterías eléctricas en Sallent (Barcelona), proyecto que cuenta con una inversión inicial de 285 millones de euros y responde al "objetivo de soberanía en la producción de materiales estratégicos".
Pero la joint venture más emblemática hasta el momento es, sin duda, la que firmó el año pasado el grupo automovilístico Chery con la firma barcelonesa Ebro-EV Motors para ensamblar y posteriormente fabricar sus vehículos en la antigua fábrica de Nissan en la Zona Franca de Barcelona, un proceso que culminó la deseada y compleja reindustrialización de la planta que la compañía japonesa abandonó a finales de 2021.
SMM, por su parte, anunció recientemente que ha escogido Barcelona para celebrar el congreso sobre baterías de iones de litio Li-ion battery Europe, que se celebrará el 3 y 4 de noviembre de este año y tiene el objetivo de conectar al ecosistema chino de baterías con el europeo.
La importancia de las relaciones con China ya fue evidente el pasado noviembre, cuando Illa se entrevistó con el presidente de la Asamblea Popular Nacional de China, Zhao Leji [tercera autoridad del país], en el emblemático Palacio Real de Pedralbes, donde fue recibido por la Guardia de Honor de los Mossos d'Esquadra. Unos días antes, el jefe del Govern atendió en el Palau de la Generalitat la visita del embajador de China en España, Yao Jing.
Hutchison Ports Best es otro de los nombres propios de esta relación bilateral. La terminal de contenedores del grupo chino en el puerto de Barcelona dispone de unas instalaciones ferroviarias con ocho vías, la mayor de los puertos del Mediterráneo.
Y, en el sector químico, la multinacional Wanhua inauguró hace ahora un año su primer centro de innovación en el sur de Europa en Cornellà de Llobregat (Barcelona). Hasta entonces, la compañía solo tenía presencia en el continente en la República Checa y Hungría.
La apuesta a futuro de la Comunidad Valenciana
También en la Comunidad Valenciana, a raíz de la guerra arancelaria, están convencidos de que China debe ser una apuesta a futuro. El presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, considera que es momento de "tender puentes" y de "estrechar lazos" con el gigante asiático y, por eso, el pasado lunes, recibió en la sede del Gobierno autonómico a una delegación procedente de Fujian (provincia situada al oeste del país).
Este acercamiento se debe al enorme peso que el país oriental tiene en la economía de la Comunidad Valenciana, ya que es la quinta región de España que más exporta a China con 490 millones de euros en 2024, un 6% del total de la nación. Cobre y manufacturas, junto con el calzado y aparatos eléctricos, son los productos valencianos más demandados y los suministran a unas 1.500 empresas.
Así que Fujian es sólo la última región sobre la que ha puesto el ojo Valencia, en cuyo puerto tienen intereses los chinos y, en particular, la naviera Cosco, dedicada al transporte de mercancías. Además, Guangdong, provincia que registra el mayor PIB del país, o Sichuan son otros territorios donde trata de abrirse paso la Comunidad Valenciana.
Con la primera de ellas, pese a que no existe un hermanamiento oficial, se firmó un Memorando de Entendimiento (MoU) en 2018 para fortalecer la cooperación económica, especialmente en sectores como la agricultura, la maquinaria y el turismo. Esto se ha traducido en un aumento de las exportaciones de productos como naranjas, vino y muebles en los últimos años. En el caso de Sichuan, la relación se remonta también a varios años atrás, con un hermanamiento patente entre las capitales de ambas regiones. El interés por este territorio tiene que ver con la abundancia de recursos naturales, incluyendo minerales, litio y gas natural, lo que lo convierte en un proveedor esencial para el resto del país.
En adición, como potencia turística, la Comunidad Valenciana tiene el objetivo de abrir un vuelo directo con China, ya que, no en vano, se calcula que, en 2030, unos 480 millones de chinos — el 35% de la población — formarán parte de la clase media, y tendrán, por tanto, mayor poder adquisitivo para aumentar la cantidad de sus viajes.
La urgencia de Andalucía
En el caso de Andalucía, la calidad inigualable de su aceite de oliva ha sido el caballo ganador para iniciar una expansión empresarial por China. Así, del 8 al 10 de abril, un grupo de empresarios del sector se ha desplazado a Shanghái y Pekín para mantener acuerdos bilaterales, auspiciados por la Junta, con compañías chinas.
Este interés no es casual, ya que, en 2022, la potencia asiática fue el quinto mercado internacional para el aceite de oliva. Sin embargo, la subida de precios provocada por la escasez de las cosechas desplomó hasta un 50% las exportaciones, lo que hace que el objetivo actual sea recuperar lo perdido o, incluso, superar aquellos datos.
El contexto de esta misión comercial sirve para demostrar que la Junta de Andalucía lleva años con sus sentidos orientados hacia Asia, en general, y hacia China, en particular. Por lo tanto, la imposición de los aranceles por parte de la Administración Trump no ha significado un origen del interés, sino que ha supuesto un refuerzo al ímpetu del Gobierno autonómico por reforzar y ampliar los lazos con el Estado liderado por Xi.
Lo dejó claro el presidente regional, Juanma Moreno, después de reunirse con los agentes sociales para, precisamente, analizar los efectos que los aranceles podrían tener en la economía andaluza y consensuar medidas que palíen sus daños. Ahí, el barón popular quiso poner el foco en Asia: anunció que va a aprovechar la presencia de Andalucía en la Exposición Internacional de Osaka para abrir nuevos mercados en China, Japón o Corea del Sur, pero también en Australia y Nueva Zelanda.
Andalucía fue en 2024 la tercera comunidad que más exportó a China, solo por detrás de Cataluña y Madrid, con un volumen de 1.300 millones de euros, fundamentalmente en minerales, grasas y aceites, carne y cobre. Las exportaciones crecieron en un 16,2%, pero la balanza comercial siguió en números rojos, con una diferencia entre lo que Andalucía compra y vende de 752,3 millones de euros a favor de China.
De la importancia de este mercado también da cuenta la visita que el propio Juanma Moreno hizo a China entre finales de agosto y principios de septiembre del año pasado, con una agenda eminentemente comercial, donde logró captar inversiones por valor de 2.500 millones de euros. Con todo, si hace seis meses China era una prioridad para el ejecutivo andaluz, ahora es una urgencia.
