Landon Thomas era entonces corresponsal financiero de The New York Times y mantenía una relación estrecha con el turbio delincuente y financiero Jeffrey Epstein fuera de toda ética periodística. El 10 de mayo de 2010 recomendó a Epstein ver a los fundadores de Variant Perception, una firma de análisis estadounidense recién nacida: "Deberías conocer a estos chicos o empezar a seguir sus investigaciones. Son inteligentes, ambiciosos e independientes, y han sido pioneros en predecir el colapso de la zona euro, especialmente en lo que respecta a España".
Así consta en uno de los archivos publicados por el Departamento de Justicia y que pasa lógicamente más inadvertido que otras atrocidades acumuladas por Epstein.
En efecto, como decía Landon Thomas, los de Variant Perception ya habían previsto los problemas de España en la Eurozona antes de que el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunciara el 12 de mayo un ajuste sin precedentes en pensiones y sueldos de funcionarios para evitar el rescate.
Dos días antes, Epstein recibió ya una nota de Variant Perception para clientes con este aviso: "España es un problema mayor que Grecia. La economía griega es como Massachusets pero la española es casi del tamaño de California. Nuestro escenario central no es que España entre en quiebra, pero creemos que los inversores no están siendo adecuadamente retribuidos por el riesgo de invertir en España o por el coste de los próximos rescates bancarios que esperamos (...) La deuda española está por debajo de la media de la UE, pero es la que crece a mayor velocidad. Es preocupante que más de la mitad del aumento del endeudamiento del año pasado fuera financiado desde el exterior. En suma: España depende de la bondad de los extranjeros. Y éstos pueden ser volubles". Aquella firma que empezó a tener en cuenta Epstein en sus inversiones acertó de pleno, lamentablemente.
¿Cómo está la situación más de quince años después? Incomparablemente tranquila. Al contrario que entonces, el Banco Central Europeo ha demostrado que no deja caer a los países del euro y España disfruta de primas de riesgo como las de antes de aquella crisis. Sin embargo, la deuda pública nacional rozó ya en 2025 los 1,7 billones de euros, frente a los 600.000 de aquel 2010, según publicó el martes el Banco de España. Y se sigue pulsando el botón del endeudamiento con una dependencia del exterior superior a la de entonces.
Los no residentes tenían en sus manos entonces el 45% del total, menos de 300.000 millones. Actualmente rondan el 49% y poseen bonos, obligaciones y letras por valor muy superior a los 700.000 millones. Si se suma la deuda pública que aún posee -y controla desde Fráncfort- el BCE, hay más de un billón de euros que España sólo puede refinanciar cada año para sufragar el Estado del Bienestar gracias a no residentes.
¿Por "bondad"? Más bien por interés. Por un lado, el BCE evita males mayores como sería una nueva crisis del euro. Y, por otro, los inversores extranjeros dan credibilidad a que en la Eurozona no se permitirá nunca impagos de deuda y, dando eso por sentado, les es más rentable comprar bonos españoles, italianos, franceses o griegos que los alemanes que ofrecen menor rendimiento. La derrota de Donald Trump ante el Supremo de su país por los aranceles mina además la confianza en los bonos estadounidenses en comparación con los europeos.
La cuestión es si este oasis para países tan endeudados durará siempre. El Gobierno actúa como si lo fuera, porque la deuda creció en 2025 un 5% casi el doble que la economía. Eso sí, su peso en el PIB es menor, porque pasa de un 101,7% del PIB en 2024 a un 100,8% ahora. Y a eso se agarra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. "Estamos reduciendo y mucho la deuda pública como saben", afirmó el pasado lunes ante ministros, financieros y empresarios para presentar el fondo España Crece. Al día siguiente, el Banco de España destapó que, en realidad, ¡ha subido 80.000 millones en año de bonanza!
Sánchez relativiza todo esto e incluso chuleó: "Tenemos menos deuda que Estados Unidos. Bueno, eso tampoco es, digamos, un éxito, porque evidentemente la economía estadounidense está como está". Mofarse de la primera potencia mundial lo hizo también Zapatero en 2007 cuando incluso anunció un superávit histórico ese año en las cuentas públicas, pero fue un espejismo de la burbuja como padeció el propio presidente tres años después. Por todo ello conviene recordar aquella nota de Variant Perception sobre el problema de depender tanto de inversores extranjeros y confiar en su eterna "bondad".

