El frenesí del teletrabajo durante la pandemia, que llegó casi al 20% de los trabajadores durante el confinamiento, quedó en el pasado, pero en 2022 ha sobrevivido un incremento sustancial y casi un 14% de los trabajadores lo practicaron con distinta intensidad, frente al 8% que lo hizo en 2019.
Sin embargo, este porcentaje esconde diferencias regionales, que pueden explicarse a su vez por diferencias en el tejido empresarial y de ocupaciones. Regiones con mayor densidad de población como Madrid, Cataluña y País Vasco son los principales caldos de cultivo de este fenómeno.
Estas variaciones según la región se justifican por una mayor presencia de grandes empresas en estas tres regiones. El porcentaje de empresas de menos de 10 trabajadores que permiten el teletrabajo es de apenas un 16% frente al 62% entre empresas de 50 a 249 empleados y un 83% entre las empresas de más de 250 trabajadores. Dentro de una misma empresa, los trabajadores con ocupaciones más intelectuales son los más propensos a teletrabajar.
El teletrabajo ha resultado ser una opción muy atractiva para muchos trabajadores cualificados, mientras que para muchos otros no ha sido nunca nada cercano a su realidad laboral. La primera variable necesaria para entender la incidencia del teletrabajo es la empresa en la que el trabajador desarrolla su actividad, que es quien tiene la última palabra de si permite o no el teletrabajo, que puede tener ciertos costes de implementación para las empresas, especialmente para las más pequeñas.
El segundo determinante más relevante de la intensidad del teletrabajo es la ocupación del trabajador. Entre todas las categorías de ocupaciones, hay tres que destacan por su gran uso del teletrabajo en la post pandemia, los directores y gerentes, científicos e intelectuales y, en menor medida, el personal de apoyo administrativo. Cuando se compara a estos trabajadores con el resto, se observa cómo el porcentaje de ellos que pueden teletrabajar es diez veces superior y que, entre aquellos que teletrabajan, la intensidad es igualmente superior.
Aunque el teletrabajo siga sin ser la norma para la mayoría de los trabajadores españoles, en las grandes ciudades como Madrid y Barcelona, gracias en gran parte a su estructura empresarial, se ha convertido en el día a día de muchos trabajadores. Para ellos, las ganancias han sido sustanciales, tanto en términos de tiempo libre ganado al tiempo de transporte como en una marcada caída del consumo de combustibles para sus hogares.
Fuente: Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) del Instituto Nacional de Estadística (INE) y Time Savings When Working from Home
Información: Ángel Martínez
Gráficos: Elsa Martín y Ana Sousa
Dirección de arte: María González Manteca y Josetxu L. Piñeiro